BLOG DE JOSÉ ANTONIO DONCEL DOMÍNGUEZ (I.E.S. LUIS CHAMIZO, DON BENITO, BADAJOZ)

domingo, 13 de enero de 2019

La Guerra de Secesión Americana y el problema de la esclavitud

John Pelham y su artillería ligera móvil en acción en Frederickburg, pintura de Don Troiani. Convertido en héroe de la Confederación, Pelham unió sabiamente caballería y artillería, como prueba de la modernidad de guerra civil americana.

TENSIÓN CRECIENTE: EL CAMINO HACIA LA GUERRA 

Desde sus orígenes, los Estados Unidos de América nacían marcados por fuertes contradicciones. Por un lado, las tendencias centrífugas que concebían el nuevo país como una unión de estados, por otro lado, aquellas que defendían un poder central fuerte y creían en un estado descentralizado pero único. Hay que tener en cuenta, además, la existencia de diferentes modelos socioeconómicos que marcaban grandes diferencias entre los estados del Sur y del Norte. Tras la independencia, la expansión territorial permitió la consolidación de la nueva nación y su desarrollo económico, pero a la vez contribuyó a formar un país cada vez más heterogéneo, amplificando los contrastes y contradicciones existentes, lo que terminó desembocando en la Guerra Civil.
No cabe duda, el momento clave en la conformación y consolidación de Estados Unidos como nación fue la Guerra de Secesión, en la que se enfrentaron los estados del Norte y el Sur. La posición de ambos ante el problema de la esclavitud era radicalmente opuesta, sin embargo, el conflicto iba mucho más allá y reflejaba un complejo enfrentamiento entre dos modelos productivos y socioeconómicos contrapuestos.
En los estados del Sur, la economía se basaba en la producción agrícola de plantación, especialmente de productos como el algodón y en menor medida el tabaco, el arroz o la caña de azúcar, que utilizaba como mano de obra esencial a los esclavos negros. La demanda creciente de algodón de la industria textil mundial permitió que se duplicara la producción algodonera cada diez años a lo largo de la primera mitad del siglo XIX, alcanzando en 1860 los 2/3 de las exportaciones globales de los Estados Unidos. La expansión del cultivo del algodón supuso, a la vez, el aumento imparable del número de esclavos. Con una economía agraria de claro carácter exportador, el Sur se oponía a la política proteccionista que demandaban los industriales del Norte.
El mapa muestra la población esclava en el sur de EE.UU. He traducido el mapa y su
 leyenda, siendo fiel al original en inglés. Fuente: www.bowdoin.edu 

El mapa muestra la población esclava y los cultivos de plantación en el sur de EE.UU. He traducido el mapa y sus leyendas manteniéndome fiel en todo momento al original en inglés. Fuente: www.bowdoin.edu 

Esclavos en una plantación de algodón de Georgia en 1860. Fuente: www.reddit.com 
La obra de Stowe vendió 300.000
ejemplares en el primer año y fue
clave en el debate sobre la esclavitud.
En los estados del Norte, sin embargo, existía una economía urbana e industrial, más parecida a la del norte de Europa, con importantes ciudades industriales donde un proletariado creciente trabajaba en las fábricas metalúrgicas y textiles. Se trataba de una economía mucho más diversificada, con un alto nivel tecnológico e innovador y con mucho menor peso de la agricultura que la existente en los estados del Sur. Las infraestructuras de comunicaciones y transporte tejían una tupida red que conectaba los núcleos urbanos, especialmente a través del rápido desarrollo de la red ferroviaria. Con un sector industrial emergente, los estados del Norte buscaron siempre una política arancelaria proteccionista que les permitiera crecer, lo que terminó generando conflictos con los intereses del Sur.
En los estados del Norte la población negra era muy reducida, menos del 5% de la población afroamericana del país. La inmensa mayoría se encontraba en el Sur (95%). Por otro lado, en el Norte estaban en vigor leyes discriminatorias para los negros, que no tenían derechos políticos, aunque existía un creciente movimiento abolicionista, que rechazaba la esclavitud y cuya propaganda era cada vez más intensa. Tal situación culminó con la publicación en 1852 de La Cabaña del Tío Tom, novela de Harriet Beecher-Stowe, que contribuyó de forma determinante a generar un clima hostil a la esclavitud en el conjunto de la opinión pública.

En el norte de EE.UU. se concentraban la mayoría de las ciudades industriales. New York en 1850. F.: fineartamerica.com



Esta situación de división se complicó a nivel político cuando el país inició la expansión hacia el oeste. Existía desde antes de la independencia una línea separadora entre los estados esclavistas situados al sur y los no esclavistas ubicados al norte, la llamada línea Mason-Nixon. Esa línea separaba los estados de Delaware y Pennsylvania de los estados de Virginia y Maryland. Con la expansión hacia el oeste la línea se estableció en el río Ohio. Los problemas surgieron, más tarde, cuando con la expansión territorial hacia el oeste se inició una carrera entre abolicionistas y esclavistas por incorporar los nuevos estados a su "bando", lo que estalló con la pretensión de un nuevo estado esclavista de unirse al país en 1819, Missouri. Se desequilibraría, así, la relación de estados a favor de los esclavistas, lo que le daría más peso en la Cámara de representantes (en ella había dos representantes por estado, con independencia de su población), provocando el recelo de los estados no esclavistas. En un intento de solucionar los problemas, en 1820 se firmaba el compromiso de Missouri: se aceptaba la incorporación de Missouri, estado esclavista, a la vez que la de Maine, abolicionista, lo que mantenía el equilibrio preexistente. Se establecía, desde ese momento, el paralelo 36º 30º hacia el oeste como línea Mason-Nixon, es decir,  como límite entre los estados esclavista y los abolicionistas. 
Las tensiones, sin embargo, no remitieron y volvieron con fuerza en la segunda mitad de la década de 1840, cuando tras la intervención militar estadounidense contra México, EE.UU. pasó a controlar amplios territorios hacia el suroeste (Utah, Nuevo México y California). Surgió rápidamente la controversia sobre el estatus de tales territorios y su relación con la esclavitud, agudizándose con el problema suscitado en esos años respecto a los esclavos fugitivos que huyendo del Sur se refugiaban en los estados del Norte. Según la Ley de Esclavos Fugitivos de 1793, los esclavos fugados debían ser devueltos a sus legítimos dueños, pero en la práctica algunos estados del Norte no cumplían lo establecido. El aumento de la tensión terminó con la puesta en marcha del Compromiso de 1850, que supuso la publicación de una ley más restrictiva para los esclavos fugitivos, así como la incorporación a la Unión de California como estado libre no esclavista (a pesar de tener parte del territorio por debajo de la línea Mason-Nixon) y la asunción de los territorios de Utah y Nuevo México como territorios donde la esclavitud sería posible por decisión de soberanía popular.
Fuente: elaboración propia.



