BLOG DE JOSÉ ANTONIO DONCEL DOMÍNGUEZ (I.E.S. LUIS CHAMIZO, DON BENITO, BADAJOZ)

sábado, 29 de diciembre de 2012

Las pinturas de la cueva de Altamira: la joya del arte paleolítico


Entrada de la cueva de Altamira.


La cueva de Altamira es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo y en 1985 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Gracias al uso de métodos como el carbono 14, hoy sabemos que las pinturas en ella realizadas se encuadran en el Paleolitico superior, concretamente en el período Magdaleniense (entre los 15.000 y los 12.000 años a.c.), aunque algunas se retrotraen a etapas más antiguas como el Solutrense. El hombre de la época sobrevivía en condiciones muy duras y se refugiaba del intenso frío y de la humedad reinante en el interior de cuevas como ésta. Vivía en la última glaciación y la nieve y el hielo lo cubrían casi todo. La zona habitable era la entrada de la cueva, mucho más ancha que en la actualidad, donde al abrigo del fuego transcurría la vida cotidiana del grupo: se tallaban la piedra, el hueso o la madera, se trabajaban las pieles, se descuartizaban los animales cazados, etc. Pero en la cueva también se realizaban ritos mágicos y ceremonias de culto, ligadas a las cuales surgió el arte rupestre, que convertia lo más profundo de la caverna en un santuario. Así, en las zonas más inaccesibles de la cueva de Altamira, los hombres realizaron algunas de las pinturas y grabados más conocidos de la Prehistoria, que autores como Déchelette definieron como la "Capilla Sixtina del Arte Cuaternario" por su enorme belleza y su increíble perfección técnica. Tiempo después, hace aproximadamente 13.000 años, un desprendimiento de rocas selló la entrada, dejando las pinturas aisladas del exterior y asegurando su conservación durante miles de años, hasta su descubrimiento posterior hace siglo y medio.


Grupo de hombres del Paleolítico en la cueva que le servía de abrigo.























EL DESCUBRIMIENTO DE LA CUEVA Y LA CONTROVERSIA SURGIDA EN TORNO A ELLA

La cueva se halla en Santillana del Mar, Cantabria, 30 km al oeste de Santander. Su descubrimiento se produjo en 1879 por casualidad. En una jornada de caza, un campesino encontró la cueva. Trabajaba como aparcero en las tierras de Marcelino Sanz de Sautuola, que como aficionado a la arqueología y la paleontología reconoció inmediatamente su valor. Este accedió al interior de la cueva con su hija Maria, de diez años, que mientras su padre inspeccionaba la cueva, vio en los techos unas pinturas que llamaron su atención: "papá , hay bueyes en la pared". En realidad se trataba de bisontes. Sin embargo, la mayoría de los científicos de la época no aceptó el descubrimiento y Sautuola fue tachado de farsante. La mayoría de los estudiosos españoles y los grandes prehistoriadores franceses no aceptaban que pinturas de tal perfección técnica pudieran haber sido realizadas por hombres tan primitivos como los Paleolítico, además les resultaba improbable que los tonos y colores se hubieran conservado con tanta nitidez a pesar del paso del tiempo. Unas décadas después, a finales del siglo XIX y principios del XX, fueron descubriéndose nuevas cuevas con pinturas similares en el sur de Francia, no lejos de allí, y los científicos franceses tuvieron que reconocer que los bisontes de Altamira eran de verdad del Paleolitico Superior. Entre ellos, uno de los más famosos detractores de la autenticidad de las pinturas, el prehistoriador francés Émile Cartaihac, que en 1902 visita la cueva y acepta con humildad su error. Para entonces Sautuola había muerto. Ese mismo año otros especialistas como el abate Breuil y Obermaier visitaban la cueva y encontraban en la zona otras cavernas con pinturas rupestres.

Los descubridores de Altamira, Marcelino Sanz de Sautuola y su hija.



