BLOG DE JOSÉ ANTONIO DONCEL DOMÍNGUEZ (I.E.S. LUIS CHAMIZO, DON BENITO, BADAJOZ)

jueves, 29 de marzo de 2012

La aviación y marina de guerra durante la Primera Guerra Mundial. Armamento de la Gran Guerra (Parte II)


Postal patriótica alemana de la I Guerra Mundial

La Gran Guerra supone, por un lado, el desarrollo de nuevos campos para la pugna militar como la aviación, y por otro, la evolución y desarrollo de otros ámbitos bélicos tradicionales como la guerra naval.
Cuando empieza la Primera Guerra Mundial, la aviación había dado ya sus primeros pasos hacía una década, con el desarrollo de los primeros aviones por los hermanos Wright en Estados Unidos. Desde entonces la evolución de las aeronaves había sido muy grande, aunque todavía quedaba mucho por mejorar al inicio del conflicto bélico. A pesar de todo, y desde un principio, los distintos ejércitos comprendieron el potencial de la aviación que se utilizará en misiones de observación y reconocimiento, de ataque y defensa. Los dirigibles Zeppelin, diseñados por el ingeniero alemán Ferdinand von Zeppelin, juegan un papel importante en los inicios de la guerra en misiones sobre todo de observación, pero también en bombardeos de la retaguardia, y de hecho, con el inicio de la guerra, en el verano de 1914, los alemanes recurren a ellos para bombardear las ciudades de Bélgica. A partir de 1915 son utilizados contra los ingleses en incursiones que llegaron al su cenit en 1915 y que incluyeron el bombardeo de Londres.


Zeppelin germano en el cielo de Londres.

Con el tiempo surgieron los aviones de combate en todos los ejércitos contendientes, que se fueron perfeccionando a lo largo del conflicto y ganando protagonismo, aunque nunca jugaron un papel determinante. Su momento llegaría durante la Segunda Guerra Mundial, y antes en la guerra civil española, en la que se produjeron los primeros bombardeos sistemáticos sobre la población civil y las zonas urbanas. Ello derivaba de la poca autonomía de los biplanos, su escasa estabilidad y su incapacidad para cargar peso, lo que limitaba sus posibilidades en misiones de bombardeo, por lo que no fueron un arma decisiva que marcara la diferencia.
La aviación tuvo una evolución tecnológica rapidísima a lo largo del conflicto. Al principio a duras penas cargaban un piloto, después se pudo añadir un pasajero adicional. Los motores ganaron potencia y mejoraron la aerodinámica, duplicando su velocidad, de 100 km/h a más de 200 km/h. Al principio se utilizaban como arma de espionaje y reconocimiento, pero al encontrarse con frecuencia con el enemigo se le fue incorporando armamento, una ametralladora, que posibilitó las batallas de cazas en el cielo. En esas batallas aéreas despuntaron pilotos que se convirtieron en legendarios. El más famoso de todos fue Manfred von Richthofen, más conocido como Barón Rojo, que abatió en su trayectoria 80 aviones enemigos antes de ser derribado al final de la guerra, en 1918. El avión preferido del Baron Rojo fue el Fokker Dr.1, ágil y aerodinámico, pero menos veloz que el inglés Sopwith Camel, que alcanzaba 190 km/h y que fue considerado el mejor caza de la Primera Guerra Mundial. Los avances en la aviación propiciaron también la creación de defensas antiaéreas, con cañones y ametralladoras que desde tierra pretendían derribar los aparatos y aeronaves que surcaban los cielos.



El avión alemán Fokker Dr.1. Uno de los aviones clásicos de la Gran Guerra.

El Fokker Dr.1 alemán visto desde diversas perspectivas.


El Sopwith Camel  es considerado el mejor caza de la Gran Guerra.

El Sopwith Camel en la pista de despegue.

Manfred von Richthofen

Combate de cazas durante la I Guerra Mundial. El Barón Rojo pintó su avión
  de dicho color, lo que dió el apodo.

                                   y

Servidores de una ametralladora antiárea en París.


Hidroaviones germanos.

El poder naval de las grandes flotas también se multiplica en el mar y las innovaciones surgidas en la navegación se aplican a la marina de guerra. Los años previos a la Gran Guerra es la edad dorada de los grandes trasatlánticos, auténticos símbolos del desarrollo tecnológico en los transportes. En el ámbito militar, los barcos que marcan la pauta en la guerra de superficie serán los acorazados, buques de vapor de gran tonelaje y blindaje con metal, dotados con cañones de grueso calibre, capaces de lanzar grandes proyectiles explosivos a una distancia de más de 15 km. El punto de partida es la construcción en 1906 del acorazado británico HMS Dreadnought, que ya no consumía carbón sino petróleo y que alcanzaba las 17.000 toneladas de desplazamiento. Era rápido y  fuertemente artillado. La mayoría de los países empezaron desde ese momento a construir naves similares que fueron conocidas con ese nombre.
Menor importancia tuvieron los cruceros de batalla, cuyo casco era más ligero y con menor blindaje, siendo más veloces pero más vulnerables que los acorazados. Surgen también los destructores, con la misión de proteger los grandes buques de la amenaza de submarinos y barcos torpederos, y al final del conflicto el portaaviones, un buque llamado a ser determinante en la Segunda Guerra Mundial.


Acorazado británico HMS Dreadnoght.

Convoy de acorazados británicos.

Crucero germano SMS Emden con su tripulación en cubierta.

En superficie el dominio abrumador e incontestable fue de las flotas aliadas, especialmente de la Royal Navy británica, y así se vio en el desarrollo de un fuerte bloqueo sobre las potencias centrales, tanto en el Mar del Norte como en el Mediterráneo, que pretendía y en buena parte lo consiguió, aislar y estrangular las economías de las potencias centrales. Como reacción, y consciente de su incapacidad para plantar cara a las flotas aliadas, especialmente después de la batalla de Jutlandia, los alemanes dedicaron sus mayores esfuerzos a desarrollar una gran flota de submarinos que asestó duros golpes a las flotas de superficie y trató de abrir el cerco aliado. Dotada de la mejor tecnología de la época, los U-boote, como se conocía a los submarinos alemanes, golpearon con dureza a la navegación comercial y militar aliada durante la batalla del Atlántico, tratando de estrangular las comunicaciones aliadas e interrumpir los suministros procedentes de Estados Unidos a través del océano. Los U-boote fueron los responsables del hundimiento del RMS Lusitania -tratado en una entrada de este blog-, provocando un desastre naval y a la postre la excusa para la entrada de Estados Unidos en guerra. El diseño y la estructura de los U-boote eran los de un barco sumergible más que un submarino propiamente dicho, navegaban en superficie y solo se sumergían ocasionalmente para el ataque, que realizaban con el lanzamiento de torpedos. Aun así submarinos como el U-64 se convirtieron en m´quinas de gran precisión y eficacia , orgullo de la Marina Imperial Alemana, la Kaiserliche Marine.
Al final de la guerra la efectividad de los ataques submarinos se redujo con el desarrollo de cargas de profundidad -explosivos lanzados desde los barcos y que explotaban a determinada profundidad-, campos de minas o mecanismos de detección submarina, así como el desarrollo de convoyes escoltados por naves de guerra que defendían a los barcos comerciales de los ataques enemigos.



Tripulación sobre un submarino UC-1  alemán


Interior de un submarino U-boote alemán.


Este video muestra bien lo que supuso el submarino en el desarrollo de la guerra naval durante la Primera Guerra Mundial:


     
                             

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada