BLOG DE JOSÉ ANTONIO DONCEL DOMÍNGUEZ (I.E.S. LUIS CHAMIZO, DON BENITO, BADAJOZ)

viernes, 13 de noviembre de 2015

Las pirámides de población: análisis y tipos


¿Qué es una pirámide de población?

La población puede ser analizada desde los más diversos aspectos, podemos examinarla desde el ámbito cultural, que incluiría los ámbitos étnico y lingüístico, e incluso religioso; podemos abordarla desde el ámbito de la estructura económica, teniendo en cuenta la población activa y ocupada, así como la estructura profesional y la dedicación por sectores económicos. Se puede optar por la óptica de la estructura social de la población, teniendo en cuenta la estratificación social, que incluiría también el nivel de vida y las características de los distintos grupos sociales, así como el acceso de la población a servicios básicos como la educación o la sanidad.
Sin embargo, y en un sentido estricto, el análisis de la población impone un necesario estudio de su estructura demográfica, lo que implica un análisis de ésta teniendo en cuenta la edad y sexo. Este análisis nos conecta con las variables de la natalidad, la mortalidad y el crecimiento natural, pero también con factores como los movimientos migratorios, que afectan al crecimiento real de la población.
El estudio de la población, desde este punto de vista, implica la elaboración de las PIRÁMIDES DE POBLACIÓN, que no son más que gráficos de barras o histagramas, que nos permiten visualizar las características básicas de la estructura demográfica de un lugar y un momento concreto. En realidad se trata de un gráfico que incluye otros dos, uno a la izquierda y otro a la derecha, el primero representa la población masculina, el segundo la población femenina. Uno y otro gráfico de barras se disponen horizontalmente sobre la línea de abscisas, situada en la parte inferior de la pirámide, en la que se ven reflejados los porcentajes (a veces valores absolutos) de población que corresponderían a cada grupo de edad. Mientras, el eje de ordenadas, que separa verticalmente ambas gráficos de barras (a veces se dispone en el lateral izquierdo), nos muestra los distintos grupos de edad (de cinco en cinco años), partiendo en la base de los de menor edad (0-4 años) para ir paulatinamente aumentando hasta las edades más elevadas, situadas en la cumbre de la pirámide. A cada intervalo de edad le corresponderá una barra horizontal a un lado y a otro, una en la parte de la población masculina, otra en la femenina, que representa el porcentaje de la población de cada sexo que tiene esa edad. Una vez elaborada la pirámide, un simple vistazo nos permitirá realizar comparaciones con otras pirámides, y nos permitirá comentarlas, teniendo en cuenta la existencia de tres franjas de edad, los jóvenes (entre 0 y 14 años), los adultos (entre 15 y 64 años) y los ancianos (más de 65 años de edad).


La pirámide de población según la distribución por sexos

A la hora de comentar una pirámide y valorar la información que nos proporciona lo primero es remarcar la existencia, en la mayoría de los casos, de unas pautas generales en cuanto al sexo. En este sentido, y en condiciones normales, nacen más varones que mujeres, aunque la diferencia es reducida, inferior al 1%. Esto hace que en la base de la pirámide existan ligeramente más hombres que mujeres. Por el contrario, conforme se asciende en edad esa situación se equilibra y las barras correspondientes a uno y otro sexo son similares -siempre que no aparezcan otros factores como las migraciones- debido a que la mortalidad femenina es menor. Finalmente, la situación se invierte y cambia por completo cuando llegamos a la población más madura y anciana. La esperanza de vida de las mujeres es más alta por lo que en la parte superior de la pirámide suele haber más número de mujeres que de hombres, en ello influyen diversas variables, que van desde los hábitos y estilos de vida, hasta la propia naturaleza de los sexos o la distinta sociabilidad. Según ascendamos en edad dentro de la población anciana, dicha situación se irá agudizando. Así ocurre en la mayoría de las pirámides poblacionales, como es el caso de la pirámide de Francia que adjuntamos a continuación.

La pirámide de población de Francia (2014) nos sirve de ejemplo para comprobar la diferente distribución de la población por sexos dependiendo de la franja de edad.. Por lo general, en las edades superiores predomina claramente la población femenina, por el contrario, son más los varones en las edades inferiores, aunque solo ligeramente. 

La estructura por edad: las pirámides según su forma

La distribución de la población por edad nos remite a la mayor o menor proporción de habitantes incluidos en los tres grupos de edades que ya hemos mencionado, jóvenes adultos y ancianos, de forma que algunas pirámides pueden tener sobredimensionadas la franja de jóvenes, o por el contrario, la de adultos o viejos. En función de ello, la forma de la pirámide va a variar. Según sea su forma, podemos sacar muchas conclusiones sobre la natalidad, la mortalidad o el crecimiento, y deducir el nivel de desarrollo del país o región en cuestión. A pesar de todo, hay que hacerlo con cautela, ya que podemos incurrir en errores.

LA PIRÁMIDE CON FORMA DE PAGODA O SOMBRILLA viene marcada por una gran cantidad de población en las franjas de edad jóvenes, situadas en la base, que decrece con rapidez en las edades adultas hasta llegar a una cúspide muy reducida, con muy pocos efectivos. En general y en la actualidad, encontramos esta pirámide en los países más pobres y subdesarrollados, que tienen una altísima natalidad (de ahí la abundancia de jóvenes) y donde pervive una fuerte mortalidad y una esperanza de vida bastante baja (escasez de ancianos). Nos remite a poblaciones en plena expansión demográfica, sometidas al crecimiento típico del proceso de transición demográfica, en su culmen, donde la mortalidad tiende a decrecer pero es todavía alta y la natalidad sigue siendo elevada y todavía no se ha reducido en exceso. Es muy visible especialmente en el África subsahariana o países especialmente pobres de Asia o América, como Afganistán o Haití, aunque en general la mayoría de los países latinoamericanos, árabes o asiáticos están evolucionando hacia una pirámide con forma de campana, debido a que están en una etapa final de transición y tanto la mortalidad como la natalidad están claramente en proceso de reducción. No debemos, por tanto, hablar de países pobres, sino de países muy pobres, cuando nos referimos a estas pirámides. Otro error es denominar a esta pirámide como "progresiva" o "expansiva", pues presupone que existe un fuerte crecimiento de la población. Algo que no explicaría el escaso crecimiento de la población mundial hasta el siglo XIX, por entonces la mortalidad era enorme y la natalidad también, siendo el crecimiento reducido. Por esta razón la población permaneció casi estancada durante cientos de años y, sin embargo, la pirámide tenía la forma de la hablamos: eran poblaciones jóvenes, pero apenas crecían, porque estábamos ante un régimen demográfico antiguo. A pesar de todo, y con todas las precauciones, en la actualidad una pirámide de este tipo suele representar casi con toda seguridad a poblaciones que experimentan un intenso crecimiento de la población.

Fuente: Indexmundi
Fuente: Indexmundi

LA PIRÁMIDE CON FORMA DE CAMPANA tendría los grupos de edad intermedios (adultos) del tamaño de la base (jóvenes), reduciéndose con rapidez hacia la cumbre en los ancianos. Esto implica una reducción de la mortalidad respecto a poblaciones con pirámide de sombrilla y también una reducción creciente de la natalidad. Se supone que el proceso de transición demográfica estaría terminando, por lo que el crecimiento de la población se reduciría ostensiblemente. Por ello se habla a veces de pirámide "estancada", algo que según comentábamos antes no parece muy claro si vemos las pirámides de otros siglos, donde la población se estancaba con forma de sombrilla, al crecer muy poco la población. En la actualidad, y por lo general, podría decirse que se refiere a países en proceso de envejecimiento, que dejan de tener un predominio brutal de las poblaciones jóvenes y por el contrario un mayor peso de la población adulta. En este sentido y simplificando, se trataría de una pirámide de transición entre las otras dos. Una parte importante del mundo subdesarrollado muestra ya este tipo de pirámide o muestra una evolución hacia ella, especialmente los llamados países en vías de desarrollo, aquellos cuyo crecimiento económico está teniendo su repercusión en las mejoras sociales y educativas de la población, a la vez que en la reducción de la natalidad y la mortalidad. Muchos países asiáticos o latinoamericanos están entre ellos, algunos incluidos entre las llamadas "economías emergentes": hablamos de países como Brasil, Turquía o México.

Es visible en la doble imagen la evolución de México  desde una pirámide sombrilla a otra con forma de campana.
Fuente: http://catalog.flatworldknowledge.com/

F: Indexmundi

Fuente: Indexmundi

LA PIRÁMIDE CON FORMA DE BULBO O URNA está caracterizada por la clara reducción de la población joven de la base respecto a la población de los grupos intermedios de adultos, mientras la cúspide de la pirámide adquiere un tamaño bastante grande debido a la importante acumulación de ancianos. Esto se explicaría por la drástica reducción de la mortalidad y la existencia de una esperanza de vida muy alta, mientras, por el contrario, la natalidad sufriría un descenso muy marcado. El crecimiento se vería muy limitado, correspondiendo a un régimen demográfico moderno. Hoy es la clásica pirámide de los países más desarrollados, especialmente de Europa, con una población marcadamente envejecida. y en menor medida, de otros países ricos como los de América del Norte, que han mantenido una natalidad más elevada y donde la población es menos vieja. A estas pirámides se las denomina generalmente "regresivas", porque suelen ser fiel reflejo de una población en claro retroceso. que no cubre el relevo generacional. Sin embargo, hay que tener cuidado porque a veces la forma "regresiva" puede verse agudizada, llevándonos a equívocos, por la llegada masiva de inmigrantes de edad adulta (que engrosan los grupos intermedios) y no solo por un descenso de la natalidad.  En ocasiones, también se puede producir un baby boom anormal y después la natalidad reconducirse a la situación normal, lo que puede provocar la aparición de una pirámide con esta forma. En este sentido, puede darse la paradoja de que un país con una forma de bulbo llegue a crecer con fuerza a pesar del descenso de la natalidad y no tener una evolución regresiva. Es el caso de España, cuya población ha crecido con fuerza a partir del año 2000 como consecuencia de la llegada masiva de inmigrantes, todo ello a pesar de tener una pirámide claramente regresiva. En este sentido, una población podría tener un crecimiento natural muy bajo o negativo, pero podría a la vez sufrir un crecimiento real alto.
Un ejemplo de este tipo de pirámide lo tenemos en España, que no presentamos en este apartado porque la analizaremos convenientemente en el siguiente. La pirámide de Italia es muy similar a la española, como corresponde a un país Mediterráneo con el que tenemos muchos nexos en común, entre otros la existencia de una natalidad de las más bajas del mundo. Una pirámide con esta forma encontramos también en países asiáticos que han alcanzado un alto nivel de desarrollo como Japón o Corea del Sur, o países norteamericanos como Canadá.

Fuente: Indexmundi
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Aunque a efectos didácticos, los términos "progresiva", "estancada" y "regresiva" se suelan aplicar a cada una de estas pirámides, parece obvio después de lo que hemos ido comentando, que eso se debe hacer con la necesaria cautela. En este sentido, cabe destacar la abierta crítica que demógrafos como Julio Pérez Díaz (Instituto de Economía, Geografía y Demografía) hacen del uso sistemático de dichos términos a la hora de nombrar los distintos tipos de pirámides. Aunque pueda resultar práctico a nivel divulgativo y educativo, el autor nos señala que también puede conllevar errores de bulto:.http://apuntesdedemografia.com/2012/10/15/la-piramide-regresiva-una-falacia/
A pesar de todo, hay que señalar que la evolución lógica que están teniendo todos los países desde principios del siglo XX hasta la actualidad conduce desde una pirámide de parasol hasta una con forma de bulbo, y generalmente lo hace pasando antes por una pirámide de campana. Ponemos dos ejemplos: España, hoy un país desarrollado, que inicio la evolución con anterioridad, a principios del siglo XX, y Brasil, un país emergente que ha iniciado ese mismo proceso mucho después, un siglo más tarde.

Fuente: Indexmundi

Análisis del perfil de una pirámide: entrantes y salientes

En tercer lugar, a la hora de analizar una pirámide hay que tener cuenta el perfil que nos muestra, aquel que se deduce de los distintos entrantes y salientes que podemos observar, y que en ocasiones, resultan muy pronunciados. En general, su análisis se realiza desde arriba hacia abajo, teniendo en cuenta que las generaciones de ancianos nos relacionan con los hechos más lejanos y las de los jóvenes con los acontecimientos más cercanos. Dicho perfil nos mostraría así la historia demográfica de la población objeto de estudio. Una historia demográfica íntimamente ligada a la realidad histórica de cada una de las generaciones y que es fiel reflejo de la evolución económica y social del país, de los acontecimientos políticos o de las situaciones catastróficas que pudieran haber sobrevenido. En otras palabras, la historia del país nos viene a dar las claves de la evolución de su población a lo largo del tiempo.
En dicho perfil, encontraríamos muescas o entrantes, que nos indican generaciones marcadas por la reducción de la población, determinadas por la baja natalidad o la existencia de una fortísima mortalidad, con frecuencia catastrófica: nos referimos a conflictos bélicos, epidemias o hambrunas, elementos aún más fuertes en su repercusión si se combinan todos ellos. En otras ocasiones, dichas muescas nos muestran situaciones de sangría demográfica derivadas de una fuerte emigración.
Por el contrario, los salientes representan el crecimiento desmesurado de la población derivado de un aumento de la natalidad, generalmente ligado a épocas de crecimiento económico o al fin de situaciones bélicas o traumáticas con fuertes crisis demográficas (baby boom postbélico). En otras ocasiones, pueden estar ligados a las políticas pronatalistas de los gobiernos o bien al aumento de población por la llegada masiva de inmigrantes.
Dichos salientes y entrantes no tienen porque ser simétricos, así por ejemplo, las migraciones internacionales afectan más a los varones, lo que hace que en la pirámide del país receptor, el saliente que muestra la gran cantidad de inmigrantes llegados pueda ser mucho mayor en el lado masculino. La mortalidad provocada por las guerras tiene generalmente un efecto mucho más demoledor sobre la población masculina, de ahí que el entrante sea mayor en el lado de los varones que en el momento del conflicto estaban en edad de combatir, entre 20 y 30 años. Sin embargo, los entrantes que coinciden justo con los años de la guerra se deben al hundimiento de la natalidad que produjo la misma, y afectan entonces por igual a los dos sexos.

PODEMOS VER ALGUNOS EJEMPLOS al respecto, analizando la historia demográfica de algunos países a través de sus pirámides.

La pirámide de población de China (2012) es una de las más llamativas e interesantes, resultando paradigmática al respecto. En ella es perfectamente visible una muesca en la franja de edad de 50 a 54 años, que nos muestra la brutal situación social y económica vivida por el país durante la época del Gran Salto Adelante, marcada por las hambrunas y el desastre económico, lo que provocó un aumento enorme de la mortalidad infantil y la reducción drástica de los nacimientos. Es visible en las franjas entre los 40 y 49 años una recuperación de los nacimientos (saliente), truncada posteriormente en las franjas de edades inferiores, entre los 25 y los 39 años (entrante), con la puesta en marcha a lo largo de la década de 1970 de la política del hijo único, que supuso un control drástico de la natalidad, y en la que el Estado impuso a las familias, salvo en situaciones excepcionales, la concepción de un solo hijo. El saliente correspondiente a la franja inferior, entre los 20 y 24 años, muestra una recuperación momentánea de los nacimientos como consecuencia de la llegada a la madurez y la edad de procreación de las personas nacidas durante el baby boom de los años 60. En los últimos años, la relajación de la política de control de natalidad ha permitido un incipiente repunte de la natalidad, que tras la eliminación en 2015 de la política del hijo único es más que previsible que se vea acrecentado.