Abraham Lincoln. Fuente: wikipedia.org


  El compromiso de 1850 no evitó que continuara la carrera entre esclavistas y abolicionistas por incorporar los nuevos estados a su “bando". Ese fue el caso paradigmático de Kansas, donde ambos sectores entraron en abierto conflicto. Finalmente la victoria electoral en 1855 de los sectores contrarios a la esclavitud llevó al territorio a ponerse del lado de Unión durante la guerra, convertido ya en el 34º estado. 
Esta situación, de por sí ya muy tensa, estalló en 1860 con la victoria electoral del republicano Abraham Lincoln, defensor de la abolición de la esclavitud. Antes de que Lincoln se convirtiera en presidente del país se produce la separación de la Unión de siete estados esclavistas del Sur, que veían en peligro las bases de su sociedad y formaron la Confederación: Alabama, Texas, Mississipi, Louisiana, Carolina del Sur, Georgia y Florida. El gobierno de Estados Unidos ("La Unión") se negó a aceptar una secesión que tildó de ilegal. En abril de 1861 el gobierno confederado, dirigido por Jefferson Davis, dio la orden de tomar Fort Sumter, fortificación en manos federales situada en la bahía de Charleston (Carolina del Sur). Lincoln llamó entonces a filas a 75.000 soldados y se inició la guerra. Es entonces cuando 4 nuevos estados se incorporaron a la Confederación: Tennessee, Arkansas, Virginia y Carolina del Norte.
En los estados del Norte la mayoría de la población vivió los acontecimientos de Fort Sumter como una intolerable agresión contra el gobierno legítimo y legal y la guerra surgía como necesaria para defender la Constitución, el gobierno y la unidad del país, así como para preservar la herencia de sus antecesores que lograron la independencia de Gran Bretaña. Los confederados vieron en Lincoln un tirano (había sido elegido con los votos del Norte y tenía nulos apoyos entre los blancos sureños), que creaba un ejército enemigo del Sur y amenazaba con invadirlo para destruir sus libertades y modo de vida. Para ellos, el Sur se encontraba ante una nueva guerra de independencia en defensa de sus derechos. En este escenario que describimos, el problema de la esclavitud, al contrario de lo que se suele afirmar, se encontraba situado en un segundo plano y no resultó, en modo alguno, el más determinante.
Fuente: elaboración propia.

LA GUERRA CIVIL AMERICANA
Los 19 estados del Norte tenían más población, 19 millones de habitantes, y mucha más capacidad industrial, lo que les permitió resistir mejor un conflicto prolongado en el tiempo. La superioridad técnica y militar del Norte se vio reflejada en el enorme poderío de su flota, que permitió ejercer sobre el Sur un potente bloqueo naval durante buena parte del conflicto. Los 11 estados del Sur solo tenían 5,6 millones de blancos, además de 3,5 millones de negros. Cuatro estados esclavistas (Missouri, Kentucky, Delaware y Maryland), habitados por 2,5 millones de blancos, permanecieron fieles a la Unión, lo que debilitó a la Confederación. Sin embargo, la guerra se prolongó en el tiempo, entre otras razones por la indiferencia de los negros hacia el conflicto, lo que impidió una insurrección generalizada de éstos, que hubiera hundido al Sur.


Principales núcleos de población de EE.UU. en 1850. Resulta evidente que la mayoría de las principales ciudades están situadas en los estados del norte. Fuente: elordenmundial.com

El conflicto se desarrolló en dos escenarios: por un lado, la costa este, donde estaba la capital de la Unión, Washington, y la de la Confederación, Richmond; por otro lado, al oeste de los Apalaches, en la cuenca de los ríos Mississippi y Ohio. En los dos primeros años, la iniciativa fue de los ejércitos sureños, que obtuvieron algunas victorias significativas (Bull Run, Seven Days o Chancellorville entre otras), pero posteriormente el Norte supo dar un vuelco a la situación y pasó a la ofensiva. Pronto el Sur sufrió un duro bloqueo marítimo que mermó sus posibilidades, mientras los generales del Norte, Sheridan, Sherman y Grant se iban imponiendo gracias a la superioridad material de sus ejércitos. En frente, el general sureño Lee, un militar con gran capacidad estratégica, pero que contaba con un ejército menor y peor preparado.

Banderas de la Confederación y la Unión durante la Guerra Civil Americana.
     Robert. E. Lee. Fuente: Wikipedia.                                           Ulysses S. Grant. Fuente: blog.nyhistory.org

La prolongación de la guerra y el paso del tiempo no jugó a favor del Sur. Mientras en 1863, el Norte se encontraba en una situación de prosperidad económica (exportaba grano a Europa y sus fábricas producían al máximo rendimiento), el Sur padecía todos los sufrimientos derivados de la guerra y su economía, basada en el monocultivo de algodón, estaba en quiebra: no se vendía ni se recogía algodón, existía una fuerte carestía de alimentos básicos y una peligrosa escasez de hierro. En esta situación se produjo la gran batalla que marcaría un punto de inflexión en el conflicto cuando el general confederado Robert E. Lee, aprovechando que una parte importante del ejército unionista se hallaba involucrado en el sitio de la ciudad confederada de Vicksburg, en el río Mississippi, penetró en el territorio de la Unión y se adentró en Pennsylvania, entrando en contacto con el ejército enemigo en el pueblo de Gettysburg. La batalla resultó ser la mayor carnicería de la guerra y en ella llegaron a participar más de 150.000 soldados de ambos bandos. Aquella batalla, que se prolongó durante varios días, se convirtió en el paradigma de la Guerra de Secesión, con sus encuentros de caballería, intensos duelos de artillería y cargas frontales de infantería absolutamente brutales, como la llamada "Carga de Barksdale", progatonizada por el general confederado del mismo nombre, o la archiconocida "Carga de Pickett", donde el general confederado George Pickett lanzó a sus hombres de forma temeraria contra el enemigo, siendo diezmados por el intenso fuego de artillería y fusilería hasta la casi extinción de sus fuerzas. En Gettysburg el general confederado Robert E. Lee perdió su aureola de invencibilidad y sufrió una durísima derrota. 


Recreación de la batalla de Gettysburg. Fuente: www.destinationgettysburg.com



La carga del general Barksdale en Gettysburg: “Barksdale’s Charge”, obra de Don Troiani.


"On they came with flags flying", obra de Mort kunstler, recrea la carga del general Pickett en Gettysburg.


