En 1902 la comunidad científica aceptó la autenticidad de la cueva de
 Altamira. Prestigiosos científicos, como el abate Breuil y Obermaier
 la 
visitan y descubren otras cuevas en la zona cantábrica.


ESTRUCTURA Y PARTES DE LA CUEVA

La cueva está en una zona caliza, en un enclave privilegiado a pocos kilómetros del Mar Cantábrico (entonces más lejos), situada en una posición elevada y cercana al río Saja. Abundaba el agua y la caza. No es muy profunda, 270 metros de largo, ni tampoco especialmente intrincada. Su estructura es sencilla, sin apenas ramificaciones, estrechándose hacia el interior y haciéndose cada vez más inaccesible. En ella distinguimos varios espacios:
Por un lado una entrada muy habitable y amplia donde se hallaba el grupo humano que la habitaba, era una zona bien iluminada por abundante luz natural. La entrada sufrió el efecto de derrumbes posteriores que cerraron buena parte del acceso, hasta dejarlo como hoy lo conocemos. En general los derrumbes se han sucedido a lo largo de miles de años cambiando la fisionomía de la cueva.


Reproducción de la entrada a la cueva antes del derrumbe.  Neocueva de Altamira. (Fuente:  quesabesde.com)




















Después, a 30 metros de la boca de la cueva, aparece la Gran Sala o Salón de los Polícromos, que alberga las mejores pinturas, sobre todo de bisontes, pero también de ciervos, caballos, jabalíes, que se disponen en distintas posiciones a lo largo de un techo de 9 metros de ancho y 18 metros de longitud, con entre 1,2 y 2 metros de altura. Ésta era menor en el momento en que se hicieron las pinturas, porque el suelo ha sido excavado en época reciente para favorecer el acceso y contemplación. Por tanto, el pintor tuvo más dificultades a la hora de trabajar y peor perspectiva de su obra de lo que ahora suponemos. En esta zona las  condiciones de humedad y temperatura (entorno al 95% de humedad y los 14º de temperatura) han permanecido estables a lo largo miles de años, hasta la llegada del turismo masivo en las últimas décadas. La falta de luz en esta zona sería muy grande, por lo que fue necesario el recurso a la luz artificial para poder realizar las pinturas.

Bisontes en el techo de la Sala de los Polícromos.

En las salas y galerías que le siguen hay también manifestaciones artísticas, pero de menor importancia o trascendencia, que debieron hacerse igualmente con luz artificial, porque son zonas sumidas en la total oscuridad. La Sala de los Muros o de los tectiformes tiene gran cantidad de ellos rojos, signos que se relacionan con vallas, cercas o trampas, la galería que le sigue contiene también representaciones de animales de peor calidad, con grabados de ciervos y dibujos de un bisonte y un toro. En un recobeco en su final aparece la Sala de la Hoya, donde están representados una cierva y varias cabras o íbices, con un magnífico bisonte negro. Después la caverna se ensancha y aparecen dibujos sencillos en negro, líneas y signos diversos. La cueva termina en una estrecha galería, la Cola de Caballo, donde hay animales variados en forma de pinturas y grabados, además de extrañas máscaras y signos tectiformes.

EN ESTA ANIMACIÓN SE PUEDE CONOCER MEJOR LA ESTRUCTURA DE LA CAVERNA:
http://estaticos.elmundo.es/elmundo/2007/graficos/jun/s2/altamira1a.swf



