BLOG DE JOSÉ ANTONIO DONCEL DOMÍNGUEZ (I.E.S. TORRENTE BALLESTER, MIAJADAS, CÁCERES)

sábado, 28 de marzo de 2015

El crack de 1929 y la Gran Depresión: la economía del período entreguerras.

El pánico se hizo visible en las calles aledañas a Wall Street durante
 el Crack bursátil de octubre de 1929.
El período entreguerras es una época que se desenvuelve entre la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial y en la que Europa va a vivir una época de fuertes conflictos y tensiones, que a nivel económico vienen marcadas por el desarrollo de la crisis bursátil de 1929 y sus repercusiones posteriores, y a nivel político por la aparición y auge del fascismo. La evolución económica de este turbulento periodo nos sumerge en una época tan sugerente como convulsa, en la que se mezclan periodos de crisis y pesimismo y otros marcados por la expansión de la economía y el optimismo desaforado.  

La crisis de la posguerra (1919-1923)

A lo largo de la primera mitad de la década de 1920, Europa se ve sumergida en una profunda crisis como consecuencia de los efectos de la Primera Guerra Mundial. El desempleo era muy elevado, la inflación demasiado alta y la economía permanecía estancada, creciendo muy poco la producción industrial. Esta situación se debía a una serie de circunstancias, que incluían grandes pérdidas humanas, millones de hombres, así como los enormes destrozos materiales de la guerra, que habían sido especialmente importantes en algunos países como Francia. En el caso de Alemania, esta realidad se veía agravada por la pérdida de algunas de sus principales regiones industriales como Alsacia y Lorena, así como por la desaparición de su imperio colonial, pero también por el pago de fuertes indemnizaciones de guerra a los países vencedores. Todo ello lastraba gravemente su economía, llevando al país hacia la quiebra e imposibilitando la necesaria recuperación económica. Las tensiones sociales se acrecentaron enormemente y como prueba ello, se produjo el estallido de la revolución espartaquista en los meses siguientes a la capitulación de Alemania. La situación de los países vencedores, sin ser tan grave, no era mucho mejor, pues Francia e Inglaterra se encontraban fuertemente endeudados con Estados Unidos, que había sufragado los enormes gastos del conflicto bélico. Tal deuda no podía ser zanjada mientras no recibieran el pago de las indemnizaciones de guerra alemanas.
La Alemania de la posguerra estuvo marcada por la carestía y la
 escasez. Una cola para intercambiar objetos por comida.
Berlín en 1920. Matanza y descuartizamiento de un caballo en la calle.
La escasez extrema. Una familia ante una salchicha.
Karl Liebknecht fue confundador, con Rosa Luxemburgo, del K.P.D.,
el partido comunista alemán,  y fue asesinado tras el fracaso de la
 revolución espartaquista en 1919.
Las calles de Berlín fueron el escenario de violentos enfrentamientos
 armados en enero de 1919, durante la revolución espartaquista.
En 1923 esta situación llegaba al extremo. Alemania se encuentraba en una coyuntura catastrófica que le obligó a suspender el pago de las indemnizaciones de guerra. La respuesta francesa fue la ocupación militar de la zona industrial y minera del Rhur, la principal región industrial alemana. Al perder su zona más rica y productiva, Alemania llegó al colapso económico, produciéndose una hiperinflación. La subida tan fuerte de los precios condujo a la pérdida total de valor de la moneda.
Se hacía necesario revisar la situación de Alemania. EE.UU. convertido en la primera potencia mundial, lanza entonces el denominado Plan Dawes, que pretendía recuperar la economía alemana con la intención de ponerla en condiciones de pagar a los franceses e ingleses, para que a su vez,éstos pudieran saldar sus deudas con Estados Unidos. Para ello se tomaron dos medidas: por un lado la reducción de las indemnizaciones que debía pagar Alemania a los vencedores, especialmente a Francia, por otro lado, la llegada masiva de inversiones y préstamos procedentes de Estados Unidos a Alemania y Austria, lo que permitiría a estos países recuperar el tejido industrial y económico y fortalecer su moneda.
Tropas francesas en la ciudad de Essen durante la ocupación del Rhur.
Un soldado francés frente a un civil alemán en Essen.
La inflación redujo a la nada el valor del
 marco alemán. Los billetes no valían nada.
La inflación afectaba duramente a los pensionista,
era el caso de los mutilados de guerra.
El presidente estadounidense Calvin Coolidge y Charles G Dawes, el
 primer director de la Oficina del Presupuesto de Estados Unidos.



Los "felices años 20"  (1924-1929)

A partir de 1922 se inicia en Estados Unidos una época de optimismo y crecimiento económico desaforado que permitió superar totalmente la crisis anterior. Esta época se caracterizó por un aumento de la producción y el consumo, la reducción del paro y el desarrollo de las relaciones comerciales. A partir de 1924 la euforia económica termina llegando a Europa, aunque lo hará en menor medida, afectando significativamente a países vencidos como Alemania. El país vive una intensa recuperación de su economía y una reducción del desempleo, a la vez que es integrado en los organismos internacionales, como la Sociedad de Naciones, gracias a la firma de los Acuerdos de Locarno en 1925, por los cuales Alemania aceptaba las nuevas fronteras de Europa occidental y se asentaba la paz en el Viejo Continente.

Los acuerdos de Locarno abrieron el camino a la normalización de
 Europa y la integración de Alemania en el orden internacional.
En los Estados Unidos, la intensa expansión económica se basara en un fuerte desarrollo tecnológico, que profundizaba en los avances de la segunda revolución industrial. La aplicación de las innovaciones técnicas a la industria supuso un aumento de la producción y la productividad, lo que derivó en un crecimiento de los beneficios empresariales. Un ejemplo es el sector automovilístico, uno de los puntales del crecimiento, donde Ford utilizó las cadenas de montaje y los principios del taylorismo con el objetivo de reducir costes y tiempos de producción.

Cadena de montaje del modelo Ford T.
El desarrollo tecnológico se vio aplicado también al consumo individual de bienes, lo que supuso la popularización de productos como el automóvil, el teléfono o los electrodomésticos. Surge así una sociedad de consumo, favorecida por el crédito fácil y el desarrollo de la venta a plazos, lo que permitió el acceso de amplias capas de la población a productos todavía caros. Todo ello favoreció el endeudamiento de las familias. En esta euforia consumista influyó el desarrollo de una publicidad que encontraba eco en los nuevos medios de comunicación de masas, como la radio y la prensa gráfica, en plena expansión durante la década -en 1929 existían 14 millones de radios en el país-. Se produjeron también importantes cambios en el ámbito de la cultura y las costumbres, con el desarrollo de una nueva cultura popular que incluía espectáculos de masas -cine, cabarets, competiciones deportivas- y nuevas corrientes musicales -jazz, blues, charleston-. En esta época, solo las capas más altas de las sociedades europeas pudieron emular esta forma de vida.