El fotógrafo T.H. O`sullivan consiguió esta imagen en los campos de batalla de Gettysburg. La tituló "A harvest or death" (Una cosecha de muerte) y actualmente se conserva en la Biblioteca del Congreso. Fuente: www.getty.edu 

Poco después de la batalla de Gettysburg, en julio de 1863, terminaba el sitio de la gran fortaleza confederada del Mississippi, Vicksburg, que se prolongó durante varios meses. La ciudad de Vicksburg, situada en un meandro en el río Mississipi, a medio camino entre Nueva Orleans y Memphis, resultaba clave para ambos bandos en el frente del oeste. La Unión había conquistado los dos puertos citados y pretendía el control definitivo de todo el río Mississippi, lo que le permitiría dividir en dos el territorio confederado. El general de la Unión Ulysses S. Grant cruzó el gran río y obligó al ejército confederado de John C. Pemberton a replegarse hacia la ciudad fortificada de Vicksburg. Las posiciones defensivas confederadas fueron asaltadas en varias ocasiones, pero unas defensas bien organizadas repelieron los ataques y provocaron severas pérdidas a la Unión, obligando a Grant a iniciar un duro asedio a la ciudad que terminó el 4 de julio de 1863 con la rendición confederada. Para la Confederación esta pérdida resultó un golpe definitivo, pues permitió al ejército federal controlar en su totalidad el río Mississippi.

Asedio de Vicksburg. En azul las fuerzas de la Unión, dirigidas por el general Grant, en rojo
 las confederadas, bajo el mando de Pemberton. Fuente www.thoughtco.com

Fuerzas de la Unión durante el sitio de Vicksburg. Cromolitografía de finales del XIX. Fuente: www. history.com

Octavo Regimiento de Infantería de Wisconsin, apodado como el Regimiento del Águila por su mascota.
Participó en el sitio de Vicksburg. Pintura de Don Troiani. 


Desde el invierno de 1864, el Sur vivió una auténtica agonía y sus ejércitos acusaron la alarmante falta de medios y suministros de todo tipo, viéndose gravemente afectados por las deserciones. Se produjo entonces la llamada Marcha de Sherman hacia el Mar, una cruenta campaña dirigida por el general Sherman, que le llevó a internarse en el corazón de la Confederación, a través de Tennessee y hasta Georgia, donde conquistó Atlanta, avanzando después hacia la costa atlántica para conquistar Savannah. Sherman derrotó a las tropas confederadas que se le enfrentaron y aplicó una política de tierra quemada, basada en el saqueo, que supuso la destrucción de industrias, infraestructuras, ganado, cultivos, talleres, almacenes y todo aquello que sirviera para sostener la economía sudista, mermando así seriamente su capacidad de mantener el esfuerzo de la guerra. Conseguía también, a nivel estratégico, desviar los esfuerzos militares de la Confederación y evitar que los ejércitos confederados ayudaran al general Lee, que se había hecho fuerte en Virginia en la defensa de Petersburg y Richmond. 

Grabado contemporáneo que muestra La Marcha de Sherman hacia el Mar a través de Georgia en 1864.
Fuente:. www.wsj.com. 
Soldado confederado muerto dentro de Fort Mahone, Petersburg (Virginia). Fotografía de Thomas Roche (1865).
Fuente: Wikipedia.


Fuente: elaboración propia.

Finalmente, tras la batalla de Five Forks, el 1 de abril de 1865, Lee evacuaba Petersburg y la capital, Richmond, que era abandonada por el gobierno confederado de Jefferson Davis y ocupada por el XXV Cuerpo de la Unión, compuesto por afroamericanos. No debemos olvidar que cerca de 200.000 negros combatieron en el ejército de la Unión, eso sí, en unidades segregadas y bajo normas de discriminación, en regimientos designados como "tropas de color": 138 regimientos de infantería de color, 6 de caballería de color y 14 de artillería de color. Poco después, el general Lee comprendía su derrota y firmaba la rendición frente al general Grant en Appomattox, el 9 de abril. Los estados confederados volvieron a la Unión y aceptaron la abolición de la esclavitud. Cinco días después, el presidente Lincoln era asesinado y Andrew Johnson se convertía en presidente. El resto de los ejércitos confederados se irían rindiendo en los meses siguientes y a finales de junio deponía sus armas el último general sudista.
Soldados del 4º Regimiento de infantería de color de los Estados Unidos. Fuente:. www.dailymail.co.uk




Rendición del general confederado Robert E. Lee en Appomattox. Obra de Robert Wilson.

Como hoy parece obvio, las posibilidades de la Confederación de ganar la guerra fueron siempre escasas, el mayor desarrollo tecnológico e industrial de la Unión, así como su mayor población, pesó desde el principio, pero especialmente según la guerra se prolongaba: su potente industria y su economía saneada, le permitió mantener un suministro estable de armamento. Por el contrario, el Sur tuvo que lidiar desde el principio con graves problemas de abastecimiento armamentístico, no en vano, antes de la guerra, la mayoría de las fábricas de armas del país se hallaban en las zonas industriales del Norte. Tal situación le llevó a depender básicamente del contrabando de armas. En consecuencia, los soldados de la Confederación a menudo estaban armados con sus propias armas caseras o las que iban recogiendo en el campo de batalla, y con frecuencia, no tenían ni un uniforme decente que ponerse. 
Por otro lado, el desarrollo industrial del Norte le permitió disponer de una densa y eficaz red de transporte basada en el ferrocarril, que hizo posible, en poco tiempo y con pocos costes, el traslado masivo de tropas y todo tipo de suministros, mientras el uso sistemático del telégrafo permitió agilizar las comunicaciones en el frente y con la retaguardia. En el Sur, por el contrario, la débil infraestructura ferroviaria dificultaba el transporte de las tropas y los suministros. A esta situación habría que añadir  el control de los grandes ríos y el bloqueo marítimo ejercido por la flota de guerra del Norte sobre los principales puertos del Sur (Nueva Orleans, Mobile o Savannah), ejerciendo un control absoluto de las aguas del Golfo de México y el Atlántico, e impidiendo a la Confederación seguir exportando sus productos agrícolas, como el algodón, que eran la base de su economía. En este sentido, hay que resaltar el papel que tuvieron en la guerra los buques blindados de vapor, ironclad, barcos protegidos por una armadura de hierro. Surgidos en Francia en 1859, sería durante la Guerra Civil Americana, donde este tipo de buques se utilizaron de manera generalizada por primera vez.