LAS PINTURAS DE ALTAMIRA: CARACTERÍSTICAS Y TÉCNICAS


Aunque en las paredes y techos de Altamira hay manos marcadas, máscaras y signos de diversos tipos (tectiformes, claviformes, formas geométricas variadas), lo que ha dado fama y valor a la cueva han sido las pinturas del techo de las Sala de los Polícromos, allí se realizó la pintura parietal o rupestre (sobre muro o pared), más evolucionada que se conoce. Posiblemente las elaboró un mismo pintor, que hizo ciervos, caballos y sobre todo bisontes, animales hoy casi extinguidos en Europa y de los que tan solo quedan unos miles en los bosques de Polonia y Bielorrusia. Los creó  sin formar escenas, como figuras independientes y a veces superpuestas. Aparecen muy realistas, con todos los detalles, hocico, ojos, cuernos, pelaje, pezuñas, sexo, rabo, etc., demostrando que eran animales que conocía bien en su anatomía y comportamiento, posiblemente porque los cazaba. El realismo y perfección de las figuras se ve reforzado por la variación de tonos y colores, los sombreados y sobre todo el efecto de relieve producido por el aprovechamiento de los abultamientos de la roca para dar volumen al animal. El mismo tamaño de los animales favorece su naturalismo, pues alguno de los bisonte tiene los 2,05 metros y la gran cierva alcanza los 2,25 metros.


En el techo de la Sala de los Polícromos los bisontes están pintados
sobre los salientes de la roca para dar sensación de relieve.

El pintor de altamira primero graba con un buril o piedra afilada la figura en la roca, luego pinta sobre ella, utilizando un pedazo de carbón vegetal para dibujar de negro el contorno. Rellena el dibujo con colores ocres, obtenidos a partir de componentes arcillosos o utilizando óxido de hierro en polvo, lo que le daba un tono rojizo. Los pigmentos se diluían y mezclaban con agua, grasa animal o sangre y se aplicaban sobre las paredes con "pinceles" fabricados con pelo animal, con tampones, con los dedos de la mano o bien soplando a través de huesos huecos o cañas a modo de cerbatana (aerografía).

Técnica de la aerografia, utilizada en Altamira
como procedimiento para aplicar el color.
Lámparas de tuétano, utilizadas para iluminar la
 bóveda en el momento de realizar las pinturas.

Brochas y tampones de los que se utilizarían en Altamira.

Todo el proceso de elaboración de las pinturas se realizaba con gran dificultad, porque el techo de la gruta era bajo, lo que impedía al autor tener una perspectiva adecuada de su obra. La posición en cuclillas era incómoda y la falta de luz suponía una dificultad añadida. El pintor utilizó lámparas de tuétano, que aportaban luz intensa y suficiente. La temperatura estable y la humedad natural de la cueva se ocuparían después de mantener la calidad y frescura de las pinturas.


Ilustración de Arturo Asensio para la exposición "La mirada al Paleolítico".
En ella se especula con el improbable hecho de que las pinturas fueran
 realizadas por una mujer.

Diorama del museo arqueológico de Barcelona
 en el que se representa un hombre paleolítico
 pintando en una caverna.

Entre las PINTURAS MÁS SOBRESALIENTES Y CONOCIDAS DE  Altamira están las siguientes:

EL BISONTE ENCOGIDO es quizás la más conocida por el gran público, está pintado sobre un saliente del techo que le da volumen, se halla encogido, con sus patas plegadas y la cabeza hacia dentro.




La GRAN CIERVA es la más grande de todas las figuras, 2.25 metros, realizada con una perfección técnica inigualable que le da gran realismo. Pintada con tonos rojos y marrones suaves, muestra gran estilización en las patas y transmite una gran serenidad y calma.




El CABALLO OCRE es quizás una de las pinturas más antiguas de la cueva (datada hace 20.000 años en el periodo Solutrense). Se trata de una imagen muy representada en otras cuevas de la zona cantábrica.
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EL BISONTE DE PIE es muy frecuente, pintado como el encogido, con una gran pericia técnica y realismo, que se muestra en los tonos, en el uso del negro en el hocico, la crin, la papada y las piernas, o en la marcada curvatura del lomo. 

La imponente figura del gran bisonte de Altamira.

El realismo es la principal seña de identidad de los bisontes de la Sala
 de los Polícromos. (Comparar con el bisonte real de la foto inferior).