En los años 20 se generalizaba la radio, que incorporaba altavoces
 y permitía prescindir de los auriculares. Esto posibilitaba la reunión
de varias personas para escuchar sus emisiones. 
Con la película "The jazz singer", estrenada en 1927 y protagonizada
por Al Jonson, se inicia la era del cine sonoro..
Se disparó el consumo de energía -electricidad y petróleo- y se produjo una enorme expansión del sector de la construcción, multiplicándose la construcción de infraestructuras de todo tipo. Proliferan en esta época los grandes rascacielos, convertidos en un símbolo de la opulencia del capitalismo de la época: en 1929 se terminaba el célebre edificio Chrysler y en 1931, ya en plena crisis, se finalizaba el Empire State.
Vista del edificio Chrysler desde el edificio Empire State en construcción.
Todo este proceso de expansión económica y desarrollo tecnológico condujo a una reducción enorme de las tasas de paro y un aumento importante del bienestar. Pero los cambios trajeron también nuevos hábitos y más libertad, lo que chocó con el puritanismo mas visceral de la cultura americana que reaccionaba ante la llegada masiva de inmigrantes con leyes antimigratorias más restrictivas y a las nuevas costumbres con la prohibición de la fabricación, comercialización y venta del alcohol, lo que condujo a la ley seca y a la época de esplendor del gansterismo, que se nutrió del contrabando de alcohol.
La Ley Seca estuvo vigente en EE.UU. entre 1920 y 1933 y supuso
 la prohibición de la fabricación, comercio  y venta de alcohol.

Crack bursátil de 1929

La situación de crecimiento y optimismo económico de los años 20 se había basado sobre pilares nada saludables desde el punto de vista económico:
- La superproducción: se produce más de lo que se consume. Durante la Primera Guerra Mundial los países no europeos habían desarrollado ciertos sectores industriales con el fin de sustitutir las importaciones europeas. Terminada la contienda, la producción europea y extraeuropea se sumaron, sin que paralelamente se produjera un aumento suficiente del consumo. Esta situación provocó un aumento de los stocks -sobrantes almacenados sin venderse-. A pesar de esta superproducción, los valores de la bolsa siguieron subiendo. Ello solo tenía una explicación, la conocida como inflación del crédito: se repartían altos beneficios porque los costos de producción se afrontaban a base de préstamos bancarios.
- Especulación: Las inversiones no se orientaban hacia los sectores productivos, algo favorecido también por el incremento excesivo de los créditos. Se invierte para obtener dinero fácil y rápido, comprando en un momento dado para vender al poco tiempo por un precio más alto. De esta manera los precios subían de manera artificial muy por encima del valor real de las cosas. 
La burbuja especulativa, surgida de esta manera, estalló repentinamente a finales de 1929. En septiembre de 1929 la bolsa de Wall Street empezó a dar muestras de estancamiento y a finales de octubre se produjo una violenta crisis bursátil. El 24 de octubre, llamado "viernes negro", 13 millones de acciones fueron lanzadas al mercado a bajo precio y no encuentraron comprador. El 29 de octubre son 16 millones de acciones los que afluyeron al mercado, aunque la demanda era prácticamente nula. El pánico había provocado la fiebre de ventas. En la primavera de 1930, cuando la situación parecía algo más estable, los bancos optaron por vender sus acciones. Ante la crisis, la mayoría de sus clientes habían retirado el dinero de sus cuentas bancarias, los bancos necesitaban líquido y para conseguirlo vendieron sus acciones, lo que provocó un nuevo pánico, contribuyendo el hundimiento de la bolsa. En los años siguientes las cotizaciones seguirían bajando.

La prensa informaba del pánico en la bolsa de New York.
Caos en Manhattan. El pánico bursátil de octubre de 1929 se
 proyectaba en las calles cercanas a Wall Street.

La Gran Depresión (1930-1939)

A lo largo de la década de 1930 se fueron haciendo cada más evidentes las consecuencias del crack bursátil. En EE.UU. se produjo la ruina masiva de los pequeños accionistas, que habían invertido todos sus ahorros en la bolsa. El sistema financiero quedó desarticulado en los años posteriores y muchos bancos presentaron suspensión de pagos. Quebraron muchas empresas, especialmente las débiles y frágiles, afectadas por la pérdida de beneficios y la eliminación de los préstamos bancarios. Se retrajeron las inversiones y se produjo un hundimiento del consumo. Ante las dificultades para vender los productos, se produjo un fuerte descenso de los precios. Todo ello provocó un aumento rápido de los niveles de paro, que en EE.UU pasó del 3% al 25% y se convirtió en una drama nacional. 
El paro se convirtió en los años 30 en un drama nacional en EE.UU.
Esta imagen de la fotógrafa Dorothea Lang mostrando
 la dura vida de una madre jornalera y sus hijos se
 convirtió en el gran icono de la crisis de los años 30.
Como en la crisis actual , los desahucios formaban parte
de la vida cotidiana en la crisis de los años 30. 
Una cola de parados durante la Gran
 Depresión. Miseria y desolación.
Está clara la inspiración de este
 cartel de la administración de EE.UU.

















Años 30. Parados haciendo cola para recibir una comida caliente. 


Comedor social durante la Gran Depresión.
Brutal contraste entre el cartel que ensalza el modo de vida americano
 y la cola de la asistencia social. La población negra, discriminada
 y poco formada, fue muy afectada por la crisis.
En los grandes núcleos urbanos de EE.UU. proliferaron en los años 30
 asentamientos de infraviviendas denominados Hooverville en "honor"
 al presidente Hoover, que gestionó pésimamente la crisis en sus inicios.
En Europa la crisis llegó un poco más tarde. Después del crack bursátil, EE.UU redujo su actividad comercial con Europa y el comercio mundial se vino abajo. EE.UU. repatrió todos los capitales -préstamos e inversiones- que tenía en Europa. Esto tuvo un efecto brutal sobre las economías europeas, especialmente Alemania y Austria, donde EE.UU. había inyectado más dinero. En estos países se produjo un hundimiento dramático de la economía, con el consiguiente aumento del paro, que en Alemania alcanzó niveles desconocidos, y la aparición de fuertes tensiones sociales que implicaron el crecimiento de las organizaciones políticas comunistas y el vertiginoso ascenso del fascismo.
Ante esta situación, los gobiernos desarrollaron políticas económicas que apostaban por la reducción de las importaciones para la favorecer la industria propia y las políticas de proteccionismo aduanero. Se optó por un fuerte intervencionismo del Estado en la economía, con el objetivo de reactivarla y proteger a las clases sociales más afectadas por la crisis. En general esto provocó el aumento y desarrollo de las empresas públicas. Esta situación se agudizó en los países fascistas, donde la intervención estatal buscó con aínco la autarquía, desarrollando activas políticas de rearme y obras públicas que consiguieron reducir el paro con rapidez.

La fábrica Rehinmetall-Borsig de armamento en Düsseldorf.
El rearme fue clave en la política de empleo del III Reich.
Hitler desarrolló un ambicioso programa de obras públicas en la
 Alemania de los años 30 que incluyó la creación de una densa
 red de autopistas, las denominadas autobahn.
Septiembre 1933, el Fúhrer realiza la primera palada de la primera
 autobahn. En enero había sido nombrado canciller de Alemania.
El principal ejemplo de las políticas anticrisis fue el "New Deal", puesto en marcha en 1933 por el presidente F.D. Roosevelt. Buscaba la reactivación económica y de las empresas a partir de los postulados del economista John Maynard Keynes, que defendía el estímulo de la economía mediante el gasto presupuestario del Estado. El Estado actuaba sobre:
- El consumo: se ayuda a los parados con subvenciones y subsidios, se ponen en marcha políticas para eliminar el desempleo (creación de obras públicas) y se potencia la subida general de los salarios. Todo ello con el objetivo de crear una gran masa de personas con poder de compra, permitiendo así aumentar el consumo. Con el aumento del consumo, subiría la producción y crecería la economía.
- Los precios: trata de luchar contra la bajada de precios provocada por la crisis, manteniendo precios altos que permitieran a las empresas mantener los beneficios. Para ello se recurre a subvenciones estatales sobre las empresas.

John Maynard Keynes.
Franklin D. Roosevelt.
La Works Progress Administration (W.P.A.) era la principal agencia
 creada en el marco del New Deal, su objetivo era dar empleo a través
 de la construcción de obras públicas a lo largo de todo el país.
Desempleados estadounidenses trabajando en una obra en el marco
 del "USA Work Program", puesto en marcha por la W.P.A.

En este VÍDEO se resumen las claves de la evolución económica del periodo entreguerras:

                              

sábado, 28 de febrero de 2015

La construcción de las grandes pirámides de Egipto.

Las pirámides egipcias implicaron en su construcción a todo un pueblo y supusieron una movilización ingente de recursos.
Las pirámides de Egipto: 
entre la grandiosidad y el misterio
"El hombre teme al tiempo, pero el tiempo teme a las pirámides" (proverbio árabe)

Este bello proverbio árabe hace referencia a las pirámides clásicas de la IV dinastía, construidas en la necrópolis de Gizah, y resume magistralmente su imponente monumentalidad, así como su enorme capacidad para resistir intactas al paso del tiempo. Y es que las pirámides de Gizah fueron construidas con unos materiales y unas técnicas que les permitieron alcanzar algo más que grandeza y perfección, logrando una enorme perdurabilidad, difícil de encontrar en ninguna otra construcción humana posterior ni anterior. El desierto es un enemigo despiadado, la acción del sol, la arena y el viento resultan implacables, pero además Egipto es un país con riesgo sísmico y a lo largo de los siglos diversos terremotos han afectado a la zona. Las pirámides fueron aún más allá, resistiendo incluso frente al mayor de sus enemigos, el hombre: éste ha combatido en batallas a sus pies, ha protagonizado saqueos y las ha desmantelado parcialmente utilizando sus materiales para otros usos constructivos.
Las pirámides resultan demasiado grandes y perfectas incluso para los cánones constructivos de la civilización actual. Impresionan a los simples turistas que se amontonan en la explanada de Gizeh, pero también a los arqueólogos, científicos o ingenieros del presente. Si dejan una huella imborrable en hombres que han visto con sus propios ojos los rascacielos de las grandes urbes y los enormes puentes que hoy cruzan bahías y estrechos marinos, es difícil imaginar la impresión que debían causar en los individuos de épocas pasadas, en los propios egipcios que las construyeron o en los habitantes de la Grecia Clásica. El sabio griego Herodoto de Halicarnaso visitó Egipto en el año 450 a.c. y quedó maravillado del nivel alcanzado por su civilización, dejando sus conclusiones recogidas en el libro II de su obra Historia. Muchos siglos después llegaba otro insigne viajero a Egipto, en 1798 Napoleón desembarcaba en las tierras del delta para conquistar el país del Nilo, con él iba un gran ejército de 40.000 hombres al que acompañaban más de 160 científicos destinados a estudiar su civilización. Napoleón, consciente de la seducción que ejercían las pirámides, llamó a una de las grandes batallas, en la aldea de Embada, frente a El Cairo, la Batalla de las Pirámides, en un inteligente alarde de propaganda. En la arenga a su ejército, justo antes del combate, lanzó su célebre soflama: "Soldados, cumplid con vuestro deber, desde esos monumentos cuarenta siglos de historia os contemplan".

Batalla ante las pirámides. Óleo de Francois Louis-Joseph Watteau. 

Desde las posiciones francesas se veían las grandes pirámides de Gizah. Entre ellas destacaban las dos de mayor tamaño, especialmente la hoy denominada Gran Pirámide de Gizah. Levantada por el faraón Keops, durante la IV dinastía, alcanzaba los 146 metros de alto y su lado base tenía una longitud de 230 metros. Recorrer todo su perímetro supone transitar casi un kilómetro y su altura equivale a la de un edificio de cincuenta pisos. Solo con la llegada de la Segunda Revolución Industrial y la era del acero, a finales del siglo XIX, se pudieron construir edificaciones de una altura y un tamaño similar.
Monumento a Washington (EE.UU.)
Las grandes catedrales medievales son mucho menores en volumen y por lo general también en altura. Tan solo un puñado de ellas superan con sus afiladas agujas la altura de la pirámide de Keops, es el caso de las catedrales de Licoln, Ulm, Colonia o Rouen, aunque sus dimensiones son muchísimo menores. Más reducida en tamaño y también en altura es la inmensa catedral de San Pedro de Roma, que alcanza los 136 metros en su punto más alto. Sin embargo, la gran diferencia entre las grandes catedrales europeas y las pirámides egipcias estribaba en el periodo transcurrido para su construcción, Mientras las primeras fueron elevadas a lo largo de 200 años o más, las grandes pirámides se terminaron en periodos de poco más de 20 años. .
Tampoco las pirámides aztecas o mayas de la América precolombina se pueden comparar en tamaño a las construidas en el antiguo Egipto. Realizadas miles de años después, las primeras no superan en ningún caso los 100 metros de altura, aunque en alguna de ellas el diámetro de la base se aproxime al de la tumba de Keops.
En 1884 se terminaba el monumento a Washington, en la capital de EE.UU, el más alto hasta entonces, con casi 170 metros altura, cota que superaría después y ampliamente la torre Eiffel, con sus 300 metros. La construcción en el periodo entreguerras del siglo XX de los grandes rascacielos estadounidenses culminaría la evolución.

La grandiosidad de la pirámides egipcias, construidas en tiempos tan lejanos, nos conduce a plantearnos muchas preguntas: ¿cómo se pudieron construir con los medios tan escasos de la época?¿cómo se elevaron las piedras?¿cómo se trasladaron y se cortaron esas piedras?¿cómo se cimentaron y cuántos recursos se tuvieron que movilizar?¿cuántos hombres tuvieron que trabajar y durante cuánto tiempo?¿Por qué se destinaron tantos recursos a la tumba de un solo hombre? Son muchas las preguntas y escasean las respuestas certeras. Y es que quizás la primera gran interrogante nos lleva a plantearnos porqué obras tan importantes para los egipcios apenas aparecen registradas en pinturas, relieves o textos. Es precisamente la escasez de testimonios lo que nos imposibilita contestar con fidelidad a las anteriores preguntas.
Llama la atención que no exista ninguna descripción de como se construyeron las pirámides hasta la visita que el griego Herodoto realiza a Egipto en el siglo V a.c. y de la que nos deja testimonio. No existe con anterioridad mención alguna a las pirámides, a su estructura o a los procedimientos utilizados para su construcción. Hay muchas inscripciones, relieves o pinturas en mastabas. hipogeos, templos o calzadas procesionales, no olvidemos que las pirámides no estaban solas y formaban parte de complejos funerarios, pero no nos hablan de las pirámides, sino que representan escenas cotidianas de la sociedad egipcia de la época. Esos testimonios nos sumergen con gran realismo y perfección técnica en sus costumbres, sus formas de vida, sus oficios, su alimentación o sus ropajes, su vida doméstica y familiar, aparece incluso reflejada con total naturalismo la fauna y flora del Nilo.
Escenas agrícolas en las pinturas murales de Deir el-Medina (Imperio Nuevo).
Toda esa abundancia de imágenes variopintas hace bastante extraño que no haya referencia alguna a las fases de construcción de algo tan importante y colosal. Ni siquiera los textos jeroglíficos se preocupan por ella, y cuando se refieren a alguna pirámide lo hacen de forma rápida y parca, sin mencionar aspectos relativos a su construcción. Ésta debió requerir inmensos recursos, una logística amplia que implicaba movilizar hombres, salarios, servicios, contabilidad, intendencia. A ello habría que añadir la existencia de complejos planos de los proyectos constructivos. Nada ha sobrevivido.
Los llamados "Textos de las Pirámides", encontrados en las pirámides de los reyes del final de la V dinastía y de la VI dinastía, estaban incisos en escritura jeroglífica en las paredes de las cámaras sepulcrales. Se crearon expectativas, porque hasta entonces las pirámides clásicas anteriores habían resultado anepígrafas, pues sus paredes desnudas carecían de inscripciones. Sin embargo, tan solo recogían oraciones y conjuros mágico religiosos que debían servir de guía al faraón para viajar al otro mundo. Ese mismo carácter tenían los llamados "Textos de los Sarcófagos", inscripciones jeroglíficas realizadas en los sarcófagos de los faraones durante el Primer Periodo Intermedio (aprox. 2180-1990 a.c.) e Imperio Medio (aprox. 1990-1780 a.c.).

Los llamados Textos de las Pirámides se hallan grabados en escritura
 jeroglífica en la cámara mortuoria de la pirámide del rey Unas
(notasdealgunlugar.com).

Las pirámides clásicas: las monumentales tumbas de los faraones de la IV dinastía.

Las pirámides de Egipto fueron concebidas como la tumba del gran faraón, en ellas se preservaba su cuerpo momificado, recogido en un enorme sarcófago situado en una cámara sepulcral, rodeado de sus pertenencias y riquezas. Todo preparado para que el rey pudiera llegar al mundo del más allá.  La pirámide permitía al faraón alcanzar el sol, convertida en una auténtica escalera para ascender hasta el el cielo. Los enterramientos de los faraones fueron cambiando con el tiempo, inicialmente eran simples tumultos en la arena, pero el peligro que suponía para la efectiva conservación del cuerpo, llevó a la creación de mastabas, estructuras inicialmente de ladrillos o adobe que eran como pirámides trucadas. Sería con la III dinastía cuando surgirían las primeras pirámides, inicialmente escalonadas, que con Snefru, el primer faraón de la IV dinastía, evolucionarían hasta las pirámides clásicas que todos identificamos fácilmente, las pirámides de caras planas, realizadas con grandes bloques de piedra y con una gran monumentalidad. Nos referimos especialmente a las grandes pirámides construídas por faraones de la IV dinastía en la meseta de Gizah durante el Imperio Antiguo. En periodos posteriores, los hipogeos se terminarían imponiendo, aunque siguieron construyéndose pirámides, pero todas ellas más pequeñas y con materiales de peor calidad. por tanto mucho menos perdurables en el tiempo. Precisamente la evolución constructiva de las pirámides en la historia de Egipto es el argumento de otra entrada de este blog.

La Pirámide Roja fue construida por Snefru, el primer faraón de la
 IV dinastía. Se trata de la primera pirámide egipcia de caras planas .
En aquella época las pirámides eran algo más. Las grandes construcciones son el producto de sociedades muy centralizadas, con un estado fuerte, y ese fue el caso del Egipto del Imperio Antiguo: la construcción de las pirámides de Gizah coincide con el zenit del poder faraónico, momento en el que se llegó a considerar al rey como un dios. La pérdida del carácter sagrado del faraón y la mayor debilidad de su poder, a lo largo de la V dinastía, coincide con el declive de las grandes pirámides. En este sentido las pirámides son algo más que una construcción funeraria, son un proyecto ideológico que da cohesión al reino y permite la movilización de la población en torno a su clase dirigente. Rodeadas de grandes calzadas, templos y otras tumbas, formaban parte central de complejos funerarios que tenían también un sentido religioso, e incluso cultural y científico, como bien demuestran los enormes conocimientos astronómicos de sus constructores. No olvidemos que los sacerdotes egipcios eran, además de hombres religiosos, hombres de ciencia, los guardianes del saber científico de la época.

Vista aérea de las pirámides de Gizah. En primer término, la Gran
 Pirámide del faraón Keops. Más allá las de Kefren y Micerinos.
De las tres pirámides de Gizah, la mayor de todas es la del faraón Keops, con 146 metros de altura y 230 metros de lado en la base. La pirámide de Kefrén, hijo de Keops, es un poco más pequeña, con sus 215 metros de ancho y 143 m. de alto, aunque durante mucho tiempo se consideró más grande y de hecho aún lo parece, primero por el mayor desgaste de la de keops, segundo porque sus caras tienen una pendiente más inclinada y además se encuentra ubicada en una zona más elevada. La del faraón Micerino es ostensiblemente más pequeña, con sus 103 metros de ancho y 66 metros de altura.
En el interior, a la pirámide de keops se entra por un túnel descendente que se divide en dos pasadizos, uno descendente que conduce hasta una cámara subterránea y uno ascendente que conduce a la Gran Galería, desde la que se abren paso otros dos pasajes: el primero lleva hasta la llamada Cámara de la Reina y el otro hasta la Cámara del Rey, donde se halla el sepulcro del faraón. La Gran Galería es el espacio más impactante de la pirámide, a lo largo de 47 metros de longitud se extiende un pasadizo con una altura superior a 8 metros y casi 3 metros de ancho, cubierto por una bóveda hecha por aproximación de hiladas. Esta construida de granito rojo de Aswan, como también lo está la Cámara del Rey, en cuyo techo se suceden varias cámaras de descarga realizadas con inmensas losas de granito. En su interior, se ubica un sarcófago también de granito, cuyo tamaño delata el hecho de que su colocación se realizó durante su construcción, porque sus medidas son mayores que la puerta de acceso a la estancia.

La Gran Pirámide de Gizah, construida por el faraón Keops.
Estructura interna de la pirámide de Keops (zakstudio.webgarden.es)

¿Qué materiales se utilizaron?
¿Cómo se transportaron?
A partir de la V y VI dinastía, las pirámides se construyeron con materiales más perecederos, que incluían el adobe en sus estructuras. Sin embargo, las Pirámides de Gizah se construyeron de sólidos bloques de piedra, algo que en general ocurría con la mayoría de los edificios funerarios y religiosos, tumbas y templos, del antiguo Egipto, en los que se utilizaban por lo general los materiales más nobles y duraderos. En contraposición, las edificaciones civiles como los palacios, por muy lujosos que fueran, se construían de materiales perecederos como el adobe. Todo ello era un reflejo del escaso valor que la cultura egipcia daba a la vida terrenal frente a la vida eterna.
Aunque la forma en que se desarrolló la construcción de las pirámides es hoy pura especulación, tenemos más conocimientos acerca de los materiales utilizados, de como se extrajeron y como se trasladaron. En la construcción de las Pirámides de Gizah, en concreto de la Gran Pirámide de Keops, se utilizó básicamente la piedra caliza, cortada en grandes y pesados bloques de un peso medio de 2,5 toneladas. En total se utilizaron 2,3 millones de bloques. La estructura de la pirámide se recubría después con piezas de caliza de las canteras de Tura, piedra de color blanquecina y mucho más fina, de fácil pulido, lo que permitía que encajara totalmente, ajustando al milímetro. Tal recubrimiento daba a la edificación un aspecto exterior realmente lujoso y espectacular. La pirámide de keops estaba recubierta con 27.000 bloques de esta piedra, perfectamente pulidos y encajados, que se desprendieron durante un terremoto en el siglo XIV y que después fueron utilizados por los turcos otomanos para sus necesidades constructivas. Hoy podemos ver este recubrimiento solo en el vértice de la pirámide de kefren y sobre todo en la pirámide romboidal de Snefru en Dashur, que conserva su capa externa de piedra casi completa. El granito, un material más perdurable y más noble, se utilizaba especialmente en galerías, pasillos, cámaras funerarias y sarcófagos. Los bloques alcanzaban pesos considerablemente superiores, de hasta 45 toneladas de peso, como ocurre con las losas de granito del techo de la cámara real de keops.

Bloques de piedra caliza de la pirámide de Keops.
En primer término, bloques de piedra caliza de la pirámide de Keops,
 al fondo la pirámide de Kefren, con su cúspide aún cubierta del
 revestimiento de caliza de Tura.
El revestimiento de caliza de Tura aún se conserva en la parte
 superior de la pirámide de Kefren.
La Cámara Real de la pirámide de Keops
está construida con bloques de granito.
La imagen real de las pirámides de Gizah sería mucho más lujosa y
 brillante de la que hoy tenemos. La cubierta de caliza de Tura
 crearía unas caras especialmente planas, blancas y brillantes.
El traslado del material era otra cuestión, en parte solucionada por el propio hecho de que las pirámides de Gizah se encontraban sobre la misma roca que se utilizó para su construcción. Las canteras estaban a unos centenares de metros de las pirámides, lo que minimizo el problema de desplazamiento. Más lejos se hallaban las canteras de Tura, a unas decenas de kilómetros al sur de la actual El Cairo, cerca de Menfis, en la margen derecha del Nilo. Para su traslado se utilizó el río, a través del que se transportaron también los grandes bloques de granito rojo o rosado, extraídos del área de Aswan, a más de 800 kilómetros de Menfis, río arriba. Grandes barcazas trasladaban por el cauce los enormes bloques, aprovechando las épocas de inundaciones. Las pirámides estaban muy cercas del Nilo y la construcción de canales posibilitó que llegaran hasta la misma construcción,
Los egipcios eran buenos navegantes y su tecnología naval era excelente. De hecho nos han llegado embarcaciones enteras, enterradas junto a las pirámides, con una función ritual de favorecer el viaje del faraón navegando por los cielos, ese es el caso de la embarcación ritual encontrada en el lado sur de keops, enterrada en un foso. Algunos relieves nos han mostrado la existencia de grandes barcos de madera que trasladaban pesadas mercancías, como el hallado en el muro de la calzada procesional de la pirámide de Unas, en él se nos mostraba el traslado por barcaza de grandes columnas tumbadas sobre el puente de un barco. En el pórtico del templo de la reina Hatshepsut en Deir el-Bahari (dinastía XVIII) aparecía representado un barco que trasladaba dos enorme obeliscos desde Aswan.

Dibujo que muestra un relieve, en el se representa el traslado
 de columnas en un barco egipcio.
Recreación de un barco del Antiguo Egipto.
Representación de un barco funerario en la tumba de Menna, situada en
 Sheij abd el-Qurna, cerca de Luxor.
Recreación del puerto de Gizah durante la construcción de la Gran
 Pirámide. El transporte de bloques de granito se hizo a través del Nilo.
La extracción de los bloques de piedra en la cantera era tan laborioso e importante como la propia construcción de la pirámide y requería movilizar tantos recursos y esfuerzos como ésta. Conocemos el uso de cinceles, sierras y útiles varios de cobre, madera y piedra. El hierro no había llegado a Egipto en la época de la IV dinastía, de forma que los mazos de madera para golpear y los cinceles de cobre eran la base del trabajo. El cobre resultaba suficiente para trabajar la piedra caliza o la arenisca, pero no para el granito, mucho más duro. En este caso, se cree que se usaron herramientas de dolerita, una piedra muy dura. Otros creen que se utilizó durante mucho tiempo el granito en forma de bloques sueltos encontrados en la superficie.
El trabajo en la cantera se realizaba de arriba a abajo, desgajando los bloques de la roca madre a partir de la talla de brechas de separación donde se introducían cuñas de madera en forma de vigas. En algunos casos, todavía hoy son visibles las señales que con frecuencia éstas dejaban en las piedras.

Recreación del trabajo en una cantera de piedra caliza en el Antiguo Egipto.
Pintura egipcia. Obreros trabajando en la cantera con cinceles y mazos.
Cantera de piedra caliza de Gizah.
Mazo de madera y cinceles de cobre.








Para separar el bloque de piedra de la roca madre se utilizaban cuñas de madera.


Cuando las piedras salían de la cantera había que transportarlas al lugar de la construcción. Todo parece indicar que los egipcios de la época de Keops no conocían la rueda y que ésta fue introducida posteriormente por los Hycsos, que invadieron Egipto hacia el 1700 a.c. La mayoría de los autores aceptan el hecho de que los bloques eran arrastrados por tierra sobre grandes trineos o patines de madera, sobre los que el bloque estaría sujeto con cuerdas. Las piedras eran arrastradas por un grupo de hombres que tiraban de sogas. El trabajo se realizaba sobre una calzada reforzada con madera o tablas, con frecuencia lubricadas con grasa o limo. Con el objetivo de que el patín se deslizase con facilidad, uno o varios operarios, que podían estar encaramados a la misma piedra, tiraban agua con un cántaro para humedecer el suelo y favorecer su deslizamiento, evitando así el rozamiento excesivo de la piedra y el terreno. Si se encharcaba demasiado no avanzaba con facilidad, si estaba excesivamente seco tampoco. Han llegado hasta el presente algunos relieves en mastabas que nos muestran el transporte de esculturas por tal método.

Un grupo de hombres arranca el bloque de piedra caliza de la cantera
 para ser transportado en un trineo de madera.
Grupos de hombres tiraban con sogas de los bloques de piedra, mientras otros humedecían el terreno para reducir el rozamiento y favorecer el arrastre de las piezas. 
Los bloques eran arrastrados hasta el lugar de su colación en trineos.
Se conservan algunos trineos originales de madera, utilizados
 en la costrucción de las pirámides egipcias.
Bloque de piedra sobre trineo. La rampa está reforzada con maderos.
Para evitar el rozamiento en el traslado de los bloques de piedra,
 los obreros humedecían el suelo.
El arrastre de los grandes y pesados bloques de granito requería
 grupos de hombres mucho más numerosos.
Obreros arrastrando objetos de culto con un trineo tirado por cuerdas.
 Bajorrelieve en una mastaba cercana a la Pirámide Escalonada (Saqqara).
(FotoAleph. Ref.54122599)
Pintura mural de la tumba del faraón Djehutihotep. Un nutrido grupo de hombres arrastra una enorme estatua, situada
 sobre un trineo, mientras uno de ellos echa agua delante de éste para ayudar a su desplazamiento.
El dibujo nos muestra la zona de la pirámide durante su construcción. Incluye las canteras, el puerto y los canales,
así como la ciudad construida para los obreros.