Fuente: Indexmundi

A través de la pirámide de población de dos países africanos, Liberia (2014) y Argelia (2014), podemos observar los efectos devastadores que un conflicto armado puede provocar sobre la población de un país. Ambos países vieron rota su dinámica poblacional a través de guerras devastadoras que como es lógico son visibles en la pirámide en forma de una marcada muesca. Se trató de conflictos cruentos y devastadores sobre el conjunto de la población del país, afectando especialmente a la población civil (violación de los derechos humanos, destrucción de hogares y desplazamiento forzado de población), pero sin que existieran muertes masivas de soldados, por lo que afectaron a la población no tanto en la reducción por mortalidad de los hombres en edad militar, sino especialmente en una retracción drástica del número de nacimientos.
En el caso de Liberia, el país se vio afectado por dos guerras civiles entre principios de la década de 1990 y principios del siglo XXI, siendo especialmente cruenta la llamada Primera Guerra Civil Liberiana, que hundió la economía y provocó un terrible desastre humanitario. Las consecuencias son plenamente visibles en el entrante que afecta a la franja de edad de 20 a 24 años, coincidente con los nacidos entre 1990 y 1994, los años más duros del conflicto.
La guerra civil argelina tuvo también una repercusión directa sobre la evolución de la natalidad. El pronunciado entrante que afecta a las franjas de edad de entre 10 y 19 años corresponde con la reducción de nacimientos durante la segunda mitad de los 90 del siglo pasado y los primeros años del siglo XIX. El conflicto que enfrentó al Estado argelino y las guerrillas islamistas alcanzó a finales de los años 90 su momento más álgido y terminó definitivamente en el 2004. Fueron años de masacres y crisis económica que redujeron ostensiblemente el número de nacimientos.

Fuente: Indexmundi
Fuente: Indexmundi

Cuando el conflicto bélico adquiere una gran dimensión, los efectos sobre la población adquieren mayor relevancia. Es lo que podemos observar en la pirámide de Alemania de 1946, justo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Las cicatrices de la guerra sobre el perfil de la pirámide se evidencian no solo en la reducción de la natalidad durante el conflicto (véase el entrante que muestra la reducción de población en la franja de edad de 0 a 4 años), sino también en la muerte masiva de millones de soldados alemanes durante el largo y cruento conflicto, visible en la profunda muesca existente en las franjas de edades entre los 20 y 34 años. El matiz está no solo en la mayor profundidad del segundo entrante, sino en que éste afecta claramente y en mucha mayor medida a la población masculina, la única que por entonces era llamada a filas y participaba en los combates. Por el contrario, el primer entrante (entre 0 y 4 años) nos muestra una situación más equilibrada, aunque con más peso del sector masculino, debido a la mayor tasa de masculinidad en el nacimiento. En la pirámide de Alemania de 2014 esa generación en edad militar tendría ya más de 95 años, por lo que no es perceptible el entrante, ya que la mayoría de los combatientes han muerto. Sin embargo, si es perfectamente visible el entrante correspondiente a la reducción de los nacimientos durante el periodo de conflicto, eso explicaría la muesca existente en la franja de edad de 65-69 años. Después podemos observar la recuperación de la natalidad en la posguerra, se trata del baby boom de los años 50 y 60, que deja huella especialmente en las franjas de edad entre 45 y 54 años.

Fuente: wikis.engrade.com
Fuente: Indexmundi
La pirámide de población de Japón de 1947 refleja una situación muy similar a la de Alemania, como también lo era el protagonismo y participación del país en la Segunda Guerra Mundial. La pirámide destaca las diferencias (en color marrón) entre hombres (en azul) y mujeres (en rojo). El entrante entre los 20 y los 40 años, es mucho mayor en la población masculina (soldados en edad militar) que en la femenina. Sin embargo, el entrante inferior, que refleja el marcado descenso de la natalidad en los últimos años del conflicto nos muestra un equilibrio por sexos.

Pirámide de población de Japón de 1947. Fuente: Wikipedia.

Menos visible es el impacto de la guerra en la pirámide de población de Francia de 2014, lo que refleja el menor protagonismo militar del ejército francés durante el conflicto: el país fue ocupado, pero su ejército apenas ofreció resistencia al invasor y la lucha contra la ocupación siempre tuvo un carácter limitado. A pesar de todo, hay un salto muy marcado entre la franja de edad de 70-74 y la inferior, de 65-69 años, motivado por el déficit de nacimientos producido durante la guerra. Como en el caso de Alemania la natalidad se recupera en la posguerra para vivir un baby boom durante los años 50 y 60 (grupos de edad de 45-64 años). El hecho de que la franja de 40-44 años sea la más grande esta posiblemente relacionado con la existencia de una fuerte inmigración.

Fuente: Indexmundi
En ocasiones existen traumatismos políticos que pueden tener efectos más desastrosos sobre la población que una guerra convencional, algo que ya hemos podido ver en el caso de China con los años del Gran Salto adelante. Eso es lo que podemos observar al analizar la pirámide de población de Camboya (2014). Entre 1975 y 1979 se produjo el acceso al poder del movimiento de los Jemeres Rojos, protagonistas de un genocidio brutal que destrozó el país a nivel social y económico. El genocidio afectó a la población adulta en general, y en mayor medida a los varones, lo que todavía hoy es perceptible en el escalón que se produce con la franja de edad de 55-59 años. De todos modos las grandes heridas que causó en la población semejante masacre ya no son tan visibles en la actualidad. Si lo es y de manera muy marcada, el hundimiento de la natalidad provocado por tan traumática situación, reflejado en el profundo entrante que observamos en la franja de edad de 35 a 39 años. La llegada a la madurez y a la edad de procreación de la mermada población nacida durante aquella época producirá de nuevo una reducción de los nacimientos. visible en un nuevo entrante que afecta a los grupos de edad de entre 10 y 19 años.

Fuente: Indexmundi
Un ejemplo totalmente opuesto de la influencia que pueden llegar a tener acontecimientos politicos excepcionales sobre la evolución de la población, lo encontramos con el análisis de la pirámide de población de Cuba (2014). Tras el estallido de la revolución cubana en 1959, el país conoció una época de optimismo y euforia evidente que marcarán las décadas de 1960 y 1970. La revolución mantenía su prestigio internacional, y bajo el amparo de la Unión Soviética, procuró importantes avances sociales a sus habitantes. Todo ello se vio reflejado en un fuerte crecimiento de los nacimientos, que podemos ver en el marcado saliente que ocupa las franjas de los 40 a los 54 años de edad. Los años 80 marcan una crisis en el mundo comunista y un deterioro de la situación económica que se verá agudizado con el tiempo hasta la actualidad, lo que también influye en la natalidad. El saliente existente en las franjas entre 15 y 29 años solo encuentra explicación por el acceso a la madurez y la procreación de la gran cantidad de nacidos durante el baby boom postrevolucionario.

Fuente: Indexmundi

La pirámide de Rusia (2014) sería otra de las que, como la de China, ejemplifica a la perfección la influencia que los vaivenes históricos tienen sobre la evolución de la población. Los efectos de la Segunda Guerra Mundial sobre los combatientes ya son difícilmente visibles, pues la inmensa mayoría ya está muerto y han desaparecido de la pirámide. Sin embargo, es perceptible el fuerte escalón existente en la franja de edad de 65-69 años, que nos muestra todavía el déficit de nacimientos  producidos durante el conflicto mundial. Vendría después una época de expansión natalista, durante la posguerra de los años 50 y 60, favorecida por las políticas pronatalistas del régimen soviético. El acceso de los nacidos en esos años de baby boom a la procreación conllevará un nuevo saliente que afecta a las franjas de edad entre 25 y 34 años. Con la caída de la Unión Soviética y los regímenes comunistas a partir de 1990, la natalidad se hunde, lo que es perceptible especialmente en las franjas de edad entre 10 y 19 años, coincidentes con los nacidos en los momentos más duros de la crisis, en la segunda mitad de la década de 1990 y los primeros años del siglo XXI. La transición de una economía comunista a un sistema capitalista basado en la propiedad privada, resultó dramático y la economía de la nueva Rusia se hundió, lo que provocó un aumento del paro y un deterioro de las condiciones higiénico-sanitarias de la población, que vio hundirse su esperanza de vida por debajo de los 65 años. A partir del 2005, la economía del país empezó a recuperarse, apoyándose en su enorme capacidad como proveedor de materias primas y fuentes energéticas para el mercado mundial, eso permitió un aumento ostensible de la renta per cápita y una mejora de las condiciones de vida. Tal situación se ve reflejada en el aumento de la natalidad, visible en el saliente que encontramos en las franjas de edades entre 0 y 9 años. Especialmente llamativo es el enorme desequilibrio existente en la población anciana entre hombres y mujeres. La explicación no está en la enorme mortandad de los soldados del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial, pues como hemos comentado, la inmensa mayoría de los combatientes ya ha muerto, al tener más de 90 años, sino más bien en el hundimiento de la esperanza de vida desde la caída del comunismo, y que todavía mantiene a Rusia como el país europeo con la esperanza de vida más baja, 70 años. En 2014 dicha esperanza de vida es singularmente baja en el caso de los hombres (64 años) frente a las mujeres (76 años). En todos los países la esperanza de vida de los hombres es inferior a la de las mujeres, pero la diferencia nunca es tan alta, así en el caso de España las mujeres viven 84 años, mientras los hombres se quedan en 78 años. La diferencia entre sexos se reduce a la mitad. La explicación de tal situación la encontramos en el consumo abusivo de alcohol por los rusos, que se ha disparado en las últimas décadas y que afecta sobre todo a la población masculina. 
Fuente: Indexmundi
La influencia de las migraciones también puede determinar la forma de una pirámide, provocando salientes importantes. En algunos casos, estos pueden llegar a convertirse en distorsiones especialmente grandes que terminan por deformar la pirámide. Un ejemplo lo encontramos en las monarquías del Golfo, que han recibido en los últimos tiempos gran cantidad de emigrantes. Como consecuencia de la expansión de sus economías gracias a los ingentes recursos del petróleo, la demanda de mano de obra se ha disparado y la llegada masiva de inmigrantes ha terminado por convertir a la población local en minoría. Se trata de migraciones internacionales que afectan sobre todo a adultos, en su mayoría varones, lo que queda claramente reflejado en la pirámide de población de países como Qatar o Emiratos Árabes Unidos (2014), en la que están especialmente sobredimensionadas las franjas masculinas de edad entre 20 y 49 años. Semejante distorsión no solo se explica por la llegada masiva de inmigrantes, sino por la exigua población existente previamente, por lo que los efectos de la llegada de extranjeros se vuelven especialmente llamativos.

Fuente: Indexmundi
Fuente: Indexmundi

La pirámide de España de 1970 es un ejemplo inmejorable para observar como las variaciones en el perfil del gráfico nos pueden dar muchas de las claves de la evolución demográfica del país. Partimos de la cúspide y observamos la mayor proporción de mujeres, lo que es habitual por la mayor esperanza de vida femenina. El hecho de que este desequilibrio se prolongue y afecte tan intensamente a los adultos más mayores, entre 50 y 64 años, encuentra su explicación en la mortandad causada por la Guerra Civil sobre los soldados combatientes, entonces con edad superior a los 18 años. Como es lógico, la Guerra Civil afectó negativamente también a la natalidad, reducción de los nacimientos que se prolongaría en el tiempo a lo largo de los primeros años de la década de 1940, los llamados "años del hambre", marcados por el aislamiento internacional, la ruina económica y la escasez de productos básicos. Como prueba de ello, el acusado entrante visible en las franjas de edad de 25 a 34 años. La apertura paulatina del país a lo largo de la década de 1950 implicaría una creciente recuperación de la natalidad, desembocando en el baby boom de los años 60 y 70, en plena época del "Desarrollismo" económico. El crecimiento de la fecundidad fue tan intenso que no se vio frenado ni siquiera por la importante pérdida de población que supusieron las grandes emigraciones hacia Europa, y que afectó especialmente a jóvenes en edad de procrear. Este proceso quedaría reflejado en una base de la pirámide mucho más ancha, correspondiente con las franjas de edad de 0 a 14 años. En esa franja estaría incluido el autor de esta entrada.

Fuente: Flickr
En la pirámide de España del 2014 ya no son perceptibles las bajas producidas por la guerra civil, antiguos soldados que tendrían en la actualidad más de 90 años, y de los que la mayoría ha muerto. Incluso la reducción de nacimientos durante la guerra es ya escasamente perceptible, debido a la mortalidad, y se proyecta en un ligero escalón que señala la franja de edad de 70 a 74 años. Sí es claramente perceptible el saliente que refleja el aumento de los nacimientos durante el baby boom de los años 60 y principios de los 70 y que podemos ver  reflejado en los grupos de edad entre 40 y 54 años. El hecho de que la franja de edad más grande, junto a la de 40-44, sea la correspondiente a 35 y 39 años, correspondiente a nacidos después del baby boom, y por tanto fuera de él, se explica por la aparición del factor de la inmigración, que ha afectado a España de forma intensa en los últimos años. La mayoría de los inmigrantes son adultos jóvenes llegados especialmente entre el 2000 y el 2010, predominando las edades entre 20 y 30 años. En la pirámide de 2014, la mayoría de ellos estarían incluidos en los grupos de edad de entre 30 y 44 años, lo que viene a sobredimensionar las franjas correspondientes a dichas edades. Su importancia respecto a la población total es relativa, por lo que aunque predominen los varones entre los inmigrantes, el desequilibrio de sexos en dichos grupos de edad es reducido. Además, España es un país que ha recibido también bastante inmigración femenina. El retroceso de la población entre 10 y 24 años hace referencia a la reducción de la natalidad, especialmente intensa en los años 90, que convirtió a España en uno de los países con la menor fecundidad del mundo. Esa dinámica cambia ligeramente en la base de la pirámide debido al repunte de la natalidad por la mayor fecundidad de las poblaciones inmigrantes llegadas a España, aunque ese repunte se vea limitado por la fuerte crisis económica en la franja de edad entre 0 y 4 años.

Fuente: Indexmundi



Animaciones sobre pirámides de población


La siguiente animación nos permite analizar la pirámide de población de todos los países del mundo a lo largo de un amplio periodo de tiempo que va desde 1950 hasta 2050.

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Esta animación nos permite observar la evolución de la pirámide de población de los distintos países del mundo pero en ámbito temporal más amplio, que va de 1950 a 2100.

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Esta animación nos permite valorar la evolución de la pirámide de población española entre 1970 y 2050.

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Esta animación nos informa sobre lo que es una pirámide, como realizarla y como interpretarla, y lo hace de manera amena y sencilla.

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En esta sencilla animación el alumno puede realizar una pirámide de población introduciendo sus datos:

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En el siguiente pdf se detalla la estructura de un comentario de pirámide de población y se adjunta el comentario de la pirámide de población de España en 2007. Muy interesante para los alumnos de Geografía de 2º de bachillerato: http://webs.ono.com/2geografia/practicas/piramide.pdf


viernes, 4 de septiembre de 2015

La aventura del "Glorioso", un navío de línea español del siglo XVIII. HOMENAJE A ÍÑIGO.

El Glorioso entabla su último combate con el navío inglés Russell. Pintura de Carlos Parrilla Penagos.

ESTO NO ES UNA ENTRADA COMO LAS DEMÁS. Ni siquiera estaba prevista. Realmente es un sincero HOMENAJE A UN JOVEN SEGUIDOR DE ESTE BLOG, ÍÑIGO, amante de la historia e hijo de un buen compañero y todavía mejor persona. Desgraciadamente hoy ya no está con nosotros. Él buceaba de vez en cuando en este humilde blog y me consta que disfrutaba con algunas de sus entradas. Le encantaban especialmente las dedicadas a la historia naval del siglo XVIII, por eso he decidido volver sobre el tema para analizar la increíble aventura de un navío de línea español, el Glorioso, en la mitad del siglo. Sé que el tema le encantaría. No soy creyente, no tengo fe en otras vidas, pero si creo que los seres humanos perviven, cuando ya no están, en el corazón y el recuerdo de las personas que les quieren. Estoy seguro que desde el corazón de sus padres, Íñigo disfrutará conociendo la singladura de este barco, digna de la más increíble novela de aventuras.