El emblema de Altamira y la figura más representada es el bisonte, hoy el
bisonte europeo está en peligro de extinción y solo quedan unos cuantos
 miles en los bosques de Polonia y Bielorrusia en estado semisalvaje.


Una buena forma de conocer las pinturas de Altamira, es a través de este PUZZLE, que representa la FIGURA DEL BISONTE ENCOGIDO (BLOG "En clase. Conoce tu pasado"):


    

HAZ CLICK PARA HACER EL PUZZLE
Otras pinturas, al margen de los grandes animales de caza, aparecen repartidas por los distintos rincones de la caverna:


Signos tectiformes situados en la parte final de la cueva, en la Cola de
Caballo.  Su significado sigue siendo una incógnita, podrían ser tram-
pas o cercados.

Manos en positivo realizadas con la técnica del aerógrafo.

Máscara humana en la Cola de Caballo.


LA MOTIVACIÓN DE LAS PINTURAS

Desde que se descubrieron las pinturas, los científicos trataron de encontrarles un sentido, un propósito. Algunos pensaron en el arte por el arte, serían pinturas para el deleite y el gozo de los que las hacían, serían una forma de expresión artistica y el pintor pretenderia crear algo bello o llamativo según la concepción del arte que hoy tenemos, decorando la cueva donde vivía. En primer lugar eso no encaja con el hecho de que las pinturas estén en lugares recónditos, de complicado acceso y difícil contemplación. Además es muy arriesgado extrapolar a hombres tan primitivos y lejanos en el tiempo nuestras concepciones culturales. No olvidemos que el hombre de la época estaba siempre al borde de la subsistencia, sometido a duras condiciones de vida, atenazado por los depredadores, el hambre y la escasez. En buena lógica todo lo que hacía tenía que estar al servicio de la supervivencia, no podia malgastar sus energias en cosas superfluas o decorativas, todo debería tener un carácter práctico, desde la elaboración de las herramientas y el desarrollo de las técnicas de caza, hasta las pinturas que realizaba en lo profundo de la cueva. En este sentido las pinturas tendrían un valor mágico y las zonas donde se realizaban serían santuarios. Allí el pintor, posiblemente el chamán o brujo, realizaría las pinturas con un objetivo concreto, siempre al servicio de la supervivencia del clan o el grupo. Para algunos serían una alusión a la fertilidad y la fecundidad, para otros serían magia al servicio de la caza: el pintor representaría los animales que cazaba y que eran la base de su alimentación, tratando así de unir el alma de aquellos animales al territorio de caza de la tribu o quizás de dar valor y fuerza a los cazadores en sus duras y peligrosas jornadas de cacería. No olvidemos que los grupos era nómadas, se desplazaban con las manadas de animales y si sus presas abandonaban los territorios, ellos se debían mover. En plena glaciación, el grupo podía morir si no encontraba animales que cazar. Esta teoría concuerda con el hecho de que muchos de los animales representados tenían la cabeza amputada o aparecían con armas clavadas.
Todavía hoy no sabemos exactamente porqué fueron realizadas estas pinturas, pero de lo que no hay duda es que la maestría e imaginación que evidencian, demuestran que los hombres del Paleolítico Superior eran mucho menos salvajes de lo que en principio se pensaba y contaban con una cultura bastante refinada.

Escena de caza del hombre del Paleolítico. El mamut era una de sus presas.

Presa y depredador a la vez. El oso cavernario.
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A MODO DE RESUMEN, EN EL VIDEO QUE MOSTRAMOS A CONTINUACIÓN PODEMOS VER LA VIDA EN LA CUEVA Y EL PROCESO DE ELABORACIÓN DE LAS PINTURAS.