Las cañoneras blindadas de poco calado, diseñadas por el ingeniero James Buchanan, estaban diseñadas para navegar por ríos como el Mississippi. Fuente: teamboattimes.com


El ferrocarril fue determinante en la victoria del Norte en la Guerra Civil Americana.. Fuente: railroadheritage.org

La guerra provocó más muertos que ninguna otra en la historia de Estados Unidos, unos 620.000 muertos, aunque en la última década algunos autores hablan de cifras superiores a los 700.000. Más de la mitad se produjo por enfermedades o por las infecciones producidas por las heridas de guerra. Entre las razones del elevado número de bajas se hallarían las mejoras en la tecnología armamentística, que se evidenciaron en el desarrollo de nueva munición, en el uso creciente a lo largo del conflicto de armas de retrocarga  (no se cargaban por la parte delantera) y en la implementación de las estrías en las bocas de fuego de rifles, pistolas, revólveres o cañones (a diferencia de los mosquetes de la guerra revolucionaria, los rifles de la guerra civil tuvieron ranuras en el interior del cañón que presionaban y centrifugaban la bala) y la aparición incluso de armas de repetición como el rifle Spencer, que sin embargo, nunca se llegaron a generalizar, debido a las dificultades en el suministro de la munición necesaria. En 1861 se había inventado la ametrallada Gatling, considerada la primera de su género, pero su excesivo peso y el miedo a que se produjeran terribles masacres, evitó que ninguno de los dos contendientes la usaran en el conflicto.
Sin embargo, no debemos olvidar que la mayoría de las pistolas y rifles usados en la guerra seguían siendo armas de carga frontal o avancarga, que requerían colocar las balas en la boca del arma. Usaban pólvora negra, que se cargaba por separado a la bala y que producía una gran cantidad de humo, de hecho, y como se nos muestra en muchas ocasiones en el cine, las batallas estaban envueltas en auténticas humaredas provocadas por los disparos de las armas de fuego. Los mosquetes también estaban equipados con bayonetas para el combate cuerpo a cuerpo. El arma principal de la guerra civil fue el rifle Springfield, un arma larga de un sólo tiro, que sin embargo, experimentó un notable incremento de la precisión y el alcance. Un ejemplo, en este sentido, era el  Springfield Modelo 1861, un mosquete de avancarga que mejoraba los modelos anteriores, con más fiabilidad, alcance y precisión, y que fue cada vez más utilizado, aunque en los primeros años predominaron todavía modelos anteriores como el Modelo 155 o incluso el Modelo 1842 y 1816, ambos con algunas modificaciones.

Springfield 1861, mosquete de avancarga muy utilizado en la Guerra Civil Americana. Fuente: wikipedia.










En el caso de la artillería se observa también una evolución, con la introducción del rayado de ánima en los cañones y otras mejoras tecnológicas, que permitieron la aparición de cañones de retrocarga. Hablamos de cañones de larga distancia que se utilizaban esencialmente en los asedios y sitios. Este era el caso también de los morteros, utilizados con frecuencia durante el conflicto.
Existía también una artillería de campaña, más ligera y de menor alcance, con cañones de avancarga entre los que destacaban el "Parrot" de 10 libras o el "Napoleón" de 12 libras, el más usado en la guerra y construido con bronce fundido, conocido así porque su diseño se realizó por encargo de Napoleón III.

Cañón napoleón de 12 libras de 1857. Fuente: civil-war-uniforms.over-blog.com



Asedio de Yorktown (Virginia) en 1862. Morteros de 13 pulgadas del 1º Regimiento de artillería pesada de connecticut.
Fuente: Wikipedia.

El mortero “Dictador”, de 13 pulgadas,  era único porque estaba montado y se desplazaba en ferrocarril.
Foto: grapetersburg foreignpolicy.com

La mejoras introducidas en las armas permitieron minimizar y optimizar el tiempo entre carga, recarga y acción consecutiva, ampliando así el tiempo de exposición de las líneas atacantes al fuego enemigo. Esta realidad se haría mucho más evidente cuando las posiciones defensivas empezaron a ser sistemáticamente fortificadas, como ocurrió a lo largo de la guerra. De esta forma, la capacidad de fuego de los contendientes resultó ser muy superior a la de otros tiempos, lo que convirtió en inapropiadas las tácticas típicas de las épocas napoleónicas que llevaban a las tropas a avanzar en formación, articulándose en largas líneas que avanzan hacia las fuerzas enemigas. Esta táctica, que provocaba grandes bajas en las primeras filas, especialmente según los soldados se aproximaban a las líneas enemigas, había funcionado bien hasta entonces gracias al limitado potencial y alcance de las armas. Sin embargo, con la mejora del armamento la infantería desplegada a la espera del enemigo conseguía mayor cadencia de fuego frente a las líneas de asalto, los soldados podían disparar a distancias mucho mayores y con más potencia de fuego, lo que producía un elevado número de bajas en la tropa atacante, que aún respetaba órdenes de seguir marchando ordenadamente hacia adelante al estilo tradicional. Como reacción ante esta situación y ante el aumento de las bajas en combate, los comandantes fueron poco a poco introduciendo nuevas estrategias de combate, que daban más peso a la defensa frente al ataque, que modificaban las técnicas de retirada, que desarrollaban el ataque por los flancos o que priorizaban la organización del ejército en unidades más manejables (cuerpos de ejército, divisiones y brigadas). En este sentido, se considera a la Guerra de Secesión un conflicto bisagra, la última guerra antigua (pervivencia de las tácticas bélicas de herencia napoleónica o de los fusiles de avancarga) y la primera guerra moderna (con nuevo armamento, cambios en las tácticas, uso masivo de medios técnicos y logísticos como el ferrocarril o el telégrafo, y recurrencia a la guerra total, con la destrucción del adversario y la movilización masiva de millones de ciudadanos).
Los soldados se alinean para la batalla. Fotografía Alexander Gardner. Fuente: www.dailymail.co.uk

En esta recreación actual se evidencia la táctica arcaica de avanzar en formación de forma ordenada hacia las líneas enemigas. Fuente: enemigasdiscerninghistory.com


Recreación de la "Carga de Pickett" en Gettysburg. Las líneas sudistas avanzaron de forma temeraria hacia las tropas
 de la Unión, que emplearon un intenso fuego de fusilería y artillería para diezmarlas casi por completo. 

Recreación de la batalla de Chancellorsville. El uso de pólvora negra producía enormes humaredas durante las batallas. Fuente: Wikipedia

El aumento de la potencia de disparo de los defensores se tradujo en un creciente número de bajas entre los atacantes. Fuente: www.diakonseniorliving.org


La Guerra Civil americana supuso igualmente un punto de inflexión en otros muchos ámbitos como el de la fotografía. Fue el primer conflicto que fue cubierto de forma masiva por los medios de comunicación, abriéndose al mundo a través de las imágenes fotográficas: fotos de campamentos, de campos de batalla, de prisioneros, etc. mostraron las diversas facetas del conflicto sin reparos, que de esta forma llegó a todos, desmitificado y desprovisto de su aureola heroica, para mostrarse en su brutalidad. El fotoperiodismo nace en esta guerra a través de fotógrafos como Matthew B Brady, Alexander Gardner o Timothy O'Sullivan.

