BLOG DE JOSÉ ANTONIO DONCEL DOMÍNGUEZ (I.E.S. LUIS CHAMIZO, DON BENITO, BADAJOZ)

martes, 24 de julio de 2012

La muerte del mar Aral: un desastre ecológico de enormes proporciones.


Los viejos barcos óxidados varados en la arena son el recuerdo lejano
 de un mar que ha sido robado a los habitantes de sus orillas.

EL MAR ARAL: UN MAR INTERIOR

El mar Aral es un enorme lago de agua salada situado en el corazón de Asia Central, que llegó a alcanzar los 68.000 km2 de extensión en sus mejores momentos -Extremadura tiene 41.000 km2-. Se situaba en el  territorio de la antigua Unión Soviética, y tras la desaparición de ésta y el hundimiento del régimen comunista en 1989, surgieron cinco repúblicas independientes musulmanas en Asia Central. El lago quedó entonces dividido entre los territorios de Uzbekistán y Kazajistán. Por entonces el retroceso del nivel de sus aguas ya era un hecho evidente y desde entonces no ha parado de agudizarse. En determinados lugares, el litoral ha llegado a retroceder más de 150 km y según han ido descendiendo el nivel de las aguas, el desierto ha ido ocupando su lugar.



En las imágenes de satélite se observa la verdadera magnitud del desastre. Dos masas de agua y un pequeño lago en medio de un enorme desierto ocre y blanco, los tres sin conexión alguna, dan testimonio de unos cambios que normalmente se producen en miles de años pero que han acontecido en las últimas cuatro décadas. Los científicos saben que el mar Aral se ha secado varias veces a lo largo de la tiempo, lo realmente nuevo en el proceso actual es la enorme velocidad en que se ha producido la desecación.

Las imágenes de satélite muestran el retroceso del mar Aral en las últimas décadas. Sin embargo, se observa que tal disminución se ha frenado en el Aral Norte, que vemos como mantiene e incluso recupera su tamaño en los últimos años.
El desierto de Asia Central es un lugar con lluvias casi inexistentes y una fortísima evaporación durante los meses de verano. En esas condiciones, el nivel del agua del mar Aral depende de la llegada de los ríos que nacen en las montañas situadas hacia el este, a dos mil kilómetros de distancia: el Amu Daria, que llega al sur del mar Aral, nace en el Pamir, entre Tajikistán y Afganistán y recorre los desiertos de Uzbekistán y Turkmenistán, mientras el Sir Daria nace más al norte, en la cordillera del Tien Shan, y discurre por los áridos desiertos del sur de Kazajistán. Ambos se alimentan de las lluvias producidas en las montañas y la aportación del deshielo en las cumbres y los glaciares. Son una especie de Eúfrates y Tigris, ríos que también nacen en las montañas de Turquía y tras cruzar y dar vida al desierto irakí desembocan en el golfo Pérsico. La diferencia estriba en que el Amu Daria y el Sir Daria terminan sus días en un mar interior, el mar Aral.


EL DESASTRE ECOLÓGICO

Este equilibrio hídrico extremadamente frágil se rompió trágicamente a partir de 1950, cuando la entonces Unión Soviética decidió poner en marcha unos proyectos de desarrollo de la zona que incluían la puesta en marcha del regadío agrícola a gran escala. La orografía de la región no es muy proclive al ser humano -altas montañas y enormes desiertos- por lo que había que transformar activamente la naturaleza para poder extraer de ella los recursos necesarios. Por entonces, la ideología de la Unión Soviética obedecía a dicho principio: el desarrollo por encima de todo y la explotación de los recursos a toda costa. El dirigente soviético de la época, el dictador Stalin lo resumía en una terrible frase: "La naturaleza a veces comete errores y debe ser corregida".

En verde oscuro las zonas irrigadas en Asia Central. La excesiva extensión
de los cultivos de regadío de algodón  ha sido clave en la  muerte del  Aral.
El regadío se desarrolló sobre el monocultivo de algodón a gran escala, un cultivo que necesitaba mucha agua, más si cabe en un desierto muy caluroso en verano. Para irrigar los campos se desvió una tercera parte del caudal de los dos ríos, seiscientos metros cúbicos por segundo, el equivalente al caudal medio de un río como el Ebro en su desembocadura. Los éxitos iniciales animaron a aumentar los cultivos y el caudal desviado. Sin embargo, pronto se pudo constatar que cada vez se requería más agua para regar la misma superficie. La razón era evidente: la mala construcción y mínimo mantenimiento de las canalizaciones desangraba los caudales fluviales del Sir Daria y el Amu Daria, de forma que en la década de 1980, tan solo el 10% de su agua llegaba al mar. Los efectos fueron devastadores: la superficie marina se redujo en más del 50% y el volumen un 75%. Del antiguo mar solo quedaron dos lagos salados, el Aral Norte y el Aral Sur. El agua que quedaba sufrió un proceso rápido de salinización que acabó con la mayoría de las especies de peces y terminó con buena parte de la vida del mar. Esto hundió la economía de los pueblos y ciudades que vivían en sus orillas y que ahora se encontraban lejos de ellas, la actividad pesquera desapareció, así como la incipiente industria conservera surgida en los núcleos de población más grande, como Aralsk al norte o Muinak al sur. Así pues, se asistía a un desastre no solo ecológico, sino también económico y humano, al romperse las formas de vida de las poblaciones próximas al mar. cuya cultura estaba ligada a un mar que se les había robado y que ya no existía.
La catástrofe se agudizó finalmente con el uso masivo de fertilizantes y pesticidas -el algodón es un cultivo muy exigente al respecto- que terminó envenenando el agua y los suelos, dañando seriamente la salud de la población, que vio aumentar con rapidez las enfermedades infecciosas y respiratorias, el cáncer, así como el número de abortos. No olvidemos que al agua que se consume en la zona es cuatro veces superior en salinidad a lo admitido por la Organización Mundial de la Salud y que los suelos envenenados son barridos por fuertes vientes del desierto que generan grandes tormentas de polvo que reparten las sustancias químicas en todas direcciones. 
Hasta el propio clima de la zona ha cambiado y el mar ha perdido su poder para suavizar la temperatura de sus costas. Hoy los veranos son más calurosos, los inviernos más fríos y la temporada de cosecha se ha hecho más corta. Con la subida de temperatura en verano, las pérdidas de agua por evaporación han aumentado. Ciudades como Aralsk que habían disfrutado de un microclima más templado y húmedo, permitiendo la aparición de huertos y frutales, sufren ahora los rigores de un clima más frío y seco, que aumenta las enfermedades respiratorias y mata los árboles, quemados por la sal, el sol y la arena.
En la actualidad, los antiguos puertos del mar Aral son ciudades moribundas con calles fantasmas, muelles vacíos en medio de la arena, arrasadas por tormentas de polvo cada vez más frecuentes, que muestran imágenes absurdas en las que se suceden factorías conserveras abandonadas y barcos de pesca varados y oxidados en la arena del desierto, rodeados de camellos que pastan en sus cercanías o se protegen del sol justiciero bajo su sombra.