¿Quién construyó las pirámides?

La construcción de las grandes pirámides fue con seguridad una labor titánica, sobre todo si tenemos en cuenta los limitados medios de la época. Es evidente que durante muchos años, posiblemente décadas, tuvieron que participar miles de hombres: ¿Quiénes y en qué condiciones?
Obreros arrastrando un bloque de piedra.
Las fuentes clásicas, nos referimos a Herodoto de Halicarnaso en el V a.c., hablan de 100.000 obreros trabajando durante 20 años para construir pirámides como las de Keops y kefren. Sin embargo, la lejanía en el tiempo de estos testimonios nos hace dudar de su veracidad. Es muy posible que la cifra real de trabajadores estables fuera mucho menor y no superara los 20.000 o 30.000, trabajando durante 20 o 30 años. No olvidemos que cualquier catedral medieval de gran tamaño tardó mucho más en construirse, con frecuencia más de dos siglos. Nada más comenzar su reinado, el faraón iniciaba su construcción, contando para ello con un gran arquitecto. Ese es el caso de Hemiunu, miembro de la familia real de keops, su chaty o visir, que ostentaba el título de "Jefe de los escribas del rey" y además el de "Capataz o supervisor de todas las obras del rey". Lo probable es que hubiera cuantiosos equipos de canteros, artesanos y obreros especializados que trabajaran con eficiencia organizados por arquitectos, técnicos y capataces, siendo algunos de ellos muy bien valorados por su valía y capacidad, como demuestra el hecho de que se hayan encontrado tumbas de algunos trabajadores.
Al trabajo se unirían masas enormes de campesinos en los meses de verano, cuando el Nilo se desbordaba, fertilizando como todos los años los campos. Entonces los fellahs ociosos, que no podían trabajar sus tierras hasta que bajaran las aguas y se iniciara la siembra, eran reclutados para el trabajo en la pirámide. Los trabajadores no eran forzados ni maltratados, en contra de lo que generalmente se piensa, y residían en barrios o ciudades cercanas a la pirámides, levantadas específicamente para ellos cerca del lugar de trabajo. Todo indica que recibían ropa y estaban bien alimentados, posiblemente con pescado del Nilo y carne de vaca. Los trabajadores eran personas con un fuerte sentido del deber respecto a su comunidad, con un profundo respeto por la figura del faraón, que convertían su participación en el proceso constructivo en un compromiso colectivo, en todo un acontecimiento festivo y religioso.
Pintura mural que nos muestra la actividad de artesanos y obreros
 de la construcción. Tumba del faraón Rejmira en Sheikh Abd el-Gurma.
Ciudad de los trabajadores en la meseta de Gizah. Excavada por Mark Lehner.
La percepción simplista y tópica que nos sumerge en un Egipto de esclavos maltratados construyendo grandes edificaciones ha calado en el imaginario popular, gracias en parte al cine de Hollywood, pero no es realista. Es indudable la dureza del trabajo y los frecuentes accidentes, las enfermedades de los obreros (artritis, fracturas, problemas vertebrales, etc.), pero su situación era más cercana a la servidumbre feudal que a la esclavitud.
La pirámide suponía un enorme esfuerzo económico para la nación, cuyos gastos se obtenían del pago y recaudación de tributos, e implicaba una enorme organización de los recursos, aspectos todos que requerían de un estado centralizado y fuerte. En este sentido, la construcción contribuyó a cimentar y consolidar un estado capaz de realizar semejante esfuerzo. De hecho las épocas en las que se edificaron las principales pirámides coinciden con los momentos de mayor poder real y mayor centralización del estado. La Pirámide suponía una labor colectiva, unificando tras un gran objetivo a un pueblo como el egipcio disperso por un larguísimo territorio, que iba desde el Mediterráneo hasta Nubia. Se creaba así un profundo sentido de comunidad en torno a la figura del faraón, que se veía reforzada. En este sentido, el egiptólogo Zahi Hawas ha señalado que no era Egipto quien construía las pirámides, sino las pirámides las que construían Egipto.

La visión tradicional sobre la construcción de las pirámides, que nos retrotrae
 a un mundo de esclavos y trabajos forzados, resulta por completo errónea. 

¿Dónde se sitúa? 
¿Cómo se cimenta la construcción?

La construcción de una pirámide debió implicar un enorme esfuerzo organizativo previo, que incluía en primer lugar la creación de unos elaborados planos de todo el complejo funerario, y en segundo lugar la organización de todo lo relacionado con los materiales, la intendencia y la mano de obra. Nos referimos a la leva masiva de artesanos y obreros, la construcción de auténticas ciudades donde éstos debían habitar, la organización de los suministros (alimentos, herramientas, etc.), la elección de las canteras y la organización de la extración y traslado de la piedra, así como una compleja contabilidad que pusiera a disposición de todos estos ámbitos los recursos económicos necesarios.
Después había que decidir la ubicación de la construcción. La tumba debía estar situada al oeste del Nilo, lugar de la puesta de sol, y en una zona elevada, por encima del nivel del río Nilo, lo que evitaba los posibles efectos desastrosos de las crecidas anuales del río. Aún así, debía de estar próxima al curso fluvial, pues eran muchos los materiales que se transportaban a través de él, trasladados después a través de calzadas elevadas hasta las pirámides. Se elegía un emplazamiento sobre terreno rocoso y sólido, pues el peso que debía de soportar era enorme. Ese era el caso de la meseta de Gizah, donde están las pirámides de Keops, Kefren y Micerinos.
Una vez localizado el emplazamiento ideal, se fijaba la orientación que debía tener la edificación. En este proceso afloraban los grandes conocimientos de astronomía que los egipcios tenían y que también podemos observar en otras sociedades de la Antigüedad y la Prehistoria (Mesopotamia, culturas megalíticas). Se sabe que los sacerdotes egipcios atesoraban enormes conocimientos científicos y astronómicos, y de hecho, era un sacerdote, quizás acompañando al faraón, el que se encargaba de orientar el edificio. Tal sabiduría la demuestra el hecho de que las cuatro caras de la pirámides de Gizah estuvieran orientadas hacia los cuatro puntos cardinales, y además con enorme exactitud, algo difícil cuando hablamos de un edificio tan grande y de un pueblo que no conocía la brújula. Posiblemente los egipcios recurrieron a varios cuerpo celestres como referencia y no solo a la estrella Polar, ya que ésta no se ubica en el norte geográfico de forma exacta, y las pirámides muestran una increíble precisión en su ubicación geográfica.