Pedro Mesía de la Cerda y el Glorioso

Pedro Mesía de la Cerda.
Pedro Mesía de la Cerda había nacido en Córdoba en 1700. Tuvo una vida larga y longeva para su época, muriendo a los 83 años de edad. De ascendencia nobiliaria, fue oficial de la Real Armada y término siendo Virrey en la América colonial. Así pues, su periplo vital estuvo marcado por una destacada carrera militar y política, que sin embargo, hubiera pasado desapercibida para el gran público si no es porque en el ecuador de su vida protagonizó toda una hazaña naval, que lo catapultó a los altares de la historia militar española y lo ha terminado convirtiendo en un icono del más reciente nacionalismo español, obsesionado por encontrar héroes en medio de la implacable decadencia que desde el siglo XVII hasta el XIX conoció el Imperio español.
Cercana la mitad del siglo XVIII, Mesía comandaba como capitán de navío un buque de línea español, el Glorioso, botado en 1740 y construido en los astilleros de La Habana, ya por entonces los más importantes de la corona española. Por entonces, en este astillero se utilizaban maderas nobles americanas, de inmejorable calidad. que daban valor a los nuevos buques, construidos según el sistema del marino y ingeniero naval Antonio Gaztañeta. Partiendo de sus modelos, que sirvieron de base para la construcción naval hasta mediados de siglo, se fabricaron en la época barcos que se resultaban maniobrables y de gran calidad. Dichos buques eran pieza clave en el proceso de rearme naval que los borbones habían iniciado desde su llegada al poder y cuya finalidad era recuperar el control de las rutas del Atlántico frente a los ingleses. La construcción del Glorioso fue dirigida por Juan de Acosta, que durante muchos años trabajó como constructor en el astillero de la Habana. En 1738 recibió el encargo de construir una fragata y dos navíos de línea de similares características, el Invencible y el Glorioso. Se trataba de navíos de 70 cañones y dos cubiertas. Por su tamaño y capacidad artillera, se encontraban entre los navíos de línea más pequeños y también más comunes en la mayoría de las flotas, entre 70 y 80 cañones. Con todo, su tamaño y potencia de fuego era mucho mayor que la de otros barcos más ligeros como las fragatas o los bergantines. El Glorioso, como la mayoría de los navíos de guerra españoles, tenía también un nombre religioso, que en este caso era el de San Ignacio de Loyola. Su construcción se prolongaría excesivamente en el tiempo hasta 1740, debido a las dificultades presupuestarias y al aumento de los costes respecto al proyecto inicial. Desde el primer momento, tras su botadura, el barco fue empleado en la custodia y traslado de caudales desde América hasta la Península Ibérica.


Como se puede suponer, cuando Pedro Mesía alcanza el mando del Glorioso, había acumulado una dilatada experiencia, iniciada desde se incorporación a la Real Armada como guardiamarina en 1717. Participó en los años siguientes en algunas expediciones militares, como la batalla del cabo Pessaro en el contexto de la Guerra de la Cuádruple Alianza, que enfrentó a Felipe V con el resto de las potencias europeas. Ascendido primero a alférez y después a teniente de fragata, participó en expediciones militares en el Canal de la Mancha, el norte de África e Italia. Como capitán de fragata navegó por las rutas del Atlántico y América, alcanzando la culminación de su carrera como marino al ser ascendido a capitán de navío y tomar así el mando del Glorioso. Fue bajo su autoridad, en 1747, cuando dicho buque protagonizó su particular periplo. El barco acabó destruido y su capitán fue hecho prisionero. Volvió más tarde a España, donde fue ensalzado como héroe, siendo ascendido a jefe de escuadra, continuando su carrera militar hasta su nombramiento como teniente general. La culminación de su carrera llegaría con su nombramiento como Virrey de Nueva Granada en 1760, durante el reinado de Carlos III, en cuyo cargo permanecería hasta 1772.

La carrera del Glorioso

Puerto de La Habana en 1739. F: Wikipedia.
La singladura del Glorioso se desarrolla en el contexto de la Guerra de Sucesión Austriaca, en la que se vio envuelta casi toda Europa y que se prolongó entre 1740 y 1748, momento en que se firma el Tratado de Aquisgrán, que pone fin al conflicto. En el contexto americano ese enfrentamiento se tradujo en la llamada Guerra del Asiento o Guerra de la Oreja de Jenkins, en la que Gran Bretaña y España se disputaban el control del comercio con América. Dicha guerra se desarrolló en el Atlántico y especialmente en el Caribe e involucró especialmente a las flotas de las dos potencias. La España del momento, en guerra, necesitaba imperiosamente la plata americana, que sin embargo, era motivo de codicia por parte de la flota inglesa, generalmente apostada en torno a la ruta de los barcos españoles para su interceptación. No olvidemos la importancia del botín para los barcos ingleses, muchos de ellos corsarios, que ambicionaban encontrar jugosas presas para repartirse su preciado cargamento. Se apostaban a lo largo de la ruta seguida por los barcos españoles, en las islas del Caribe, en las islas Azores, en la costa gallega o la costa de Portugal, especialmente en el cabo San Vicente.  Uno de esos barcos fue el Glorioso, cuya azarosa aventura se inició en 1747 en el mismo puerto donde había sido construido años atrás. En la Habana carga en sus bodegas un enorme caudal formado por cuatro millones de pesos de plata que debían ser trasladados a la Península.

El Glorioso en el puerto de La Habana antes de partir. Pintura de A. Vallespín.


Tras salir de América, el Glorioso llegaba a la altura de las islas Azores a finales de julio, momento en que es interceptado por varios barcos de guerra británicos, entre ellos un navío de 60 cañones, el Warwick, y dos barcos menores, la fragata Lark y un bergantín. Los tres barcos se ocupaban de la custodia y protección de un convoy comercial, pero el comodoro John Crooksanks, al mando de la flota, no podía despreciar las grandes posibilidades de botín que le ofrecía el barco español y se lanzó a su caza. Los tres barcos británicos eran inferiores al español, pero juntos concentraban más piezas de artillería y el esfuerzo merecía la pena. La fragata, más ligera y rápida, pero con menos potencial de fuego, alcanzó al barco español, que se defendió con fiereza y la hundió en plena noche. Poco tiempo después, sería el Warwick el que alcanzaba al navío hispano, pero el Glorioso se defendió bien y dañó seriamente sus palos y velamen, lo que impidió al barco inglés seguir su cacería. Tras las sucesivas refriegas, el navío español acumuló daños nada desdeñables, pero su capacidad de navegación no se vio muy afectada, ya que muchos de los desperfectos se podían reparar en alta mar. 

A la altura de las Azores, el Glorioso  inicia una carrera huyendo de la persecución de varios barcos ingleses,
 el  navío Warwick, una fragata y un bergantín. Pintura de A. Vallespin.


Con el objetivo de alcanzar la Península Ibérica el barco mantuvo un ritmo frenético y a mediados de agosto se hallaba frente a las ansiadas costas gallegas. Sin embargo, la proximidad de la costa española, lejos de dar seguridad, implicaba la posible aparición de nuevos peligros. Los navíos ingleses solían navegar con frecuencia por la zona con el objetivo de encontrar algún barco que asaltar procedente de América. El peligro se hizo realidad cuando una escuadra británica de cuatro buques apareció ante el navío español. Se repetía la historia, los ingleses contaban con barcos más pequeños pero en global sus superioridad era aplastante: el navío Oxford, de 60 cañones, la fragata Soreham y el bergantín Falcon contaban todos ellos con un tercio más de potencia de fuego. Los tres buques se lanzaron sobre el español simultáneamente y éste se batió duramente durante horas con sus enemigos, a los que infringió un severo castigo y causó graves daños. Él por su parte fue machacado en la popa, perdió el bauprés y vio dañado parte del velamen, pero pudo escapar y entrar en el pequeño puerto de Corcubión el 16 de agosto. Allí desembarcó la plata americana, cumpliendo con su misión.

El Glorioso se enfrenta a un barco inglés frente a las costas de Finisterre, Pintura de Augusto Ferrer Dalmau
 que ha servido de portada al libro "El Glorioso" de Agustín Pacheco Fernández.

Ría de Corcubión. El cabo de Finisterre al fondo.