Las calles de Aralsk muestran señales de decadencia y abandono. 

Los camellos pastan entre los esqueletos óxidados de los barcos pequeros.

Barcos abandonados sirven de cobijo para los camellos.

Los barcos abandonados se apilan en las arenas de desierto.

El viejo lecho del mar muestra los barcos abandonados y el transitar de
 vehículos y camellos.

Barcos varados y oxidados yacen en las orillas de un mar que ya no existe.

UN ATISBO DE ESPERANZA EN EL PRESENTE

Actualmente un atisbo de esperanza parece llegar al Aral Norte, gracias al cambio de actitud y las medidas tomadas por el gobierno de Kazajistán. El presidente Nursultán Nazarbáyev se ha propuesto recuperarlo y cuenta para ello con los recursos económicos que proporciona una economía en fuerte crecimiento que gracias a las exportaciones de petróleo, gas y otros minerales está acumulando muchos recursos. Se ha mejorado la eficiencia de los canales y se han controlado las perdidas de agua en los regadíos del Sir daria, río que alimenta la parte norte del Aral, que ahora llega de forma regular a su desembocadura todos los años aportando un importante caudal de agua, y se ha apostado por la construcción de grandes diques que evitan las pérdidas y mantienen estable el nivel del mar. Es el caso de la presa de Kokaral, al lado de la antigua península de ese nombre, gracias a la cual el Aral Norte ha subido tres metros en los últimos tiempos y la salinidad de las aguas ha disminuido con rapidez, permitiendo que volvieran especies de peces desaparecidas anteriormente y que incluso hoy en día se piense en introducir el esturión. 

El gobierno de Kazajistán ha mejorado las canalizaciones del regadío, posibilitando la llegada del Sir Daria al mar Aral,  y sobre todo ha puesto en marcha presas como la de Kokaral que ha permitido la recuperación de la parte norte del Aral.

Muy diferente es la evolución del actual Aral sur que sigue perdiendo con rapidez superficie ocupada por las aguas y cuyo de nivel de salinidad ha acabado prácticamente con cualquier resto de vida. Su evolución y  deterioro no ha cambiado y corre el riesgo de desaparecer pronto de forma definitiva. El Amu Daria, río que lo alimenta, no suele llegar a él, salvo en años muy húmedos, y Uzbekistán, un país muy pobre, marcado además por un alto nivel de corrupción, no quiere ni puede hacer nada para evitarlo. El país depende mucho más del algodón que ningún otro de la zona, convertido en la base de sus exportaciónes -exporta 85.000 toneladas de algodón, que le aportan más de mil millones de dólares al país- y la falta de medios hace que solo hoy el 12% de sus canalizaciones estén bien impermeabilizadas. 
El Banco Mundial, la O.N.U. y la Unión Europea han prometido ayudas, pero la crisis actual parece haber frenado cualquier proyecto al respecto. Si nadie lo remedia en los próximos años el Aral Sur morirá y se convertirá en un desierto de sal y arena.


EL LAGO BALJASH: ¿SE REPETIRÁ EL DESASTRE?

Como el mar Aral, el lago Baljash -no confundir con el lago Baikal situado en la Siberia rusa- se haya situado en Asia Central, aunque se encuentra ubicado íntegramente en territorio de kazajistán. Su extensión es menor, aunque apreciable: ocupa casi 17.000 km2 de superficie y está entre los 12 lagos más extensos del mundo. Es estrecho y alargado, con una longitud de 600 km. Una península intermedia casi lo corta en dos, permaneciendo unidas las dos zonas por el estrecho de Uzynaral. El lago occidental es más ancho -entre 25 y 75 km-, tiene una profundidad máxima de 11 metros y es de agua dulce. El sector oriental es de agua salada y más estrecho -entre 10 y 20 km-, siendo la profundidad mayor, alcanzando los 25 metros, situado como está en una zona más próxima a las montañas.
Es un lago menos vulnerable que el mar Aral: aunque también está situado en una zona de escasas lluvias, le beneficia su mayor proximidad a las montañas de las que recibe a través de los rìos sus aportes de agua. Aún así, sufre sequías que reducen fuertemente su extensión y profundidad, cuya media es tan solo de 6 metros.
Con una cuenca de en torno a medio millón de km2 -aproximadamente la superficie de España-, varios ríos desaguan desde las montañas situadas al este. La parte oriental está alimentada por ríos como el karatal, el aksu, el ayaguz o el lepsa que nacen en los montes de Dzungharia, pero los mayores aportes al Baljash proceden  del río Illi, que desemboca en su sector occidental después de nacer en los montes Tien shan, en la montañas de la región china de Xinjiang. El Illi le proporciona el 75% de sus aportes fluviales, alimentado por las lluvias y sobre todo por el deshielo de primavera producido en las montañas. 
Precisamente es la disminución del caudal del río Illi lo que puede cuestionar el futuro del lago. Especialmente en la zona del río china las necesidades de agua no dejan de crecer, debido a la población creciente, el incipiente desarrollo industiral y los proyectos agricolas. De hecho el llenado del embalse de Kapshagay, construido en el Illi de Kazajistán, resultó un aviso, pues redujo sensiblemente las aportaciones en la década de 1970 y 1980. Después se recuperaría ayudado por años de abundantes lluvias. A pesar de todo, hoy en día el Baljash ha perdido ya más de 100 km2 de superficie acuática. A esto habría que añadir la contaminación creciente por el desarrollo en la zona de la industria metalúrgica y las actividades mineras.

Las costas del sur del lago Baljash, cerca de la desembocadura del río Illi.

El lago Baljash desde satélite. El espacio semidesértico donde se ubica
 contrasta con las nieves de las montañas cercanas que nutren con su
deshielo primaveral los ríos que en el desembocan.