El sacerdote, con el bey en la mano, observa la aparición y desaparición de
 la estrella circumpolar sobre el muro artificial previamente construido.
En lo relativo a la ubicación de la edificación, una teoría bastante aceptada nos remite al uso de algunos instrumentos, que se usaron para situar el norte geográfico, y de los que hoy se conservan algunos ejemplares -en el museo de Berlín-, el merjet y el bey. El primero era una especie de escuadra plomada, mientras el bey era un bastón que terminaba en su parte superior en una horquilla con forma de V. El proceso comenzaba con la construcción de un muro circular que debía hacer las veces de "horizonte" y que había sido nivelado con el merjet. En el centro se situaba el sacerdote con el bey, utilizado por éste para realizar las mediciones: observaba la aparición de una estrella circumpolar en el horizonte a través de la orquilla del bey e indicaba al asistente que marcara el lugar exacto por el que aparecía, después hacía otro tanto por donde desaparecía. En esta labor el auxiliar utilizaba en la marcación de ambos puntos el merjet. Los dos puntos señalados formaban un ángulo en el que el bey era el vértice, señalando la bisectriz el norte geográfico exacto.
Algunos expertos destacan también el hecho de que exista una correlación entre la situación geográfica de las tres pirámides de Gizah y las estrellas del llamado cinturón de Orión, que se nos muestran alineadas y muy próximas en el cielo nocturno del Hemisferio Norte.

Existe una aparente correlación entre la disposición de las pirámides
 de Gizah y las estrellas del llamado Cinturón de Orión.
Tras ubicar el edificio, el siguiente paso era la cimentación. Se procedía primero a la nivelación del suelo, para lo que se limpiaba la arena superficial y se dejaba la roca viva. Todavía hoy nos resulta sorprendente que pudieran allanar y preparar terrenos tan amplios para la cimentación, pues hablamos de casi 53.000 m2 en el caso de la pirámide de Keops y de 46.000 m2 en el caso de la de Kefren. En general, se cree que para igualar y aplanar el terreno elegido se excavaban unas enormes zanjas a modo de trincheras formando una retícula en cuadrícula, que después eran inundadas con agua. El nivel del agua servía para marcar una cota o altura y la roca que sobresalía era tallada hasta llegar a ella. Una vez vaciados los canales, éstos eran rellenados de escombros hasta dicho nivel. Se conseguía así una superficie horizontal y uniforme y se procedía a la construcción de la cámara subterránea, si la tenía, sino se iniciaba directamente la edificación.
Cada vez más, sin embargo, se está poniendo en cuestión esta teoría, de la que no hay suficientes evidencias arqueológicas. Primero porque no sería aplicable a todas las pirámides, algunas sobre suelos más arenosos, aunque si a las tumbas de Gizah. Por otro lado, este proceso de llenado de zanjas chocaría con la más que posible evaporación del agua antes de que llegara a remansarse. Algunos estudios, además, han puesto en evidencia que la base de la pirámide de Keops no es tan plana como se creía y que esconde un enorme saliente rocoso.
Sistema de zanjas en cuadrícula utilizado para nivelar el terreno
 en el que se había de construir la pirámide.

¿Cómo se construyeron las pirámide? Teorías.

No tenemos ninguna certeza acerca de como se construyeron las pirámides. Al respecto, todo son conjeturas y especulaciones, debido a la falta de referencias, documentos, pinturas, relieves o escritos al respecto. Existen muchas propuestas y teorías, pero ninguna resulta definitiva y en todas abundan las contradicciones, que las hacen vulnerables. No se sabe como se elevaron los bloques en altura, y ni siquiera hay certeza de que estos se colocaran de dentro hacia afuera, como siempre se había sostenido. Existen algunas evidencias y parece seguro que los egipcios de la época desconocían el hierro, la rueda y por tanto la polea, carecían de motores y era complicado el adamiaje a gran escala por la falta crónica de madera en el desierto, aunque es posible que se utilizara para la colocación del revestimiento calizo. Lo normal es que se utilizara la propia pirámide y su estructura escalonada a modo de andamiaje. Parece también evidente que de alguna manera se utilizaron algún tipo de rampas y que en algún momento del proceso de construcción, traslado, colocación de bloques se utilizaran palancas. Parece fuera de toda duda también, como hemos comentado, el uso de la fuerza humana en forma de mano de obra masiva, aunque hoy se cuestiona el número tan grande de hombres que en otras épocas se pensó trabajaron en la construcción.
Precisamente la falta de certezas y la imponencia y complejidad de las obras, que les supone a los egipcios una sabíduría que en teoría no deberían tener, han abierto el camino a que la pseudociencia genere todo tipo de disparates, incluidos la irrupción de culturas extraterrestres. Y es que los hombres tenemos tendencia a buscar explicaciones absurdas cuando no encontramos fácilmente las racionales. En este blog no se pierde el tiempo en su análisis y valoración.

Teorías que señalan el uso de RAMPAS en la construcción.

En las primeras décadas del siglo XX, el egiptólogo alemán Ludwig Borchardt lanzó por primera vez la teoría de la utilización de las grandes rampas en la construcción de las pirámides. Es obvio que éstas se utilizaron en la construcción de grandes construcciones, y de hecho quedan algunos restos en algunas pirámides, no en las grandes de Gizah. Tampoco faltan textos y representaciones que nos evidencia la existencia de rampas constructivas. Herodoto nos habla textualmente de un "camino para conducir piedras" de costosa realización, que tardó una década en construirse y cuya importancia rivalizaba con la propia pirámide, pero es posible que lo confundiera con la calzada de acceso que solían tener dichas pirámides.
Pintura mural que nos muestra el uso de andamiajes (zona inferior)
 y rampas (zona superior) como elementos constructivos
.
 Tumba del faraón Rejmira en Sheikh Abd el-Gurma.
Algunos autores, como Philippe Lauer, defiendieron la existencia de una gran rampa por la que debían de ir subiendo las piedras tiradas por los obreros. Estaría construida con muros de piedra o ladrillo de adobe y podría estar rellenada de piedras, tierra o cascajos. En su parte superior, por donde se deslizaban los bloques de piedra, estaría reforzada por vigas de madera. Hoy esta teoría se encuentra ampliamente cuestionada por el hecho de que el aumento de la altura de la pirámide según se desarrollaba su construcción, implicaría un crecimiento desmesurado del volumen, anchura y altura de la rampa, hasta convertirse ésta en una obra más grande que la propia pirámide. Si estuviera construida de adobe, al ganar altura terminaría colapsando. Por el contrario, si estuviera hecha de piedra podría resistir mejor, pero el coste de montaje y desmontaje sería mayor que el de construir la pirámide. No parece lógico, por tanto, su uso en las grandes pirámides de Gizah.
La teoría de una sola rampa central perpendicular a la pirámide hoy está
 ampliamente cuestionada por la inmensa mayoría de los egiptólogos.
Algunos autores, es el caso del estadounidense D. Dunham, han defendido la existencia de cuatro rampas, que partían de cada una de las esquinas de la base de la gran pirámide y ascendían según ésta cobraba altura. Tres de ellas se utilizarían para subir el material, la cuarta se usaría para descender de vacío y no interferir en el acarreo del material.

Según algunos autores, cuatro rampas que partían de las esquinas de la
 base de la pirámide, ascendían  según ésta cobraba altura.
Una variante de esta teoría sería la de la rampa envolvente, defendida por M. Lehner, que se hallaría adosada a las caras de la pirámide e iría ascendiendo con la propia construcción. Este tipo de rampa externa y en espiral necesitaría muchos menos recursos y su volumen sería sensiblemente menor, aunque resultaría demasiado inestable y frágil. Según algunos expertos, entrañaría además graves dificultades en el proceso constructivo, pues la rampa cubriría las caras de las pirámide, dificultando una percepción global del edificio y un trazado exacto de las obras. Por otro lado, habría dificultad en las esquinas a la hora de maniobrar con los bloques de piedra, especialmente en las zonas elevadas de la pirámide.
La rampa envolvente rodearía la pirámide por el exterior,
 desde la base hasta la cúspide.
La teoría de la rampa envolvente externa tiene todavía hoy muchos defensores. Según sus detractores, sin embargo,
 dicha rampa evitaría una percepción global del edificio durante el transcurso de las obras.
Otra teoría nos habla de rampas perpendiculares pero internas, insertas en la estructura del propio edificio. Partiría una rampa de una cara de la pirámide, llegando al núcleo de la pirámide, que quedaría así atravesado por un corredor descubierto y sin techar. La rampa terminaría llegando a la cara contraria, momento en el que se rellenaría el corredor y se crearía una nueva rampa que desde la zona externa de la pirámide volveria de nuevo a crecer hacia el interior, en dirección a la cara contraria, repitiéndose el proceso hasta alcanzar la pirámide su altura. Las críticas a esta propuesta ponen hincapié en  los problemas de maniobrabilidad con las piedras y en las repercusiones que tal procedimiento tendría sobre la solidez del edificio, especialmente sobre su núcleo constructivo.
La teoría de las rampas tiene una nueva variante, lanzada por el francés Jean-Pierre Houdin en 2007 y que ha sido acogida muy bien por la comunidad científica. El autor rechaza las anteriores propuestas y lanza una teoría sobre la construcción de la pirámide de Keops que incluye la existencia de una rampa exterior perpendicular a la pirámide que sirvió para colocar los bloques de la base de la pirámide, más o menos el primer tercio de ésta, hasta los 45 metros de altura. Se trataría de una rampa que alcanzaría los 400 metros de longitud y una pendiente del 8%. Desde ese punto y hasta la cumbre, se utilizó una rampa interna en espiral, montada en el interior de la pirámide y con un par de metros de ancho. Dicha rampa tendría más de 1,5 kilómetros de longitud y una inclinación del 7%, y por ella se transportaban los bloques de piedra caliza. Los bloques de granito de la Cámara del Rey, demasiado grandes y pesados, fueron previamente colocados y trasladados a través de la primera rampa hasta el corazón de la pirámide en construcción.
Los estudios de microgravimetría han demostrado la existencia de trazos de la rampa interna de la que nos habla Houdin, lo que daría validez a su teoría. El problema estribaría, como en la teoría de la rampa envolvente de Lehner, en doblar las esquinas arrastrando las pesadas piedras. Al parecer las esquinas, donde debían girar los bloques, estaban al aire libre para que así pudieran rotar las piedras con la ayuda de algún tipo de grúa o torno de madera. Solo después, cuando el grueso de la pirámide estaba terminado, se cerraban. Quizás lo más llamativo de la teoría de Houdin sería el hecho de darle sentido y utilidad a la impresionante Gran Galería que conduce a la cámara sepulcral del faraón Keops. Ésta haría la labor de una enorme grúa que con el empleo de contrapesos, permitiría elevar enormes piedras.
Según el autor, este sistema de construcción permitiría ahorrar mucha mano de obra, reduciendo el número de trabajadores a menos de 5.000, frente a los 100.000 a los que desde la época de Herodoto se había hecho alusión.
En una primera fase, la construcción de la pirámide de Keops,
 según J.P. Houdin, implicaría el uso de una rampa.  
La rampa serviría para la construcción de la base de la pirámide.
Una rampa interna envolvería la pirámide según la teoría de J.P. Houdin.
 Por ella ascenderían las piedras, arrastradas por los grupos de obreros.
Las esquinas de la pirámide permanecerían abiertas al exterior.
En las esquinas de la pirámide, un sistema de tornos y grúas harían girar
 los bloques de piedra para poder seguir ascendiendo por la rampa interna.
Estos VÍDEOS muestran algunas teorías sobre la construcción de la pirámide de Keops, prestando especial atención a la propuesta de J.P. Houdin:

             

                             


Teorías que señalan el USO DE MAQUINARIA y artilugios más o menos complejos en el proceso constructivo.

Según esta postura, la misma pirámide serviría como plataforma de trabajo, para lo que sus defensores se apoyan en los testimonios del griego Herodoto. En el Libro II de su magna obra Historia afirmaba: "La pirámide fue edificándose de modo que en ella quedasen unas gradas o poyos que algunos llaman escalas y otros altares. Hecha así desde el principio la parte inferior, iban levantándose y subiendo piedras, ya labradas, con cierta máquina formada de maderos cortos que, alzándolas desde el suelo,..." Cap. CXXIV-CXXV.
Todavía a principios del siglo XX, el uso del Shaduf
 era frecuente en el Egipto rural.
Según esta teoría, se establecían unas gradas o escalones y con máquinas de madera se subían los bloques de grada en grada desde el suelo hasta arriba. En principio, tales artilugios no requerirían ingentes cantidades de madera, que en Egipto no había, por lo que sería posible importarla desde Fenicia. No hay testimonio epigráfico o iconográfico que nos muestre dichas máquinas y lo que está claro es que ni eran de hierro, ni incluían poleas. Algunos expertos se decantan por algún tipo de grúa, otros hacen referencia a estructuras sencillas como el Shaduf, un artilugio aún utilizado en el mundo árabemusulmán para extraer agua de los pozos y ríos. Se trata de una larga pértiga que pivota sobre un punto de apoyo o pilar a cierta altura, en un extremo cuelga el recipiente o cubo para recoger el agua, en el otro el contrapeso, un bloque de arcilla,. Es este último y no la fuerza del hombre el que realiza el trabajo y permite trasvasar el agua del pozo a la acequia o lugar deseado. Una máquina similar aunque de mayor tamaño, pudo ser utilizada en la construcción de las pirámides para elevar escalón a escalón dichas piedras. Sabemos que los egipcios antiguos conocían este artefacto, aparece en algún relieve, aunque no está claro si lo conocían durante el Imperio Antiguo, o si por el contrario fue introducido en el Imperio Nuevo, cuando ya no se construían grandes pirámides.
Otras propuestas ponen el hincapié en el uso de palancas: los sillares se irían subiendo con palancas de escalón en escalón aprovechando la estructura de la pirámide, a modo de escalera. Unos pocos hombres podían alzar los bloques de caliza, de 2,5 toneladas, con estos instrumentos hasta 10 cm., para a posteriori ser calzados. La operación se volvería a repetir sucesivamente hasta alcanzar los 70 cm. que tenía de altura media cada hilada de piedras de la pirámide. Fuera o no así,  lo que si parece claro es que las palancas se utilizaron en algún momento del proceso de construcción, para colocar o ayudar a desplazar los bloques de piedra.
Muchos son los que rechazan estas propuestas que defiende el uso de artefactos y máquinas, al considerar que Herodoto, como los sacerdotes egipcios que le informaron en su viaje al país del Nilo, se limitaron a trasladar las técnicas constructivas utilizada en la Época Clásica al tiempo del Egipto Antiguo.
Interpretación de la construcción de una pirámide según Herodoto.
 Antoine-Yves Goguet, 1820.
El sistema de contrapesos permitiría elevar los bloques de piedra
 de grada en grada, utilizando artilugios de madera.

Esta excelente ANIMACIÓN nos permite conocer todo el proceso de construcción de una pirámide de una manera sencilla y educativa:

PINCHAR AQUÍ PARA VER LA ANIMACIÓN