Vicealmirante John Byng.
La necesidad de ser reparado en profundidad, algo que no se podía hacer en aquel puerto, lo condujo de nuevo al mar, en dirección al Ferrol, pero el viento le impidió tomar dicho rumbo y se dirigió entonces al sur, hacia Cádiz. Dicho itinerario era realmente peligroso, por la fuerte presencia de la marina británica en las costas portuguesas. Aunque trató de alejarse de las zonas costeras, en octubre de 1747 y a la altura del cabo San Vicente, el Glorioso se encontraba con la flota del vicealmirante John Byng, formada por un total de 10 barcos. Curiosamente, Byng sería diez años después fusilado, no por los hechos que ahora narramos, sino por su responsabilidad en la pérdida de la isla de Menorca frente a los ejércitos franceses en 1756. Al intentar huir, cuatro rápidas fragatas salieron en su busca y le dieron alcance. El navío español inutilizó a una de ellas, pero las otras tres lo castigaron con dureza durante horas hasta que llegó el primer navío inglés, el Darmouth, de 50 cañones. Para entonces, el Glorioso estaba seriamente dañado, pero aún fue capaz de disparar sus cañones con fuerza contra el buque inglés, que fue alcanzado en la santabárbara, lo que le hizo saltar por los aires, provocando la muerte de la mayor parte de su tripulación.
Sin embargo, la llegada posterior del Russell, un barco de 80 cañones, más lento y pesado, pero también más artillado, resultaría determinante en el desenlace del combate. Su mayor capacidad de fuego y los enormes desperfectos sufridos por el barco español, pusieron a éste en clara desventaja, sobre todo teniendo en cuenta que las tres fragatas inglesas aún continuaban combatiendo contra él. La lucha se prolongó durante toda una noche, hasta que sin munición y con la mitad de la tripulación muerta y herida, el barco arriababa la bandera y se rendía. La captura del Glorioso había costado demasiado cara a la Royal Navy, sobre todo teniendo en cuenta que los británicos no encontraron en su interior los tesoros que esperaban. Su tripulación y oficiales fue tratada con respeto, como las leyes de la guerra naval exigían, y el Glorioso fue remolcado hasta Lisboa, con el objetivo de repararlo y ponerlo al servicio de Inglaterra, algo que se solía hacer con los barcos apresados. Sin embargo, ni siquiera eso fue posible, los daños elevados obligaron a su desguace. El barco nunca volvió a navegar, pero sobre todo, nunca lo hizo con un pabellón que no fuera el español, lo que le otorgó aún una mayor aureola heroica. Este hecho, junto a la destrucción de dos buques británicos y la inutilización de otros muchos, así como al hecho que terminara su misión y descargara sus caudales de plata, le convirtió en un icono patriótico ya en su época.

El Glorioso es rodeado por los británicos y castigado por el navío Russel y dos fragatas. Pintura de Augusto Ferrer Dalmau.

"The capture of  the Glorioso", óleo del pintor británico Charles Brooking (1723-59). Pintado en 1747, se halla en el Museo Marítimo Nacional de Greenwich. En primer término aparece el barco español cañoneándose con el Russell. Al fondo, en llamas, el Darmouth. En segundo plano, tres fragatas inglesas.













La gesta del glorioso: un hito del patriotismo hispano

El periplo del Glorioso tuvo una gran repercusión en la España de la época, ensalzado como una demostración de valentía frente al tradicional enemigo británico. El propio Cadalso lo nombraba en sus Cartas Marruecas y de forma recurrente se volvió a él en los siglos sucesivos, con el objetivo de recalcar el valor y la furia de los marinos y soldados españoles. Hoy, en medio del esfuerzo de algunos por recuperar las glorias patrias, el Glorioso se ha convertido en todo un símbolo. Sin embargo, no nos engañemos, para desgracia del ejército de patrioteros que hoy campan a sus anchas por la cultura española (entre ellos el insigne escritor Arturo Pérez Reverte), el Glorioso era más una excepción que una norma. En la mitad del siglo XVIII, España contaba con excelentes barcos y buenos oficiales, pero los navíos sufrían un pésimo mantenimiento, las tripulaciones carecían de experiencia y preparación y el bagaje en el mar era muy reducido, con muy pocas jornadas de navegación. Por todo ello, la mayoría de nuestros navíos de guerra eran muy poco operativos. Es evidente que éste no era el caso del Glorioso. Aquellos que ensalzan su hazaña remarcan la enventualidad de que el navío se tuvo que enfrentar de forma sucesiva a varios barcos enemigos y que siempre estuvo en inferioridad numérica, también reivindican el hecho de que en la mayoría de los enfrentamientos tuvo que combatir con daños relevantes que limitaban su capacidad de navegación y combate. Todo eso es verdad. Sin embargo, también es verdad, y con frecuencia no se destaca, el hecho de que el Glorioso nunca se enfrentó en toda su singladura con un barco de igual o superior porte, tripulación y capacidad artillera, salvo en el momento de su derrota final, ante el navío inglés Russell, de 80 cañones. Tampoco se destaca un hecho importante, y es que el Glorioso siempre contó con una ventaja respecto a los barcos británicos que le asaltaban. Estos querían apoderarse del barco, no destruirlo, por lo que evitaron en la medida de lo posible disparar sobre su casco o provocar daños irreparables que le condujeran al hundimiento. El objetivo no era la victoria militar sobre un navío enemigo, sino el saqueo de sus tesoros y metales preciosos, no se podía correr el riesgo de perder el preciado botín y el barco debía rendirse sin ser hundido. De ahí que los británicos centraran la mayor parte de su fuego sobre palos y velas, intentando a toda costa inmovilizarlo. Sin embargo, el Glorioso, empecinado en huir a toda costa, disparaba al velamen con la intención de inmovilizar a los perseguidores y que cejaran en la persecución o disminuyeran la velocidad, pero a la vez no desdeñaba, cuando llegaba el momento del combate cuerpo a cuerpo, el disparar con contundencia sobre el casco de los barcos enemigos, buscando su hundimiento.
Al contrario que la mayoría de los que han tratado este tema en internet, el autor de esta entrada no ha recreado el periplo del Glorioso con la intención de buscar superhombres y recrear sus gestas. Nunca he buceado en la historia buscando héroes. Pero, cuando sin buscarlos, los he encontrado, por que los hay y existen, son de otro tipo y de otro calibre, nada que ver con hombres como Pedro Mesía de la Cerda, y desde luego muy lejanos a los que demandan los nacionalismos de todo signo, que hoy y siempre se adentran en la historia a la búsqueda incansable de ejemplos a seguir.

sábado, 30 de mayo de 2015

La taiga: presentación PREZI sobre el bosque boreal.


Iniciamos esta entrada con MI PRESENTACIÓN PREZI sobre la TAIGA, que nos permite visualizar de manera dinámica la realidad actual de los bosques boreales del hemisferio norte, una de las grandes reservas forestales del planeta.



Situación y clima

La taiga es un término ruso que hace referencia a la espesura del bosque deshabitado y hoy es utilizado para denominar a los inmensos bosques boreales que se extienden, en el hemisferio norte, por debajo de las zonas frías más próximas al polo. Estos bosques forman un formidable cinturón verde que se extiende por regiones de latitud norte, entre los 50º y los 60º o 65º, según las zonas. Así. en Alaska o Escandinavia y determinadas zonas de Rusia, la taiga alcanza el círculo polar ártico, en otras como la bahía de Hudson de Canadá se halla muy por debajo de éste. Se trata de la zona boscosa más extensa del planeta que cubre enormes áreas de Canadá y Alaska en América, de Escandinavia y el norte de la Rusia europea en Europa, así como de buena parte de Siberia en Asia, alcanzando finalmente el Pacífico.

Extensión territorial de la taiga.


Los bosques boreales se extienden a lo largo de la franja más fría y elevada en latitud de la zona templada, una franja terrestre casi inexistente en el hemisferio sur, donde correspondería con áreas oceánicas. El clima es templado porque hay meses con medias superiores a 10º y existe el verano como tal, pero las temperaturas pueden ser especialmente gélidas durante el largo invierno, más bajas incluso que en latitudes más elevadas. Al norte, la taiga daría paso a la tundra, según entremos en áreas dominadas por el clima frío subpolar y nos aproximemos a los polos. Al sur, el espacio de la taiga se extiende por zonas más cálidas y con veranos más largos, lo que conlleva un clima más suave. En las zonas más continentales y secas, con menos precipitaciones, el paisaje da lugar a estepas y praderas y más al sur a desiertos. Es el caso de las estepas de kazakistán o Mongolia, al sur de Siberia, o de las praderas canadienses. En las zonas costeras, con una influencia oceánica mayor, las temperaturas son más suaves, la oscilación térmica menor y la humedad creciente, lo que daría paso a bosques mixtos y más tarde a bosques caducifolios templados. Un ejemplo son las costas canadienses, las orientales y atlánticas de Quebec o las occidentales y pacíficas de la Columbia Británica. Este es el caso, también, de las costas noruegas en Escandinavia o las montañas de Sijote Alín en la costa oriental de Siberia.

Bosque mixto de New Brunswick (oeste de Canadá) en otoño.
Bosque mixto en las montañas de Sijote Alin, Siberia oriental.

El clima de taiga es un clima templado continental, marcado especialmente por la existencia de inviernos largos y extremadamente fríos, lo que provoca una elevada amplitud térmica. Existen más de seis meses con temperaturas medias por debajo de 0ºC y la temperatura media del invierno ronda los -30ºC. Las mínimas absolutas pueden llegar a ser increíbles, alcanzando valores solo superados por la Antártida. Así ocurre en algunas zonas de Norteamérica como Yukón o el interior de Alaska, cuyas temperaturas han rozado en alguna ocasión los -60ºC, pero sobre todo en el corazón de Siberia, en la República rusa de Sajá, donde las temperaturas han alcanzando el récord de los casi -70ºC (Verjoiansk) o incluso los han superado en alguna ocasión (Oimiakon).

El largo y duro invierno condiciona el normal desarrollo de la
 vegetación y la fauna en la taiga.
La población siberiana de Oimiakon es el lugar habitado más frío de
 la Tierra. En ella se han alcanzado los -71ºC.
El periodo favorable al desarrollo y crecimiento de las plantas es bastante reducido y está en cuatro meses o menos. El período cálido es corto y tibio, superándose los 10º de temperatura media varios meses, lo que permite que se hable de un auténtico verano, reduciéndose el permasfrost y permitiendo el desarrollo de los bosques. Conforme descendemos en latitud, el verano cobra más fuerza y en muchas zonas se pueden sobrepasar los 25ºC grados o incluso los 30ºC,  con medias mensuales en torno a 19ºC o 20ºC. Es precisamente en verano cuando se concentra el mayor porcentaje de precipitaciones, lo que suele traducirse en veranos húmedos. De todos modos, las precipitaciones totales son generalmente moderadas y no suelen superar los 450 mm, aunque aumentan en las zonas más próximas al litoral. Sin embargo, son suficientes porque la evaporación es escasa la mayor´parte del año y cuando ésta aumenta es también cuando más llueve, lo que mitiga sus efectos y nos da un balance positivo. En invierno las precipitaciones son escasas y siempre en forma de nieve, una nieve que por lo general cubre el bosque como un manto durante buena parte del año.

En verano el ambiente de la taiga resulta húmedo. Es en esa época
 donde se concentran la mayoría de las precipitaciones.
Climograma de la ciudad siberiana de Novosibirsk.

La taiga es uno de los lugares donde más se está evidenciando el cambio climático, lo que puede terminar rompiendo el delicado equilibrio ecológico de la zona. Las crecientes sequías y los veranos cada vez más calurosos y prolongados, están cambiando las condiciones de vida y poniendo en peligro el ecosistema. Los fuegos se multiplican durante el estío y resultan difíciles de dominar, teniendo en cuenta la escasa población y la inmensidad de los bosques. Los veranos excesivamente calurosos están además detrás del aumento de las plagas por la proliferación excesiva de los insectos y la interrupción del normal desarrollo de los árboles. 

Foto satélite. Incendios forestales en Siberia durante el verano de 2012.

Vegetación y fauna

La taiga ocupa por lo general suelos pobres en los que el frío impide la correcta humificación y descomposición de los restos vegetales, que resulta muy lenta. A ello habría que añadir la pervivencia, aunque reducida, del permafrost, que limita el desarrollo de las plantas.
Por otro lado, las hojas aciculadas de las coníferas, la principal vegetación, se descomponen con dificultad y cuando lo hacen acidifican el suelo, pues liberan ácidos. A su vez, esta acidez del suelo favorece el desarrollo de las propias coníferas, que son árboles resistentes que se adaptan con facilidad a tales suelos y que son las absolutas dominadoras del paisaje de la taiga. En este sentido, es evidente la limitada biodiversidad del bosque de la taiga, que contrasta con la gran diversidad de especies vegetales o animales del otro gran ecosistema boscoso del planeta, la selva ecuatorial. Abundan sobre todo las coníferas de la familia Pinaceae, en la que se incluyen géneros como el pinus, larix, abies o picea. La mayoría de los árboles de la taiga se encuadran en alguno de estos cuatro géneros.
Las coníferas se denominan así porque la mayoría lleva las semillas en estructuras especializadas llamadas conos o piñas. Los conos protegen a los óvulos y después a las semillas, facilitando la polinización y la dispersión. Sus hojas son aciculares, en forma de aguja, tratándose en general de árboles de hoja perenne, salvo la excepción del genero larix, que siendo conífera, es caducifolio. Se trata de árboles de tronco recto y alto.
En la taiga europea predomina claramente el abeto rojo (picea abies), realmente una picea a la que también se le llama falso abeto, y el pino silvestre. Cuando se avanza hacia el este y nos adentramos en Siberia aparecen los alerces y los pinos siberianos. En América se desarrollan diversas especies de pinos y abetos que conviven con grandes bosques de piceas como la picea negra (picea mariana) que se extiende desde Alaska a Terranova. 
En general, se trata de árboles con estructura piramidal que les permite repartir el peso de la nieve en invierno, impidiendo su acumulación excesiva, y a la vez captar la radiación solar en verano. Sus acículas les permiten, por lo general, aprovechar la luz existente y acelerar su actividad vegetativa en el breve periodo que va desde la primavera hasta el otoño. En invierno los árboles entran en una etapa de parón vegetativo en la que se reduce su actividad al mínimo y sus acículas se endurecen y pierden su color verde para resistir las bajas temperaturas. En primavera reverdecen y se vuelven tiernas de nuevo. La pobreza de los suelos, la falta de luz y la existencia en las coníferas de un sistema de raíces superficial y potente que absorbe el agua disponible, dificulta el desarrollo de un sotobosque importante.
Conforme avanzamos hacia latitudes más al sur, la taiga se mezcla con especies caducifolias, algunas de las cuales son frecuentes en el bosque boreal, es el caso del abedul. Es además, en dichas latitudes, donde las coníferas alcanzan su mayor densidad y tamaño, debido a la existencia de mejores condiciones para su crecimiento.

El abedul es un árbol caducifolio bien adaptado a los rigores de la taiga.
Bosque de alerces en Siberia. Se trata de una conífera caducifolia.
Picea negra o Picea mariana.
Abeto rojo o falso abeto (Picea abies).




















Respecto a la tundra, la fauna de la taiga es más rica, al existir más recursos alimenticios disponibles. En los densos bosques encuentran su hábitat multitud de hervíboros entre los que destacan los cérvidos como el alce o el reno. Estos últimos han sido domesticados en Escandinavia y Rusia, donde se convirtieron en la base vital de pueblos de cultura nómada, como los lapones, los evenki o los nenets.  Abundan igualmente los roedores como liebres, ratones (lemmings) o ardillas como la ardilla roja, que se extiende desde el oriente de Siberia hasta Escandinavia. La profusión de insectos y mosquitos es enorme en el corto verano, lo que atrae a una gran cantidad de aves que los tienen como principal alimento. La mayoría de los pájaros se trasladan y migran a la taiga en el estío, para abandonarla con la llegada del duro y prolongado invierno. Son importantes las especies de aves nocturnas, de búhos y lechuzas, algunas de gran tamaño. Sin embargo, escasean los reptiles y anfibios, para los que el bosque boreal resulta un medio díficil debido al prolongado y duro invierno y el corto verano, lo que supone un obstáculo para unos animales que necesitan condiciones ambientales muy específicas para regular su temperatura corporal. Entre los depredadores destacan linces, zorros y por supuesto, osos: el oso negro americano y el asiático, y el oso pardo, que incluye al monumental Grizzly, una subespecie de oso pardo de gran tamaño que se halla en el oeste de Canadá y Alaska. Sin embargo, el gran depredador de la taiga es el lobo, que en sus bosques escasamente habitados encuentra uno de sus últimos grandes reductos. Apenas queda rastro del otro gran depredador de la taiga, el tigre siberiano. En peligro de extinción, se trata de la subespecie de tigre que alcanza mayor tamaño, y que antaño se extendió hasta el norte de Manchuria y el lago Baikal, Los últimos de su especie sobreviven en las bellísimas montañas de Sijote Alín, en el confín oriental de Rusia.  
El oso pardo Grizzly habita en el noroeste de América del Norte.
El tigre siberiano está adaptado a la dureza del invierno en la taiga.
 Hoy en vías de extinción, subsiste en los bosques de Sijote Alín.
El alce es el mayor cérvido del planeta.
Los lobos tienen en los bosques de la taiga su último gran reducto.
La increíble belleza del lince canadiense.

El hombre y la taiga

La taiga ha sido siempre una zona poco poblada, con bajas densidades de población, que sin embargo, ha estado habitada desde hace miles de años por pueblos adaptados al frío extremo y a la vida en el bosque, comunidades humanas que en ocasiones también se han extendido por los espacios de la tundra. En Europa nos referimos a pueblos como los komi, asentados en el extremo nororiental de la Rusia europea, o los lapones, asentados en el norte de Escandinavia y Finlandia. Estos últimos domesticaron al reno, que se convirtió en su principal sustento y medio de transporte. En Siberia encontramos otros pueblos que también basaron su supervivencia en los rebaños de renos, es el caso de los nenets, pueblo nómada asentado a un lado y otro de los Urales, al noreste de Rusia y al oeste de Siberia, y los evenki, llamados tunguses por los rusos, que ocupan un enorme territorio siberiano de más 2,5 millones de km2 que va desde la tundra hasta Mongolia. En el corazón de Siberia, en la zona más fría, viven los sajá, denominados por los rusos yakutos. En las proximidades de Mongolia, en el extremo sur de la taiga siberiana, existen pueblos emparentados con los mongoles y también budistas como ellos, como los Buriatos, la más numerosa de las minorías indígenas siberiana. Entre los pueblos siberianos predominan las lenguas altaicas, ya sean de raíz turca como la de los sajá, del grupo tungús-manchú como la de los evenki, o mongólica como la de los buriatos.
Algunos de estos pueblos se han visto fuertemente impregnados por la modernidad, algo evidente en el caso de los lapones que habitan los países escandinavos, pero otros han conservado mejor su cultura, como ocurre con pueblos siberianos como los nenets. Estos se han visto influenciados por el cristianismo, aunque han mantenido en muchos casos sus prácticas chamánicas y amnimistas, así como sus formas de vida nómadas y fuertemente vinculadas a los ritmos de la naturaleza. La época soviética, aunque se respetó la lengua de estas comunidades y se les dio autonomía con la creación de repúblicas autónomas, supuso un duro golpe para sus formas de vida tradicionales, viviéndose un intenso proceso de rusificación. El nacimiento de ciudades en sus territorios y la explotación de sus recursos mineros y energéticos terminó afectando a sus comunidades ancestrales.
En América, la taiga esta poblada por pueblos de cultura y lengua algonquina en la parte oriental de Canadá, (ojibwa, cree, etc.), mientras el noroeste de Canadá y el centro-sur de Alaska se haya habitado por pueblos atabascanos como los slave o los dogrib. En territorio canadiense cuentan con reservas territoriales y ayudas estatales, favorecidas por el alto nivel de desarrollo del país. Aún así, su retroceso poblacional y su decadencia cultural resultan imparables, ante el avance implacable de las nuevas formas de vida.
Los nenets han convertido al reno en su principal medio de vida.
Familia evenki en la primera mitad del siglo XX.
Danza cree durante un festival folklórico. Canadá.
En los últimos siglos, son muchos los cambios que se han producido en la población de la taiga. Hoy la mayoría de sus habitantes, tanto en Rusia como en Norteamérica, son blancos de origen europeo y viven en asentamientos urbanos, mientras las antiguos pobladores se han convertido en minoría en su propia tierra. Y ha sido el hombre blanco el que realmente ha transformado el paisaje de la taiga, hasta incluso poner en peligro su equilibrio. Los rusos penetraron en Siberia a partir del siglo XVI y XVII  y la exploraron y colonizaron a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Sin embargo, sería a partir del inicio del siglo XX, con la construcción del tren transiberiano, cuando se dio inicio a la explotación sistemática de sus recursos naturales. Los ingleses y franceses, en el siglo XVII y sobre todo en el XVIII y XIX, penetraron hacia el interior de la taiga canadiense. La punta de lanza de tal expansión fue la explotación de sus recursos naturales, que atrajo primero a tramperos, comerciantes de pieles y madereros, y después, en el siglo XIX, a buscadores de oro que llegaron en oleadas a Alaska o a los territorios canadienses de Yukón o el río Fraser.
A pesar de ello, la dureza del clima ha mantenido hasta hace muy poco a la taiga como una zona poco poblada, permaneciendo en su mayoría casi virgen y sus recursos casi inalterados. En los últimos setenta años eso ha cambiado dramáticamente, y el hombre blanco ha saqueado los bosques boreales, poniendo en peligro su delicado equilibrio ecológico. La sobrecaza ha afectado a algunas especies, lo que resulta dramático en el caso del tigre siberiano, en peligro de extinción. Más importante es la sobreexplotación de sus bosques. Son éstos la  fuente principal de madera del mundo, poblados como están por especies de especial importancia para la industria maderera. Las coníferas dominantes, de la familia de las Pinaceae, son usadas en la construcción, en la producción de papel, en la creación de postes de cerco y teléfono, en la elaboración de muebles o instrumentos musicales.

Explotación forestal en el río Bikin, afluente del Ussuri, Siberia oriental.
Sin embargo, el gran peligro de la taiga es el desarrollo de una potente minería extractiva de petróleo y gas, recursos muy abundantes, y sobre todo de minerales pesados como el plomo o el niquel, La industria pesada, metalúrgica y química, asociada a esos minerales, sería un gran foco de contaminación, a las que habría que añadir los vertidos incontrolados por el mal mantenimiento de oleoductos y tuberías en los centros de extracción de hidrocarburos. Esto es especialmente evidente en amplias zonas de la Rusia europea como la República de komi o la península de Kola, o en extensas áreas de Siberia, donde el desastre ecológico es la norma, afectando gravemente a las aguas, la tierra y el aire, y en consecuencia a las formas de vida de los pueblos indígenas. Un caso paradigmático es la región de Janti.Mansi, en el occidente siberiano, productora de la mayoría del petróleo ruso. En las cercanías de la ciudad de Nizhnevartvosk se haya el campo petrolífero de Somotlor, el mayor de toda Rusia, que ha permitido la pujanza y desarrollo de la zona. Sin embargo, los niveles de contaminación se han disparado en la zona, proliferando los escapes de petróleo que contaminan los bosques cercanos. Nizhnevartvosk no es una excepción: algunas de las ciudades más contaminadas de Rusia se hallan en la taiga, es el caso de Dzherzinsk, Angarsk, Cherepovets, Asbest o Novokuznetsk.


  • Torre de extracción petrolífera. Salym (Siberia occidental).

  • Vertido de petróleo en el yacimiento de Somotlor, cerca de la ciudad
     de Nizhnevartvosk (Siberia occidental).
    Diferente, solo en parte, es el caso de Canadá y Alaska (EE.UU). Son países muy desarrollados, con altos niveles de vida y de concienciación medioambiental. La explotación de los recursos naturales y mineros es clave en la economía canadiense o de Alaska, pero se hace con muchos más reparos hacia el medio ambiente, que implican también fuertes inversiones para paliar el impacto medioambiental. Un ejemplo es el oleoducto Trans-alaska, que recorre de norte a sur el territorio estadounidense, conduciendo el petróleo desde los yacimientos de la costa norte, en la bahía Prudhoe, hasta el puerto de Valdez, en el sur. Aún así, también en Norteamérica la taiga sufre grandes desastres ecológicos. En agosto de 2014 se registró el mayor desastre minero de la historia de Canadá, cuando colapsó el dique de la mina Mount Polley, situada en la Columbia Británica, y de la que se extrae cobre, oro y plata. La rotura de la presa derramó 15 millones de metros cúbicos de aguas residuales, lodos y metales pesados (plomo arsénico y mercurio), que se vertieron al arroyo Hazeltine, que desemboca en el lago Quesnel. El desastre afectó seriamente a aguas superficiales y subterráneas, prohibiéndose su consumo por los pobladores locales, y dañando seriamente la producción de salmón en la zona.


  • El oleoducto Trans-alaska recorre de norte a sur Alaska. desde
     la bahía de Prudhoe hasta el puerto de Valdez.

  • La rotura en 2014 de la balsa de la mina de Mount Polley, en Canadá,
     provocó el vertido de gran cantidad de lodos y metales pesados.