Cuenca del lago Baljash y principales ríos tributarios.

viernes, 13 de julio de 2012

Asaltos y asedios de fortalezas en la Edad Media

El asalto y asedio de fortalezas era una constante en el desarrollo de
cualquier campaña bélica durante la Edad Media  (British Library)

MURALLAS Y CASTILLOS

Durante la plena Edad Media, a partir del siglo XI y sobre todo del XII, las fortificaciones y castillos alcanzaron un enorme desarrollo, construidos ya con materiales más sólidos y poderosos. Lejos quedaban las fortificaciones de madera con torres y empalizadas y las murallas de tierra de la Alta Edad Media. El uso de la piedra permite alcanzar a la muralla una gran altura, mientras se construyen torres redondas, más defensivas que las cuadradas, generalmente en las esquinas del recinto, que tienden a sobresalir de la muralla. Esta y sus  torres se coronan con almenas y se llenan de troneras, aspilleras y saeteras. La Torre del Homenaje, último bastión y residencia del señor adquiere un tamaño imponente y la fortificación se rodea de un gran foso con puente levadizo que permite el acceso a una puerta fortificada, protegida con frecuecncia por una barbacana. Se crean en ocasiones dos líneas de murallas, la segunda más alta y elevada, permitiendo controlar la primera. Esas dos líneas permitían evitar los ataques por sorpresa y mantener las máquinas de asedio de los atacantes lo bastante lejos del corazón del castillo.




Estas animaciones nos muestran de manera didáctica y sencilla las características de un castillo medieval:

                                     



                                      


En el siglo XII igualmente proliferaron las ciudades encerradas en gruesas murallas de piedra, que las convierten en auténticos baluartes inconquistables. Entre los mayores recintos amurallados hoy conservados se halla el de Ávila, construido a finales del siglo XI y que tiene un perímetro de dos kilómetros y medio con 88 torreones.

Los imponentes torreones almenados marcan  la imagen de la muralla 
románica de Ávila, posiblemente la mejor conservada de Europa.
El doble recinto amurallado de Carcassonne, en el sur de Francia, es uno
 de los mejores exponentes de ciudad  medieval.

LA NEGOCIACIÓN Y LA CONQUISTA POR SORPRESA 

Tomar una plaza fuerte, ya fuera una ciudad amurallada o un castillo, resultaba una labor muy difícil. Por lo general, en un primer momento se buscaba una rendición negociada, que resultaba bastante frecuente, especialmente cuando los defensores estaban en franca minoría o no tenían la esperanza de recibir ayuda. Después de ser atacada la fortaleza o iniciado un largo asedio, la negociación se intentaba de nuevo repetidamente, no olvidemos que el asedio era algo a evitar, porque resultaba muy caro y requería de enormes recursos militares y mucho tiempo.
Si la negociación no funcionaba se iniciaban las operaciones militares, que en las partidas del rey castellano Alfonso X el Sabio se dividían en conquista "a furto", "a fuerza" y "por cerco".
Geraldo Sempavor
La conquista "a furto" hacía referencia a un golpe de mano, un ataque rápido y por sorpresa protagonizado por pocos hombres muy bien preparados -hoy hablaríamos de "tropa de élite"- que tenían poco tiempo para actuar, ayudados por la suerte, las condiciones ambientales propicias -niebla, lluvia, etc.- y la falta de previsión del defensor, lo que les posibilitaría hacerse con puntos claves de la fortaleza y permitir la entrada del enemigo. Un ejemplo cercano en este sentido fue la actividad de uno de los más legendarios guerreros medievales de la Reconquista peninsular, el portugués Geraldo Sempavor, que con sus mercenarios y aventureros tomó las más difíciles fortalezas y castillos en el Alentejo y Extremadura: suya fue la toma de Trujillo, Montánchez y Cáceres o ciudades portuguesas como Beja o Évora. Sus golpes de mano y por sorpresa eran legendarios como así lo mencionan  los cronistas.
El cronista  Ibn  Sahib  al  Salah describe vivamente su estrategia: "...caminaba en noches lluviosas y muy oscuras, de fuerte viento y nieve, hacia las ciudades y había preparado sus instrumentos de escalas de madera muy largas, que sobrepasen el muro de la ciudad, aplicaba aquellas escaleras al costado de la torre y subía por ellas el primero, hasta la torre y cogía al centinela y le decía: Grita como es tu costumbre, para que no le sintiese la gente. Cuando se había completado la subida de su grupo a lo más alto  del muro de la ciudad, gritaban en su lengua con un alarido execrable, y entraban en la ciudad y combatían  al que encontraban y le robaban y cogían a todos los que había en ella cautivos y prisioneros".  
En ocasiones ese golpe de mano era posible por el uso de métodos deshonestos como el recurso a espías o a la traición, al recurrir a algún caballero que se unía desde dentro a los asaltantes por despecho o soborno.
A veces se recurría a auténticas estratagemas como en la toma del famoso krak de los caballeros, posiblemente el castillo más inexpugnable hoy conservado, una enorme fortaleza construida en Oriente próximo por los cruzados y ocupada por la Orden Hospitalaria de los Caballeros de San Juan. Resultó una fortaleza inconquistable, con su doble muralla, que resistió muchos asedios musulmanes y que ni siquiera el gran caudillo árabe Saladino pudo conquistar. En 1271, cuando ya el poder de los cruzados estaba en decadencia, el sultán Beibars rodeó el castillo y logró sobrepasar la primera línea de murallas, las exteriores. Pero las torres y el talud interior se le resistían, aunque en su interior no había más de doscientos caballeros. La ayuda no llegaba pero los caballeros podían haber resistido varios meses. Beibars utilizó entonces una estratagema: hizo llegar a los caballeros del castillo una carta firmada supuestamente por el maestre de la Orden del Hospital, donde se ordenaba la rendición de la guarnición ante la imposibilidad de ayudar a sus defensores. Los caballeros se rindieron, recibiendo un salvoconducto para llegar a la costa, dejando atrás la fortaleza que habían ocupado durante más de cien años.

La inconfundible imagen del Krak de los Caballeros, la más formidable 
fortaleza de los cruzados en Tierra Santa.

LA CONQUISTA POR LA FUERZA: EL ASALTO

Si el ataque por sorpresa no era posible en ese momento y las negociaciones no triunfaban se valoraba la posibilidad de un asalto a la fortaleza, es la conquista "a fuerza". Si era repelido o se consideraba demasiado costoso o arriesgado, comenzaba entonces el asedio y se impedía la salida del castillo. La conquista "a fuerza" implicaba siempre una superioridad total de las fuerzas atacantes,  que sabían que en el asalto iban a tener un número elevado de muertos y heridos, ya que los defensores contarían con enormes ventajas. Las murallas y castillos suelen estar en posiciones más elevadas, con torres defensivas y las puertas y accesos estaban fuertemente defendidos. Lo normal es que los asaltos y la conquista a fuerza fracasaran, porque además los defensores estaban ya preparados de antemano: los fosos se habían limpiado y las murallas habían sido reforzadas, habiéndose talado los bosques cercanos para impedir la protección del enemigo.
A pesar de todo, incluso la conquista a fuerza terminaba con frecuencia en una negociación como la que ocurrió en el sitio de Jerusalén, mostrado en la película "El reino de los cielos" de Readly Scott. En septiembre de 1187 la Ciudad Santa se rendía tras días de continuos asaltos a sus murallas por parte del gran Saladino. Baliam, defensor de Jerusalén, tras rechazar con enormes dificultades al ejército musulmán y al límite de sus fuerzas, optó por negociar la rendición, arduas negociaciones permitieron salvar la ciudad del exterminio y conseguir un rescate aceptable para parte de la población, que pudo ser evacuada.
En el asalto de la fortaleza o la ciudad fortificada el objetivo fundamental era superar el gran obstáculo que suponían las murallas. En este sentido se desarrollaron técnicas y estrategias estructuradas entorno a las máquinas y armas de asedio.
Las murallas podían ser superadas por la parte superior, para ello se podían utilizar escalas y escaleras gigantes por las que trepaban los soldados, tremendamente expuestos a los defensores, que les lanzaban aceite hirviendo, piedras, flechas y lanzas y que les esperaban en las almenas en posición de absoluta superioridad. Estaban hechas de madera con ganchos metálicos en la parte superior para anclarse a las almenas y se lanzaban muchas a la vez para poder tener algún éxito y tratar de desbordar al defensor. Otra forma era el recurso a torres de asedio, las mayores máquinas militares empleadas en la Edad Media. Su construcción, preparación y desplazamiento era lenta y laboriosa por lo que tenían el inconveniente de que el enemigo las esperaba bien pertrechado, lo que provocaba enormes pérdidas en los soldados que en ella estaban. Se trataba de una torre móvil de gran tamaño y peso. Construida en madera, su altura debía ser superior o igual a la muralla atacada para poder acceder a ella.  Se desplazaba sobre ruedas, con la fuerza de sus ocupantes o a través de grandes poleas, debiendo ser allanado el terreno previamente. Una vez cerca de la muralla se lanzaba una plancha por la que los soldados atacantes se lanzaban sobre los defensores buscando la lucha cuerpo a cuerpo. Los defensores lanzaban sobre ella proyectiles e intentaban incendiarla, por lo que se encontraba protegida por pieles húmedas para evitarlo.

Asalto mediante escalas
En esta imagen medieval del cerco de Constantinopla se observa el
 uso de escalas en el asalto a la muralla.

Torre de asalto empleado en el primer sitio de Jerusalén.

Las murallas también podían ser superadas por la parte inferior a través de las técnicas de minado. Se  excavaban los cimientos de la muralla provocando su derrumbe o se trazaban túneles que permitían acceder al interior de la fortaleza. Era un trabajo duro y laborioso que requería mucho esfuerzo y tiempo.

Un pasadizo cubierto protegía el acceso de los zapadores a la base de la
 muralla para su minado.

En otras ocasiones, se trataba de derribar o abrir una brecha en la muralla. preferiblemente en algún punto débil o un acceso o puerta. Para ello se utilizaban máquinas de golpeo o arietes y piezas de artillería que lanzaban proyectiles, generalmente grandes piedras.
Los arietes más simples y primitivos eran grandes troncos de madera  impulsados manualmente por soldados que los estrellaban contra el objetivo, puerta o muro. Pero a lo largo de la Edad Media se les añadió un extremo puntiagudo de hierro, y se le cubrió de un entrmado de madera a modo de tejado colocado sobre ruedas, lo que le protegía de las armas del enemigo que arreciaban desde arriba en el momento de entrar en acción. El tronco colgaba del techo con cadenas o cuerdas, permitiendo el balanceo que ayudaba a impactar sobre la muralla como si fuera un péndulo.

Ariete con cubierta de protección.

En cuanto a las armas que lanzaban proyectiles, la más pequeña era la balista, una especie de ballesta gigante sobre un trípode que lanzaba grandes jabalinas sobre los defensores. El mangonel era una especie de catapulta con un brazo con forma de cuchara donde se depositaba el proyectil. Pero el mayor de todos y también el más potente fue el trebuchet o trabuquete, capaz de lanzar proyectiles de piedra a más de doscientos metros con una fuerza desconocida. Se utilizaba sobre todo contra los muros macizos y era capaz de dañarlos seriamente. Era la más temida y equilibró la lucha entre atacantes y defensores, reduciendo mucho la ventaja de los segundos. Resulta inconfundible por su largo brazo en cuyo extremo estaba la eslinga donde se ponía el proyectil, que se tensaba hacia atrás con un contrapeso de gran tamaño. Cuando se soltaba el brazo el proyectil era lanzado con enorme violencia hacia delante.

Balista medieval.

Trabuquete medieval.

En este grabado de Gustav Doré se representa el asedio
 de una fortaleza medieval. En primer término tenemos
 un Mangonel, al fondo se puede ver un trabuquete.

En esta imagen de la Biblia de Alba se recoge el asalto y asedio a un
castillo con el uso de máquinas de lanzamiento de  proyectiles.

Una de las mejores películas para el estudio didáctico del Medievo es "El señor de la guerra". En este video aparecen algunas de las escenas con más interés al respecto. A partir del minuto 15 se reproducen los momentos del asalto a la fortaleza del señor. En ellas se ven algunas de las tácticas y máquinas a las que hemos hecho mención:

                                   

Al final de la Edad Media la introducción de los cañones de asalto, con pólvora, cambio las formas de hacer la guerra y el ataque a plazas fuertes, y definitivamente fue marcando el desequilibrio entre defensores y atacantes. Las murallas se reforzaron, pero los atacantes vieron aumentar enormemente sus posibilidades de vencer. Aparecieron por primera vez en siglo XIV y el rey inglés Eduardo III los utilizó en el asedio de Calais. Pero fue a partir del siglo XV cuando ganaron en eficiencia y potencia. Estaban construidos de hierro fundido y se situaban sobre distintos soportes. La caída de Constantinopla en 1453, tras ser sometida a un duro asedio por los turcos, no hubiera sido posible sin el uso de cañones de gran tamaño y potencia, como la gran bombarda turca, que desequilibró las fuerzas a favor de los atacantes. Las formidables murallas de Constantinopla, uno de los mayores alardes de la ingeniería militar de todos los tiempos, no estaban preparadas para hacer frente a la potencia de fuego de semejantes armas.

La gran bombarda turca es una de las más formidables armas del siglo XV.

La última parte de la guerra de los Cien Años muestra el uso de los cañones
como un arma importante. Sitio de Orleans en 1429.