                                   


LA NEOCUEVA DE ALTAMIRA

La cueva original se cerró al público en 2002 por problemas de conservación. La entrada masiva de turistas introdujo cambios en la composición y temperatura del aire, variando el microclima existente desde hacía miles de años. Los microbios y hongos proliferaron, amenazando con deteriorar el estado de las pinturas. Con la intención de preservarlas y que a la vez pudieran ser disfrutadas por el público, se creó una replica exacta de la original que reproducía la Sala de los Polícromos y parte de la galería de la Cola de Caballo. 
La  replica es desde el punto divulgativo y educativo más interesante que la original, ya que aporta un recorrido mucho más amplio. Existe un museo muy completo sobre el hombre de la Prehistoria con abundante material audiovisual que sirve de inicio a un recorrido marcado por un campamento paleolítico, que reproduce como debió de ser la vida cotidiana en la entrada de la cueva real. Le sigue una excavación arqueológica y una osera, que nos recuerda cuando la cueva no era habitada por el ser humano, sino que era el lugar de hibernación del oso de las cavernas. A continuación hay un taller de pintor donde se reproduce el proceso y los instrumentos utilizados para hacer las pinturas y solo después aparece el techo que reproduce la Sala de los Polícromos, con sus bisontes, caballos, ciervos, etc. Es una reproducción exacta donde se han utilizado los pigmentos naturales propios de la verdadera cueva. La salida de la neocueva coincide con una galería final, estrecha y baja, que reproduce las pinturas más profundas de la caverna, las que se encontraban en la Cola de Caballo.
En este ENLACE accedemos a un estupendo VÍDEO que nos muestra los TRABAJOS DE RECONSTRUCCIÓN Y REFORMA realizados en la cueva desde su descubrimiento, así como el proceso de CONSTRUCCIÓN DE LA NEOCUEVA: http://youtu.be/fgZxhpcyR-M

El techo de la Salón de los Polícromos reproducido en la Neocueva.
Plano del complejo de Altamira, que incluye la cueva y el edificio del Museo y la Neocueva.
 (Nº 2. Edificio Principal en el plano).

 Este VÍDEO nos muestra ALGUNAS IMÁGENES DE LA NEOCUEVA, con su excelente reproducción del techo de la Sala de los Polícromos, quedando clara la perfección y verismo de la reproducción.


                                 


OTRAS CUEVAS DE LA ZONA FRANCO-CANTÁBRICA

Ya hemos comentado que el descubrimiento a finales del siglo XIX y principios del siglo XX de algunas cuevas en el sur de Francia permitió la aceptación de la autenticidad del Altamira. En 1902 algunos científicos como el abate Breuil, Alcalde del Río y Obermaier visitaron Altamira y encontraron nuevas cuevas como la del Castillo. A lo largo del siglo XX otras muchas cavernas con pinturas fueron descubiertas. Al margen de la de Altamira y la del Castillo, habría que destacar también en la Cornisa Cantábrica la de Tito Bustillo en Asturias o Santimamiñe en Euskadi, en Francia entre otras Niaux, Rouffignac y la otra joya del paleolítico superior, la "altamira francesa", la cueva de Lascaux. El exceso de visitantes también afectó en su momento afectado a esta útlima cueva, de ahí que se optara por la construcción de Lascaux II, una caverma artificial que ha permitido, como en Altamira, conjugar la difusión del legado pictórico y el turismo masivo con la conservación de las pinturas originales.

Imagen de un ciervo en la cueva del Castillo (Cantabria).

El caballo es la figura más representada en la cueva de Tito Bustillo (Asturias).


Bisontes en la cueva de Niaux (Francia).

Los mamuts son caracteristicos de la cueva de Rouffignac (Francia).

Las célebres reproducciónes de caballos de la cueva de Lascaux (Francia).

ESTE VÍDEO nos permite una excelente inmersión en las pinturas de la CUEVA DE LASCAUX, a través de una reproducción en tres dimensiones de sus paredes y pinturas:


                                  

En este enlace se puede ver esta misma animación pero con más calidad, también con más posibilidades y opciones: http://www.lascaux.culture.fr/#/es/00.xml