El presidente A. Lincoln junto al Major General John A. McClernand durante la batalla de Antietam (Maryland). Fotografía de Alexander Gardner. Fuente: www.mcmahanphoto.com


La Guerra de Secesión supuso un punto de inflexión en la historia del país. El conflicto resultó ser algo mucho más complejo que una batalla decisiva entre el abolicionismo y el esclavismo, enfrentó a dos modelos socioeconómicos y marcó el cenit de la tensión, surgida desde la independencia, entre las tendencias más descentralizadoras, que defendían el poder de los estados, y las posturas más proclives al fortalecimiento del poder federal. En este sentido, el conflicto resultó clave, al consolidar definitivamente la unidad política de la nación, permitiendo el establecimiento de un gobierno federal con autoridad y sentando las bases para que los Estados Unidos emergiera como una potencia mundial en el siglo XX.
Tras el fin de la esclavitud, el linchamiento se convirtió
en una forma de control social y terror sobre la población
negra del sur de EE.UU. Fuente: joseangelgonzalez.com
A pesar de todo, el legado más inmediato de la Guerra Civil fue la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos a través de la Decimotercera Enmienda a la Constitución. Después del conflicto, cerca de 4 millones de esclavos confirmaron su estatus de libertad, aunque no de igualdad. Una vez terminada la guerra, se inició el llamado periodo de "Reconstrucción" (1865-1877), en el que se abordó la reintegración en la Unión de los estados sureños secesionistas, que terminó en 1877, cuando los tres últimos estados (Luisiana, Carolina del Sur y Florida) se reincorporaron a los Estados Unidos de forma definitiva tras el Compromiso de 1877. Las tropas de la Unión salieron de los estados del Sur y la antigua élite blanca sureña, que había perdido sus privilegios con la derrota en la guerra, recuperó el protagonismo político y social, haciéndose con el control de los gobiernos estatales a través del Partido Demócrata. La población de raza negra, recién liberada de la esclavitud, perdió la protección de las autoridades establecidas por el gobierno federal, mientras el fortalecimiento de las posiciones de los blancos racistas del sur (en 1866 surge el Ku-klux-kan como sociedad secreta racista), permitió reinstaurar la "supremacía blanca" mediante el terror y la represión, pero sobre todo con el establecimiento de leyes que restringieron en la práctica severamente los derechos civiles de los negros, sometiéndolos a una fuerte segregación y discriminación racial. Nos referimos a las llamadas Leyes de Jim Crow, que se prolongaron casi un siglo, desde 1877 hasta 1965, cuando la lucha por los derechos civiles, liderada por Martin Luther King, acabó definitivamente con ellas. Se trataba de una legislación de lo más variada, que iba desde la limitación de los derechos electorales (votar o ser candidato), hasta la segregación en las instalaciones públicas bajo el lema "separados pero iguales": segregación educativa (escuelas y universidades para blancos), segregación en baños públicos o en restaurantes y lugares de ocio, segregación en el transporte, etc. Se sistematizaba así un mundo de desventajas sociales, económicas y educativas para la población negra. La segregación de iure se aplicó sobre todo en los estados sureños, pero no fue ajena a los estados del Norte, donde se estableció una segregación de facto sobre una población negra asentada en los guetos de las grandes zonas urbanas. La segregación escolar fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Estados Unidos en 1954, mientras el resto de las leyes de Jim Crow fueron anuladas por la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de derecho de voto de 1965.

Las siguientes imágenes nos remiten a las décadas que siguieron a la Guerra Civil, nos muestran la realidad del Sur en las últimas décadas del siglo XIX y principios del siglo XX. Si algo podemos deducir de ellas, es que la vida de la población negra en las tierras sureñas apenas se había transformado desde la abolición de la esclavitud: duras condiciones de trabajo en las plantaciones, supremacía racial de los blancos,  miseria y segregación.
Escena de una plantación en 1895. El capataz blanco a caballo y los jornaleros negros recogiendo algodón. El tiempo no parecía haber pasado y la imagen podría ser de la primera mitad de siglo, con la esclavitud aún vigente. F: www.gwu.edu
















Tarjeta postal que muestra una plantación de algodón en West Point (Mississippi) en 1908. Fotografía de H. Tees en la que aparece escrito: "El plantador de algodón y sus recolectores". La imagen no puede ser más explícita: habían pasado más de cuarenta años desde la abolición de la esclavitud, pero la supremacía blanca queda bien reflejada en la figura del propietario, armado y con postura dominante, rodeado de los jornaleros negros que trabajaban sus tierras. Fuente: newsela.com.






Niños negros trabajando en una plantación de Mississippi en las décadas siguientes a la guerra. Fuente; werehistory.org. Avery Research Center in the college of Charleston.




Este vídeo nos muestra de manera sencilla y didáctica las bases y desarrollo de la Guerra de Secesión

domingo, 18 de noviembre de 2018

Estados Unidos en la primera mitad del XIX: expansión territorial y desarrollo económico

Cruzando el Mississippi sobre el hielo, obra de C.C.A. Christensen, Fuente: www.deseretnews.com

Como hemos podido ver en otra entrada de este mismo blog (el nacimiento de los Estados Unidos de América), los orígenes de EE.UU. se retrotraen hasta los comienzos del siglo XVII, con la creación de las primeras colonias estables en la costa este de América del Norte, primero en tierras de lo que más tarde sería el estado de Virginia (fundación de Jamestown en 1607), después más al norte, en Massachusetts (fundación de Plymouth en 1620). Desde esos momentos iniciales hasta la independencia de los británicos, en 1783, las trece colonias que formaban el territorio crecieron de forma intensa y lo hicieron sobre dos bases esenciales: por un lado, la ocupación continua de nuevos territorios (siempre mirando hacia el interior y el oeste), y por otro lado, la afluencia constante de inmigrantes europeos (mayoritariamente procedentes de las islas británicas, pero también de otros lugares de Europa). Tal proceso no se vio interrumpido tras la guerra de independencia contra Gran Bretaña, si no todo lo contrario, las trece colonias de los Estados Unidos de América conformaron un nuevo estado que se embarcó de forma decidida en un intenso proceso de expansión territorial que alcanzaría su culminación a lo largo del siglo XIX y que le llevaría hasta la costa del Pacífico. El proceso de expansión territorial y el desarrollo económico, sin embargo, terminaron amplificando las contradicciones, divisiones internas y desajustes inherentes al país desde su nacimiento, lo que desembocó en una cruenta guerra civil, la Guerra de Secesión de Estados Unidos, que desgarró y dividió al país. De sus ruinas emergió la gran potencia económica y política que hoy conocemos.

                         EXPANSIÓN TERRITORIAL HACIA EL OESTE

Desde la costa este, el nuevo país surgido de la Guerra de Independencia iniciaría pronto una rápida expansión hacia el oeste que no fue parte de un plan establecido y se efectuó a través de diversos procedimientos. Algunos territorios fueron comprados, ese fue el caso de Louisiana, una colonia francesa vendida por Napoleón en 1803 a Estados Unidos por 15 millones de dólares. Se trataba de un inmenso territorio en el que se incluían enormes espacios casi despoblados situados entre Nueva Orleans al sur y Montana y Minnesota al norte, copando amplios territorios en el margen oeste del río Mississippi, incluyendo la inmensa cuenca del río Missouri. También fue objeto de compra la península de Florida, vendida por España en 5 millones de dólares a partir del Tratado transcontinental de 1819 (Adams-Onís). En este caso, sin embargo, se trataba de una compra obligada que encubría realmente la anexión del territorio por ocupación militar realizada con anterioridad por el presidente Monroe. El gobierno español del Trienio Liberal ratificaría definitivamente dicho tratado en 1821. Más tarde, se recurriría de nuevo a este procedimiento con la compra a México en 1853 del territorio de "La Mesilla", conocido como Gadsden por los estadounidenses, y que resultaba esencial para contruir el ferrocarril que debía unir Texas y la costa de California. Quince años después, en 1867, Estados Unidos compraba Alaska a los rusos por 7 millones de dólares. 

Sin embargo, Estados Unidos no dudó, en determinados momentos, en optar por el recurso a la guerra para incorporar nuevos territorios, es lo que ocurrió con muchos de los territorios del oeste y suroeste americano. Tras la pérdida de Florida, España permitió que gran cantidad de colonos anglosajones, liderados por Moses Austin, se asentaran en la zona de Texas, entonces despoblada. Cuando en 1821 México se convierte en un estado independiente, se permite a los colonos seguir asentándose, hasta convertirse en la mayoría de la población del territorio. Sin embargo, el creciente control del gobierno mexicano sobre ellos los condujo a la insurrección y en 1836 se sublevaron dirigidos por Samuel Houston. La derrota mexicana permitió el reconocimiento de la independencia de Texas, estableciéndose la frontera con México en el río Grande. Aunque el nuevo estado pretendía anexionarse a los EE.UU., los recelos del presidente Jackson ante la entrada en la Unión de un gran estado esclavista lo impidieron. No será hasta 1845, con el presidente James K. Polk, cuando se produzca la anexión de Texas a Estados Unidos. La oposición de México conducirá entonces a la guerra con México, que concluirá en febrero de 1848 con la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo y la cesión por México de amplios territorios del oeste americano, no solo de Texas. Las fronteras se fijaron entre el golfo de México y el Pacífico, pasando a través del río Gila, el río Bravo o Grande, el río Colorado y los linderos de Nuevo México y la Alta California. México perdía así la mitad de los territorios que poseía antes de la guerra: renunció a reclamar Texas y cedió a Estados Unidos los territorios de los actuales estados de Arizona, California, Nevada, Utah, Nuevo México y parte de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma.

En el mapa podemos observar la incorporación continua de territorios realizada por EE.UU. durante el siglo XIX. Los territorios fueron cedidos (a veces después del recurso a la guerra) o comprados. Fuente: Elaboración propia.

Sin embargo, el elemento clave de la expansión territorial de los EE.UU. hacia el Oeste fue el poblamiento. En algunos casos la incorporación al país de algunos territorios no se produjo por conquista o compra, ese fue el caso de amplias zonas del noroeste, que se encontraban casi despobladas, como el territorio de Oregón, una enorme extensión de terreno que entonces se extendía por los actuales estados de Washington, Idaho y Oregón y que abarcaba incluso la región de Vancouver, en el actual Canadá. En 1819, en virtud del Tratado de Adams-Onís, España se había visto obligada a renunciar a sus derechos sobre Oregón y, de hecho, en la zona apenas existían asentamientos españoles, en general pequeños y temporales. La llegada creciente de población anglosajona permitió rápidamente consolidar el control del territorio, que se fraccionaría con el tiempo en varios estados. No sería hasta el Tratado de Oregón, en 1846, cuando Gran Bretaña renunciaba definitivamente a dichos territorio, a cambio de consolidar su dominio sobre la costa más al norte, la llamada Columbia Británica. Este modelo de poblamiento fue esencial también en otros territorios adquiridos por compra, como ocurrió en buena parte de los territorios de Lousiana, en gran medida despoblados, nos referimos a zonas como Montana, Dakota del Sur, Dakota del Norte, Nebraska, Wyoming o Minnesota. La llegada masiva de inmigrantes fue determinante también en la anexión, que ya hemos comentado, de territorios como Texas, y en la consolidación definitiva de los amplios territorios arrebatados a los mexicanos posteriormente: un caso llamativo al respecto fue el territorio de Utah, donde los mormones de Brigham Young se habían asentado ya en 1847, justo antes de la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo con México, huyendo de la persecución religiosa a la que eran sometidos en el resto del país.

Familia de pioneros en Nebraska (1866). Fuente: www.archive.go
En estos territorios semivacíos del Oeste americano la población indígena será poco a poco diezmada y expulsada de sus territorios, algo que ya había ocurrido con anterioridad en los territorios situados más al este. El proceso de expulsión y ocupación de sus tierras de los nativos americanos encontró un punto de inflexión inicial a partir de 1830, cuando el presidente Andrew Jackson aprobaba la Indian Removal Act, la Ley de Traslado Forzoso de los Indios. Esta ley obligaba a los nativos americanos que habitaban al este del Mississipi a trasladarse a las tierras al oeste del río. Se producía así el The Trail of Tears, el Sendero de Lágrimas, como es conocido por los indios el traslado forzoso sufrido por los pueblos indígenas del sureste de los Estados Unidos en la década de 1830: los choctaw en 1831, los chickasaw, semínolas y creek entre 1830 y 1835, los cherokee en 1838. Más de cuatro mil indios murieron debido especialmente a la mala organización del traslado masivo desde sus zonas de origen hasta el territorio de Oklahoma. Especial atención merece, en esta primera mitad del siglo, la resistencia del pueblo semínola, que se enzarzó en tres guerras contra el gobierno de Estados Unidos, las llamadas "Guerras Semínolas": la segunda de dichas guerras se produjo en los años 30, precisamente por la resistencia de los semínolas, dirigidos por el jefe Osceola, al traslado forzoso desde sus territorios hacia el oeste. La tercera guerra aconteció en la década de los 50, cuando los últimos semínolas que permanecían en Florida fueron desplazados definitivamente.

The Trail of Tears (El Sendero de Lágrimas) obra de Robert lindneux.


El sendero de las Lágrimas. Ppueblos desplazados y rutas hasta el nuevo Territorio Indio (Oklahoma). F.: Wikipedia

Aunque acontecido posteriormente, el proceso de colonización y poblamiento al oeste del Mississippi resultó igualmente imparable. Los pueblos de los desiertos, montañas y praderas del oeste, que todos conocemos a través del cine (sioux, comanches, apaches, crow, paite, pies negros, navajos, etc.) vivirían una presión creciente ante la llegada de nuevos colonos, y lo harían ya con anterioridad a la Guerra de Secesión (así fue en Texas, Utah, las zonas de las praderas, California u Oregón). Este proceso se intensificó después de la guerra y desembocó en lo que conocemos como las llamadas guerras indias, que se desarrollaron entre las décadas que van desde 1860 a 1890. En ellas se englobaban múltiples conflictos con las distintas tribus del oeste americano, que condujeron a la firma de tratados y la reclusión en reservas de los nativos americanos, confinados en las peores tierras, reservas que a posteriori serían modificadas por el gobierno de forma unilateral y tratados que serían reiteradamente violados por el hombre blanco. Mientras, los nuevos colonos se asentaban de forma masiva en los nuevos territorios, como si fueran una plaga, escogiendo las mejores tierras. Terminado el proceso, en 1890, las fronteras del país quedaron fijadas definitivamente.

Asemiento de los sioux lakota en las praderas de Dakota del sur, a finales de la década de 1880. Fuente: Taringa.net
El célebre jefe Nube Roja y otros sioux. Fuente: Wikipedia.

Buscador de oro (1849) Fuente: Pinterest
Este proceso de expansión hacia el oeste a través del poblamiento se vio estimulado a partir de los años 40 por el descubrimiento de riquezas minerales, particularmente de oro, lo que permitió el desarrollo de sucesivas fiebres del oro, que condujeron a la inmigración masiva de población en oleadas de buscadores de oro que trabajaban en las minas o cribaban el agua de los ríos. Entre 1848 y 1855, cientos de miles de personas llegaron a la zona norte de California en busca de oro provenientes de otras zonas del país o el extranjero, convirtiendo la pequeña localidad de San Francisco en una ciudad y fundando nuevas poblaciones que dieron lugar al nacimiento de un sistema legal y de gobierno, con la proliferación de escuelas, carreteras e iglesias, lo que llevó a la admisión de California como estado de la Unión en 1850. En la década de 1850 nuevas fiebres del oro se producirían en las tierras de Colorado, en el norte de Nevada y en la zona del cañón del Fraser, en el suroeste de Canadá. En las década de 1860, la fiebre del oro alcanzaría a Montana y, más tarde, en la segunda mitad de la década de 1890, a áreas situadas mucho más al norte: Alaska y el Klondike canadiense.

Daguerrotipo de 1850 que muestra la fiebre del oro en California. Fuente: www.newyorker.com
Ciudad minera de Gold Hill (Nevada, 1867). Fuente: momentosdelpasado.blogspot.com
La penetración en zonas tan extensas y poco pobladas, con frecuencia habitadas por pueblos hostiles y marcadas por las grandes distancias y la inseguridad, resultó siempre muy precaria hasta la mitad del siglo XIX. Se realizaba generalmente a caballo o con carros y carretas pesadas construidas de madera y reforzadas con hierro, cubiertas a su vez con lonas impermeabilizadas con aceite de linaza. Estaban tiradas por mulas y sobre todo por bueyes, más resistentes y baratos, y se agrupaban en grandes convoyes buscando la seguridad en medio de un viaje largo y peligroso. Los colonos seguían varias rutas que se iniciaban en primavera, pasado el duro invierno y cuando la provisión de pastos para las caballerías y el ganado era abundante, y utilizaban itinerarios que con frecuencia seguían los cursos de agua. La mayoría de las rutas partían de Missouri y fueron posible gracias a las exploraciones de auténticos aventureros como Meriwether Lewis y William Clark (entre 1804 y 1806 exploraron el curso del río Missouri y atravesaron las Montañas Rocosas hasta llegar a las costas del Pacífico en Oregón) o John C. Frèmont y Kit Carson, que en la década de 1840 exploraron Nevada, Oregón y California. Entre las rutas más destacadas (ver mapa inferior), habría que destacar la Ruta de Lewis y Clark hasta Oregón siguiendo el Missouri, la Ruta de Oregon, que llegaba también a este territorio pero por zonas más al sur, a través de Wyoming y Idaho, la Ruta de los Mormones hasta Utah, la Ruta de California o el Camino de Santa Fe hasta las tierras de Nuevo México, del que partía el Viejo Sendero Español hasta el sur de California.

Típica carreta cubierta y tirada con bueyes. Hasta la incorporación del ferrocarril fue el medio de transporte básico utilizado por los colonos americanos que se asentaban en las tierras del oeste. Fuente: Wikipedia.
El pintor danés C.C.A. Christiansen viajó a Utah como pionero en las típicas caravanes del oeste, y reflejó más tarde en algunas obras su peripecia vital. Ese es el caso de su obra Sugar Creek.
Caravana de emigrantes mormones hacia el oeste (1879), Fuente: www.archives.gov

Caravana de pioneros en la zona de las Black Hills (Dakota del Sur). Fuente: Taringa.net
Principales rutas de penetración de las caravanas de pioneros hacia el oeste. F-: Elaboración propia.

La mayoría de dichas rutas irían quedando en desuso con la introducción del ferrocarril en las últimas décadas del siglo XIX. Antes de que hubieran terminado las hostilidades de la Guerra de Secesión, se crea la Ley de Ferrocarriles del Pacífico, firmada por el presidente Lincoln el 1 de julio de 1862, que autorizaba la construcción del Ferrocarril Transcontinental. En 1869, en una famosa ceremonia, se colocaba el llamado "Clavo de Oro" o Golden Spike, que simbolizaba la finalización de su construcción. Quedaban así unidas las ciudades de Sacramento, en California, y Omaha, en Nebraska. En el futuro, en torno a las grandes líneas que llegaban a la costa del Pacífico se dispondrían la mayoría de las poblaciones: al norte, la Northern Pacific unió Chicago y Astoria; en el centro, la Kansas Pacific unió Chicago con San Francisco; en el sur la Southern Pacific llegaba hasta Los Ángeles. Ciudades como Kansas City, Omaha, Denver, crecieron también al abrigo del ferrocarril.

El llamado Golden Spike simbolizaba la unión de los dos tramos del ferrocarril que unían el este y la costa oeste de EE.UU. Fuente: www.massmoments.org

La marcha hacia el Oeste, iniciada en los inicios del siglo XIX, resultó un elemento clave en el surgimiento de la nación estadounidense y contribuyó a forjar la personalidad y carácter de sus habitantes. El historiador F.J. Turner, en su obra El significado de la frontera en la Historia de los Estados Unidos, escrita en 1893, puso el hincapié en la frontera como conformadora de la identidad de la nueva nación. Aunque hoy en día, muchas de sus posturas están en cuestión, no hay duda de que la existencia de tierra libre en el Oeste ha influido de alguna manera en el individualismo tan característico de los americanos, ya que el hombre en las nuevas tierras hubo de hacer frente en solitario a situaciones diversas, lejos de la protección de la autoridad y el estado; por otro lado, es evidente que una frontera en continua expansión se convirtió además en una válvula de escape para el excedente de población, contribuyendo a la reducción de las tensiones sociales propias de la industrialización, que sin embargo, también existieron. Es indudable que el ideal de frontera es clave en la historia americana, y que sin duda ha ayudado a conformar el carácter pionero y emprendedor que se supone al espíritu americano. En todo caso, las tesis de Turner han de ser matizadas, se trata de una visión idealizada que trata además de justificar el expansionismo americano, encubriendo la existencia de fuertes tensiones sociales y fuertes desigualdades, que tambień existieron.
Aún cuando la expansión territorial tuviera efectos como los antes mencionados, también fue importante en cuanto que no contribuyó a formar un país homogéneo, y de hecho las divergencias entre el Norte y el Sur no dejaron de acusarse según el país iba ampliando sus fronteras e incorporando nuevos estados. En el Norte, Nueva Inglaterra se convertía en una poderosa región industrial; en el Sur, la economía se centraba cada vez más en el cultivo y exportación de algodón, y Nueva Orleans en el puerto que daba la réplica a Nueva York. Los estados del Sur, con esclavos, procuraban mantener la mitad de los miembros en el Senado, para lo que se preocupaban de que ingresaran en la Unión tantos estados esclavistas como no esclavistas, generándose una fuertes tensiones políticas y territoriales que veremos en una entrada próxima y que desembocarían en la Guerra Civil Americana.

CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO Y ECONÓMICO

Como hemos podido ver, la expansión territorial de la nueva nación hacia el oeste se cimentó sobre el asentamiento masivo de población. En la mayoría de los casos, los colonos se afincaban en nuevos espacios, y cuando estos se encontraban suficientemente poblados, el nuevo el territorio se incorporaba como estado a la Unión. En este sentido, la existencia de grandes contingentes de población disponible resultó básica para la conformación territorial del nuevo estado. Desde la independencia del país, la población creció de forma vertiginosa: si en 1790 apenas llegaba a los 4 millones de habitantes, en 1830 era de trece millones y en 1870, tras la guerra de secesión, alcanzaba los 40 millones. Tal realidad solo fue posible por la llegada masiva de inmigrantes europeos a lo largo del siglo XIX, en su mayoría y hasta 1870, procedentes de Inglaterra e Irlanda, tan solo Alemania se acercaría en algunos momentos a las cotas de los emigrantes británicos, pero de forma irregular. El que la mayoría de los inmigrantes procedieran de las islas británicas, contribuyó a la conformación de una sociedad netamente anglosajona, lo que solo fue posible porque la constitución de la nueva nación coincidió con la revolución demográfica europea y sobre todo inglesa, que permitió la reducción de la mortalidad y el crecimiento intenso de la población, posibilitando la transferencia de grandes masas humanas hacia el nuevo país. A finales del siglo XIX llegarían gentes de la Europa del Este (rusos, polacos, etc.) y la Europa mediterránea (italianos y griegos), pero ya lo harían sobre un país bien definido en sus rasgos culturales anglosajones.

El crecimiento de la población de EE.UU fue muy intenso en la pirmera mitad del XIX. Fuente: .www.ncpedia.org

El primer gráfico muestra la inmigración a Estados Unidos entre 1820 y 1860. El segundo gráfico muestra la composición de dicha inmigración en cuanto a su procedencia. Fuente: www.latinamericanstudies.org

 Inmigrantes irlandeses desembarcan en New York en 1855. Fuente: www.buffalospree.com (Copyright Everett Historical)

La expansión del ferrocarril en EE.UU. Fuente: www.econedlink.org
Si el crecimiento demográfico y la inmigración fueron claves en la expansión territorial del país, fueron igualmente esenciales en el vertiginoso crecimiento económico e industrial del país, que le llevó a convertirse en una potencia industrial ya a mitad del siglo XIX, llegando a finales de la centuria a alcanzar los niveles de industrialización de Gran Bretaña. La llegada masiva de inmigrantes le permitió disponer de abundante mano de obra y un importante mercado interno de consumidores, ambos elementos básicos para el desarrollo industrial. Por otro lado, el enorme territorio y la abundancia de recursos mineros (carbón, oro, petróleo) y agrícolas (tierras fértiles), permitió contar con las fuentes energéticas y materias primas que requería la industria. A estos factores habría que añadir la rápida construcción de la red de ferrocarriles, que permitió el desarrollo comercial y estimuló la industria metalúrgica, siendo clave en la expansión territorial hacia el Oeste. La primera línea se construyó poco después de la primera línea inglesa, en 1830, y entre 1850 y 1860 se triplica el tamaño de la red, alcanzando los 50.000 km.

Pittsburg (Pennsylvania) en 1857. La industria se concentró en el noreste del país. Fuente: commons.wikimedia.org


El último factor que permitió la configuración de Estados Unidos como una potencia industrial, ya en la primera mitad del XIX, es la pronta incorporación de las innovaciones técnicas surgidas en Inglaterra, así como una gran capacidad para mejorarlas con nuevos inventos. Un inmigrante, Samuel Slater, fabricó en 1789, a partir del modelo de Arkwright, la primera máquina de hilar algodón; Oliver Evans inventó una máquina de vapor de alta presión y Fulton construyó los primeros barcos de vapor en 1806. Más importante aún fue la aplicación temprana del sistema de división del trabajo y la producción estandarizada, iniciada ya por Oliver Evans en 1782. En 1800, en Connecticut, se construyeron armas con piezas standard, intercambiables, lo que simplificó la producción y las reparaciones. La producción en cadena, que se iría aplicando a lo largo del siglo XIX, permitiría el desarrollo enorme de la industria americana en un futuro no muy lejano. El crecimiento industrial fue importante desde el inicio del XIX, pero adquirió gran fuerza entre 1850 y 1860, siendo el motor la industria textil, gracias a inventos como la máquina de coser de Elias Howe en 1846.

Elias Howe y su máquina de coser. Composición elaborada a partir de imágenes de www.newenglandhistoricalsociety.com