EL ASEDIO O CERCO DE LA PLAZA FUERTE

Si otras opciones fracasaban, se iniciaba entonces la conquista "por cerco", el asedio. De hecho, en la Edad Media los asedios determinaban mucho más la victoria final que las batallas a campo abierto y la mayoría de las plazas fuertes se tomaban por este procedimiento, que pretendía rendir la plaza por hambre, sed y enfermedad. El asedio solía ser largo -su duración podía ser de varios meses o incluso de más de un año- y lleno de inconvenientes, por lo que era evidente que el ejército atacante tenía que ser muy superior porque la plaza tenía que ser totalmente rodeada para que el cerco fuera efectivo. Se necesitaba, por tanto, un importante ejército, de lo contrario los sitiados podían recibir ayuda y suministros y el cerco fracasaba. Un ejemplo paradigmático fue uno de los más famosos cercos, el del castillo de Montsegur, situado en el sur de Francia, que durante el siglo XIII se convirtió en el último reducto de los defensores de la herejía de los cátaros. Tras ser derrotados, los líderes cátaros se refugian en la fortaleza, un auténtico "nido de águilas" inconquistable, situado en la cúspide del Pog, una montaña de 1.207 metros rodeada de paredes rocosas. El conde Ramón VII de Tolosa es enviado por el rey de Francia para acabar con su resistencia, pero tras meses de asedio tiene que retirarse. La población del Languedoc aprecia a los cátaros y los ayuda, los campesinos los abastecen a través de túneles excavados en la roca y veredas entre los bosques, por eso el asedio inicial fracasa. Sin embargo, en mayo de 1243 se inicia un segundo y definitivo cerco al mando del senescal de Carcassonne, Hugues des Arcis. Resultó especialmente duro y largo y los habitantes de la región siguieron llevando alimentos a los asediados, pero esta vez el cerco fue mucho más férreo y apenas se filtraba comida. Por fin, tras diez meses de asedio y con los montañeses sometidos a una fuerte presión, los cátaros fueron traicionados y la fortaleza se rendía. Los últimos defensores, doscientos cátaros, tenían dos opciones: abjurar de su fe o morir en la hoguera. Todos fueron finalmente quemados muy cerca del castillo.

El castillo de Montsegur en la actualidad. Su emplazamiento en la cima de
 una escarpada montaña lo hacía inexpugnable.

Si la ciudad era marítima la flota atacante tenía que controlar el acceso por mar a la plaza fuerte, sino el cerco no sería total y efectivo. Así  ocurrió en el conocido sitio de Calais (1346-47) durante los inicios de la Guerra de los Cien Años entre franceses e ingleses. Las tropas del rey Eduardo III de Inglaterra, tras vencer en la batalla de Crécy, decidieron tomar una ciudad costera desde la que poder organizar el ataque a Francia. Calais era perfecta, pues se hallaba en la costa del Canal de la Mancha, frente a Inglaterra y estaba perfectamente fortificada, con doble muralla y foso, lo que la hacía difícil de conquistar. Después de continuos asaltos, decidieron rendirla por hambre en un largo asedio de casi un año -11 meses-, pero para ello tuvieron que bloquear la entrada de los barcos que hasta entonces habían provisto de vituallas a los defensores. Para junio el suministro de agua y comida era imposible ya que la armada inglesa se hizo con el control de las aguas del Canal de la Mancha, y el 1 de agosto se rendía la ciudad.

El asalto y asedio de la ciudad de Calais fue uno de los hechos más
 importantes del inicio de la Guerra de los Cien Años.

Los sitiados podían hacer contrataques sorpresa por lo que hasta que no estaba todo preparado el ejército no descabalgaba. Una vez rodeada la ciudad, se construían trincheras o cavas, se establecían campamentos para la tropa y se instalaban las armas de asedio con las que acosar la fortaleza.
Los sitios solían empezar en primavera o verano, época además en la que se emprendían las campañas militares, se evitaba así el frío intenso, la nieve o la lluvia excesiva, que podían hacer estragos entre los atacantes. A veces los campamentos se inundaban y sufrían penalidades de todo tipo, y la enfermedad se cernía más sobre los sitiadores que sobre los sitiados.

Montaje del campamento durante el asedio (British Library)
El asedio o sitio era una empresa de larga duración, de ahí que se necesitaran instalaciones estables y considerables. Se construían cuadras y lugares de habitación para la tropa, así como almacenes de vituallas y munición. Se establecían enormes campamentos con tiendas de campaña y casas de madera. Se elegían zonas elevadas y dominantes, con acceso al agua y a pastos para los animales, así como madera para el fuego. Los campamentos se rodeaban de una cerca o valla y las tiendas, hechas de lonas y con forma circular, eran sujetas con vientos y dotadas con protectores superiores de cuero o metal para evitar la lluvia. Solían estar muy pegadas formando muros ellas mismas. Solía haber un orden jerárquico, con una plaza central en cuyo centro estaba la tienda del jefe, por el ejemplo el rey, rodeado por la de los oficiales y después la de la tropa, los señores y caudillos se encontrarían más allá. Semejante infraestructura que trasladar impedía la rapidez de movimiento de los ejércitos, generalmente muy lentos.
Con el fin de limar la resistencia y minar la moral de los defensores, las máquinas de asedio hostigaban periódicamente la fortaleza, lanzando incluso cadáveres de animales o de seres humanos dentro de las murallas, con la intención última de extender enfermedades entre los resistentes.
Los sitiadores se tenían que enfrentar por otro lado a la posibilidad de una operación de rescate, y de hecho, mientras esa posibilidad existiera la plaza no solía rendirse. Los mismos sitiados además realizaban incursiones, aprovechando descuidos, factores metereológicos -inundaciones, tormentas, etc.- o epidemias. Esto ocurrió en la Reconquista española durante el sitio de Algeciras, en el siglo XIV: Alfonso XI tuvo que enfrentarse a las razias de los árabes defensores y derrotar al rey musulmán de Granada que mando a su ejército a auxiliar a los cercados. Solo entonces, y después de casi dos años de asedio, la ciudad se rindió, exhausta y casi sin defensores vivos.
Otro gran problema era la intendencia, durante meses había que proporcionar alimento -la base de la alimentación era el pan, las legumbres, la sal, el queso, la carne fresca o salada y el salazón de pescado- y agua a los soldados y las caballerías, lo que implicaba una gran organización y una enorme movilización de recursos, a veces difícil de trasladar y encontrar. Si eso fallaba el cerco estaba perdido. A veces el agua escaseaba o estaba en mal estado -provocando diarreas y disentería-, algo típico en verano, especialmente en las tierras del sur de Europa como España. Por otro lado, según pasaban las semanas, los pastos para los caballos eran cada vez más escasos y había que alejarse cada vez más del campamento en su búsqueda. El desarrollo agricola no era el actual y la densidad de la población era muy baja, por lo que no era fácil acopiar una cantidad tal de alimentos, mucho menos durante la Reconquista española, pues en la Península Ibérica los despoblados y zonas agrestes eran mucho mayores que en otras zonas de Europa.
Todo esto implicaba una gran organización que incluía la recaudación previa de impuestos, que permitiera enfrentar los gastos del asedio. De hecho en el mencionado sitio de Algeciras, Alfonso XI financió el ejército y la flota necesaria con la implantación del impuesto de la alcabala en todo el reino.

En las cantigas de Santa María se refleja la vida de la Castilla del XIII. En estas imágenes podemos observar 
un auténtico compendio de los diferentes momentos de un asedio medieval, desde la creación del
campamento al uso de máquinas como el  trabuquete.

miércoles, 20 de junio de 2012

El relieve submarino y las fosas oceánicas

Como la superficie de las tierras emergidas, los fondos marinos
 muestran un relieve extremadamente diverso.

EL RELIEVE SUBMARINO

El relieve del fondo marino es tan variado como el existente en la superficie de los continentes. En esta animación podemos observar las principales estructuras del relieve submarino. Por un lado la Plataforma continental serían una prolongación de los continentes debajo del mar, hasta los 200 metros, siempre con una pendiente suave. Esa plataforma termina en el Talud continental, una especie de escalón con fuerte pendiente que separa la Plataforma continental de la Llanura abisal. Esta es una extensa llanura submarina con profundidades entre los 3.500 y los 5.500 metros. En medio de esa llanura surgen las Dorsales oceánicas, grandes cordilleras surgidas a partir de la salida de material del manto desde el interior de la Tierra. Mientras, en algunas zonas el choque de dos placas, provocaba el hundimiento de una de ellas y el surgimiento de profundas Fosas oceánicas.



En el blog didáctico "Biombo Histórico" tenemos una ANIMACIÓN INTERACTIVA que nos permite  trabajar y repasar las partes del relieve submarino según las vemos en la ilustración inferior:

PULSAR AQUÍ PARA VER LA ANIMACIÓN INTERACTIVA


LAS FOSAS OCEÁNICAS: LA ÚLTIMA FRONTERA

Las fosas oceánicas son zonas hundidas donde aumenta la profundidad del océano. Se hayan en los límites de la placas, donde chocan una placa oceánica con otra continental o dos oceánicas entre sí. Se trata de zonas de subducción, es decir, al chocar las placas, una se hunde y se introduce debajo de la otra, que se eleva. Surgen así zonas hundidas muy cerca de otras elevadas (islas o grandes cordilleras). Las fosas se extienden en zonas costeras y tienen forma estrecha, entre 60 y 100 km de ancho, y se alargan paralelas a islas o costas durante miles de kilómetros, alcanzando profundidades medias de 8000 m., que en algunos puntos superan los 11.000 metros. El punto más profundo sería el abismo challenger en la fosa de las Marianas, donde la profundidad llega a los 11.034 m. En otras cinco fosas se superan los 10.000 (ver dibujo inferior). La mayoria de ellas se encuentra en el  llamado Cinturón de fuego del Pacífico, que incluye también las áreas con más actividad volcánica y sísmica (volcanes y terremotos), por las tensiones provocadas por el choque y rozamiento entre las placas. La teoria de las placas y la deriva continental explicaría algo que sorprendió durante mucho  tiempo, y es que las zonas marinas más profundas no están en el interior del océano sino cerca de la costa.





El conocimiento de esas profundidades ha sido muy difícil, y de hecho todavía nos queda mucho por descubrir, siendo posiblemente nuestra última frontera. A pesar de todo, el hombre ya ha llegado a los abismos más profundos, incluido el fondo de la fosa de las Marianas. En 1960 el batiscafo Triestre llegó al fondo del abismo Challenger, el lugar más profundo en la fosa de las Marianas, con dos tripulantes a bordo (Don Walsh y Jacques Piccard) y más tarde el robot japonés Kaiko realizaría tres expediciones en la década de 1990. Ya en el siglo XXI, en el año 2009, el submarino robótico estadounidense Nereus realizó una inmersión que le condujo hasta el fondo del mismo abismo, a más de 11.000 metros de profundidad, operado por control remoto. En marzo del 2012 el director de cine James Cameron, a bordo del minisubmarino "Deepsea Challenger", se sumergió hasta llegar dos horas y media después al fondo.

El minisubmarino Deepsea Challenger se sumerge hacia las profundidades de la fosa de las Marianas.


Niveles del Océano. Wikipedia.
La zona abisal sería el área de profundidades superiores a 3.000 metros, es un mundo diferente y hostil donde reina una fortísima presión (más de 200 atmósferas o 200 kg/cm2) que hace imposible la vida tal como la conocemos en la superficie e impide el normal acceso del ser humano. Por otro lado, reina la oscuridad total, puesto que no hay luz por debajo de los 600 metros, ya que la luz solar no llega. Ello impide la existencia de vegetación que realice la fotosíntesis, es decir no existen algas verdes. Por último, la temperatura resulta muy baja, normalmente entre 0 y 2 grados.
Todo esto provoca una escasez elevada de nutrientes, por lo que esta zona depende de los residuos de materia orgánica, vegetal o animal, que caen de las aguas superficiales, incluyendo cadáveres de peces y otros animales marinos muertos.
A pesar de todo, en las profundidades encontramos muchas especies de los mismos grupos que encontramos en la superficie, hay moluscos, calamares, peces, gusanos o erizos de mar, además de esponjas o invertebrados. La diferencia está en que se tienen que adaptar a su entorno y no le afecta la presión escesiva, porque desde que nacieron sus órganos internos se hallan sometidos a tales presiones y no han experimentado una diferencia de presión.
Entre esta fauna nos llaman especialmente la atención los peces abisales, con frecuencia de apariencia extraña y monstruosa, que suelen ser pequeños y con cuerpos blandos y huesos reducidos, por la ausencia del calcio y la vitamina D necesarios para el desarrollo de los huesos y las espinas. Sus bocas son grandes con dientes alargados, para atrapar y tragar la  escasa comida existente, aunque sea de mayor tamaño que ellos mismos. Su metabolismo es más lento y se reproducen más despacio. Suelen ser bioluminiscentes, es decir, producen luz propia con la que atraer a sus presas o identificarse entre ellos, producida por una colonia de bacterias específicas que viven en el interior del pez o en una especie de antena existente en la cabeza.


Rape abisal o Melanocetus Johnsoni

Rape abisal o Melanocetus Johnsoni
Chauliodus


Caulophryne Jordani o de Demonio de mar.

Sin embargo, el gran rey de las profundidades es el calamar gigante o kraken, con su nombre técnico Architeuthis Dux. Su tamaño descomunal y el hecho de que haya sido avistado con vida muy pocas veces lo han convertido en un animal de leyenda. Su forma es similar a un calamar común, pero de mucho mayor tamaño: recientes estimaciones dan un máximo de entre 13 y 15 metros para los machos y de entre 15 y 17 metros para las hembras, que son mayores. Su peso no supera los 250 kg. La existencia de individuos de más veinte metros y media tonelada de peso no está comprobada científicamente. El mayor especímen catalagado es una hembra varada en una playa de Nueva Zelanda, en 1887, que media en torno a 18 metros de largo, incluyendo sus tentáculos.
Es una especie que ostenta varios record: Son animales que crecen muy rápido, de 3 a 5 cm. al día, con la tasa de crecimiento más rápida del reino animal, lo que permite que alcancen un elevado tamaño muy pronto, por otro lado, su ojo es el mayor del mundo animal. Aunque el calamar gigante tiene ocho brazos, son los dos tentáculos más largos (pueden alcanzar 12 metros) los que le sirven para capturar las presas, peces u otros calamares. Tiene un pico por el que devora a sus presas, y cada tentáculo tiene ventosas con dientes que se clavan en la piel de la víctima para amarrarla.
Su gran enemigo y depredador es el cachalote, capaz de sumergirse hasta las profundidades de la zona abisal en su búsqueda. Se producen entonces feroces luchas en el fondo del mar. De hecho, mucha de la información que tenemos de esta especie procede de los estómagos de los cachalotes y de las marcas que en su piel dejan las batallas con los calamares. Otra fuente de información son los especímenes muertos en las playas, ya que rara vez se les ha visto vivos y se han capturado imágenes. En 2005 se recogieron las primeras imágenes de calamares gigantes vivos por un equipo japonés que siguió a un grupo de cachalotes hasta el lugar donde se alimentaban, en las profundidades cercanas a las islas Ogasawara, en el océano Pacífico. Los expertos lanzaron varios cebos de calamares comunes junto con una cámara fotográfica y los sumergieron. Finalmente un calamar gigante adulto atacó uno de los cebos y se tomaron las imágenes.
Para adentrarse en el mundo del Architeuthis Dux el mejor y más completo reportaje lo encontramos en el Blog Tejiendo el mundo: "El kraken. Todo sobre los calamares gigantes".


Cuerpo de un calamar gigante atrapado por un barco
 de pesca.

Un calamar gigante ante su cebo.

Una reproducción de un calamar gigante en un museo marítimo.

Entre las grandes batallas del reino animal se encuentra la lucha
 titánica entre el calamar gigante y su gran depredador, el cachalote.

En este vídeo podemos ver una excelente recreación de la batalla entre el cachalote y su principal presa, el calamar gigante o kraken, dos de los mayores depredadores de los océanos:


                                               
                                   


En este otro vídeo aparece por primera vez filmado un calamar gigante en su hábitat natural y en movimiento.


                                      

En el Cantábrico, frente a las costas de Asturias, se encuentra la fosa de Carrandi, una zona donde abunda el calamar gigante. Algunos especímenes muertos han quedado enganchados en las redes de pesqueros o han terminado en las playas asturianas. Hoy algunos de esos ejemplares se conservan en el Aula del Mar de Luarca. Este video trata de los kraken de la costa asturiana:


                                  

domingo, 10 de junio de 2012

La Guerra Civil Española y su dimensión internacional

Cartel propagandístico del apoyo de las potencias fascistas a los sublevados

CONTEXTO INTERNACIONAL Y OPINIÓN PÚBLICA MUNDIAL

La guerra civil española se produce en el contexto internacional de los años 30, convulso y conflictivo, marcado por el ascenso del fascismo y el comunismo. En este sentido resultó un precedente de la Segunda Guerra Mundial. En el marco geográfico de España se produjo a pequeña escala un enfrentamiento entre la democracia, el fascismo y el comunismo, lo que más tarde aconteció en el contexto europeo durante la Guerra Mundial, a la que podemos definir como una "guerra civil europea". En este sentido España se convertirá en un campo de pruebas donde se estrenarán nuevas armas y surgirán novedosas estrategias. En la guerra civil se producirán por ejemplo los primeros grandes bombardeos de la historia sobre la retaguardia y la población civil. 
Por todo ello, una Europa consciente de lo que se le avecinaba, mostró gran interés por la guerra. La espectación fue enorme, como muestra la enorme literatura de todo tipo generada en torno a la guerra de España, como se la llamaba, a favor de uno o de otro bando: la defensa de la II República se identificó generalmente con la lucha por la democracia y la libertad, y para otros con la esperanza de la revolución social, pero sobre todo se concibió como un frente en la batalla contra el fascismo que se expandía por Europa. Otros veían en ella una oportunidad para frenar la expansión de la revolución y el comunismo, la defensa de la religión y los valores tradicionales de la civilización europea.
La opinión pública mundial se apasionó y se dividió, así ocurrió entre los gobiernos, la prensa y el mundo de la cultura. Algunos de los intelectuales más renombrados viajaron a España o participaron directamente en la guerra, en España estuvo George Orwell o Ernest Hemingway, firmes defensores de la causa republicana.  Este último escribiría una obra maestra de la literatura mundial ambientada en la contienda, "¿Por quien doblan las campanas?". Grandes reporteros y fotógrafos de guerra como Robert Capa vinieron a España a retratar la guerra, legándonos algunas de las fotos más conocidas de la historia del siglo XX.

George Orwell
G. Orwell combatió como miliciano en el frente de Aragón. En la foto,
tercero por la derecha.
Ernest Hemingway junto a milicianos en la Guerra de España.
En general los sectores políticamente de izquierda y progresistas estuvieron del lado republicano. Eso ocurrió con los partidos y sindicatos obreros de todo el mundo y con la Unión Soviética, que apoyaron decididamente a la II República. En Francia, la opinión publica era mayoritariamente favorable a la República, aunque la derecha la rechazaba, pero los gobernantes fueron muy prudentes y apenas apoyaron al gobierno republicano, apesar de que al estallar el conflicto un frente popular de izquierdas gobernaba el país. En Gran Bretaña, el gobierno de derechas y una parte importante de la opinión pública, conservadora, veía el golpe de estado con buenos ojos, al suponer un freno a la expansión del comunismo. En general, los sectores católicos europeos fueron afines a los sublevados, al ver a la República como un régimen anticlerical. El papado por prudencia tardó en pronunciarse pero finalmente lo hizo a favor de Franco.


EL COMITÉ DE NO INTERVENCIÓN

Dibujo de Joan Miró pidiendo la ayuda francesa para
la España republicana
Desde que se produjo el golpe de estado unos y otros pidieron ayuda al exterior y sin esa ayuda la guerra hubiera sido muy diferente. España carecía de carros de combate, de munición o aviones para hacer de la guerra un conflicto largo. Franco entró en contacto con las potencias fascistas, que de inmediato reaccionaron en su apoyo y posibilitaron el desarrollo del puente aéreo que trasladó las tropas franquistas desde el norte de Äfrica hasta la Península. El gobierno republicano pidió ayuda a Francia y posteriormente a la Unión Soviética.
Pero la guerra suscitó de forma inmediata el temor a la extensión del conflicto por Europa en medio de una delicada situación de enfrentamiento entre potencias.  Si alguna de estas potencias intervenía militarmente en España, la guerra podía internacionalizarse. Esto fue fatal para la República, Por eso Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos se inhibieron. Gran Bretaña defendía una política de apaciguamiento ante la Alemania nazi y quería evitar a toda costa un conflicto armado de carácter europeo. Francia era la potencia más afectada por la guerra, por su cercanía y su simpatía hacia la República dado que también tenía un gobierno de frente popular. Gran Bretaña  presionó, y advirtió a Francia que si intervenía en España, no apoyaría su política internacional ante la amenaza de Hitler. Francia se plegó a esas exigencias e impulsó la creación del Comité de No Intervención. surgido en agosto de 1936, que pretendía evitar que ambos bandos recibierán ayuda militar.
La labor del Comité fue un fracaso, pues no evitó la intervención directa y abierta de las potencias fascistas en el conflicto, y solo consiguió dejar muy sola a la República, que se vería seriamete dañada en sus posibilidades de supervivencia.

APOYO FASCISTA A FRANCO

Los sublevados fueron apoyados sin reservas por los países fascistas desde un principio, y su ayuda fue determinante para la victoria de Franco. Alemania e italia enviaron instructores militares, artillería, fusiles, munición y una flota importante de aviones, que incluía grandes bombarderos. Alemania envió a su aviación, la "Legión Cóndor", formada por cinco mil hombres y aviones de caza y bombardeo, pero evitó el envío de tropas, aunque si llegaron instructores militares. Más decidida fue la intervención italiana, que envió material armamentístico y aviones pero también soldados, encuadrados en una unidad militar de gran tamaño, el "Corpo di Truppe Voluntarie", que combatió en distintos frentes. Hubo también voluntarios irlandeses y portugueses, "Compañía Viriato", pues no en vano, el Portugal de la dictadura de Salazar apoyó abiertamente a Franco.


Miembros de la Legión Cóndor alemana.

Bandera de la Legión Cóndor.


Desfile de la Legión Cóndor. La esvástica nazi  luce sobre
 la simbología de la España franquista.

El bombardero JU-52 fue el avión más utilizado por la Legión Cóndor.

Alemania envió a la Legión Cóndor diez Stukas, un arma que se
probó en la Guerra Civil Española y que después tuvo un enorme
protagonismo en la Segunda Guerra Mundial .

Tropas italianas desfilando durante la Guerra Civil.

Bombarderos italianos Savoia sobrevuelan la línea de costa
de la España republicana

Cartel republicano denunciando los bombardeos
realizados por los aviones italianos y alemanes
sobre las ciudades de la retaguardia republicana.

APOYO INTERNACIONAL A LA II REPÚBLICA

Debido a la escasa e intermitente ayuda francesa, tan solo el decidido apoyo de la Unión Soviética  hizo de contrapeso, aunque nunca al mismo nivel que el recibido por Franco desde las potencias fascistas. La ayuda soviética además hubo de ser pagada con inmediatez con el oro del banco de España, lo que no fue el caso del bando sublevado. Los soviéticos no enviaron tropas de tierra, pero si consejeros militares que con el tiempo fueron muy importantes en la organización táctica de la guerra en el bando republicano, según aumentaba el peso de los comunistas en el ejército republicano con el transcurrir de la guerra. Llegó también artillería, aviación y tanques. El abierto apoyo de Méjico tuvo, sin embargo, muy poco peso y no resultó importante a nivel militar.

Ensayo franquista denunciando los vínculos entre
 la II República y la Unión Soviética.

Cartel de la Asociación de Amigos de la U.R.S.S.
Izquierda Republicana reconoce el apoyo





Tanque ruso capturado por los franquistas.


Quizás el aspecto más llamativo respecto a la ayuda exterior recibida por la II República fue la llegada de las Brigadas Internacionales, voluntarios procedentes de todo el mundo como parte de una especie de movimiento de solidaridad antifascista. LLegaron 60.000 brigadistas que fueron determinantes en la defensa de Madrid y en otros frentes y batallas como Jarama o Guadalajara, entre otras. La base de su organización eran las organizaciónes comunistas internacionales como la Internacional Comunista (Komitern), aunque en ellas había gentes de izquierdas de las más diversas ideologías, anarquistas, comunistas, socialistas o demócractas progresistas. Aunque procedían de los cinco continentes, los más numerosos eran los franceses, alemanes y austriacos. Algunas unidades alcanzaron cierto prestigio como la "Brigada Licoln" estadounidense, la Brigada francesa "Comuna de París" o la "Centuria Thaelman" alemana. Para profundizar en todo lo relacionado con las Brigadas Internacionales lo mejor es entrar en la web de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales.


Bandera de las Brigadas Internacionales.

Toda la simbología de las Brigadas Internacionales
se haya recogida en este cartel republicano.

Cartel marcando el carácter internacional
de las Brigadas Internacionales.

Cartel de homenaje a las Brigadas Interna-
cionales. 

Brigadistas de la Centura Thaelmann alemana.

Británicos de las Brigadas Internacionales

Miembros de la Brigada Licoln estadounidense.
Bandera del Batallón Dabrowski, que agrupaba a los brigadistas polacos.

Miembros de la Brigada francesa "Comuna de París" en el Puente de Puerta de
 Hierro en noviembre de 1936.

En noviembre de 1938 se decidía la retirada de las Brigadas internacionales, el gobierno republicano trataba así de atraerse a los países del Comité de No Intervención y encontrar una salida a una guerra que tenía perdida. El 28 de octubre en Barcelona se celebraba un emotivo desfile para homenajear y despedir a las Brigadas Internacionales. Allí Dolores Ibárruri lanzaba un histórico discurso y los reporteros gráficos recogían con sus cámaras algunas imágenes que pasarían a la posteridad, cargadas como estaban de profunda emoción:


Despedida de las Brigadas Internacional en Barcelona.
Brigadistas emocionados.

Orgullo y Rabia contenida en aquellos que dejan la lucha.


Este video nos muestra la despedida final de las Brigadas Internacionales en medio del reconocimiento general: