BLOG DE JOSÉ ANTONIO DONCEL DOMÍNGUEZ (I.E.S. TORRENTE BALLESTER, MIAJADAS, CÁCERES)

sábado, 24 de marzo de 2012

Armas terrestres en la Primera Guerra Mundial. Armamento de la Gran Guerra (Parte I)


Esta imagen muestra lo que de nuevo y de viejo hay en la Primera Guerra 
Mundial.  La  obsoleta caballería  se combina  con  las nuevas armas como
 los gases tóxicos y así el jinete porta una mascara antigás característica
 de la época.

La Gran Guerra es un conflicto muy diferente a cualquier otro conocido con anterioridad, es una guerra de transición en muchos aspectos, en otros totalmente moderna, pero que adquiere una dimensión enorme para la época. Por un lado, hay que valorar su larga duración, desde agosto de 1914 hasta noviembre de 1918, y la incorporación de países extraeuropeos -Estados Unidos o Japón- y de las colonias -como escenarios de combates y como proveedoras de soldados y materias primas-. Por otro lado, se produce el mayor reclutamiento de soldados de la historia, especialmente llamativo en el caso de Alemania -más de 9 millones de soldados- o Francia -4 millones-. Todo ello irá en relación con las enormes bajas producidas al final del conflicto entre los ejércitos participantes, que alcanzaron los 10 millones de muertos y número superior de heridos y mutilados de guerra. Otra novedad es la utilización masiva de la prensa y la radio como medio de propaganada, con intención de exaltar el nacionalismo y elevar la moral de la población y los combatientes, y por supuesto la mayor capacidad destructiva de los ejércitos, en directa relación con la aplicación de los avances propios de la Segunda Revolución Industrial a la estrategia militar y el armamento. 
El ferrocarril se utilizará masivamente en el desplazamiento de material de guerra, abastecimientos y tropas; el teléfono, el telégrafo y la radio cambian los sistemas comunicación en el frente, con la retaguardia y el estado mayor y agiliza el cumplimiento de órdenes. Sin embargo, los mayores cambios llegarán en el armamento, se introducen nuevas armas, se perfeccionan otras y caen en desuso otras, y la guerra adquiere una nueva dimensión. Con ellos también se produce un cambio en las tácticas y estrategias, que sin embargo  y en ocasiones, no van tan rápido, lo que conllevara la pervivencia de tácticas de combate que no son muy eficacez y que recuerdan a las guerras del siglo XIX.
El primer cambio llamativo se produce en el casco, equipamiento y  uniforme de los soldados, algo derivado de la aparición de nuevas armas a las que hay que enfrentarse. Nada más empezar el conflicto se imponen con rapidez los colores caqui -ya utilizado por los ingleses en la guerra con los boers sudafricanos-  que permiten al soldado mimetizarse con el paisaje, evitando que se convierta en un blanco fácil del enemigo. Los uniformes decimonónicos de colores llamativos pasan así a la historia. Igualmente, muy pronto surgirá la necesidad de cubrir la cabeza con nuevos cascos de metal que fueran prácticos. Se eliminan los gorros y cascos de cuero u otros, que pudiendo ser de metal, resultan demasiado pesados y poco prácticos para la lucha, como el pickelhaube alemán de origen prusiano.


Soldado británico de 1915
soldado alemán de 1916



El pickelhaube , casco con pincho superior, se convirtió en símbolo del ejército alemán.  Se construían en general de cuero, y las versiones metálicas (en la foto) eran sobre todo para unidades de caballería o para situaciones ceremoniales. En el transcurso de la guerra fueron lentamente sustituidos por cascos metálicos más prácticos.


Esta evolución y mejora en el armamento es visible en las armas de tierra, la mayoría ya existentes, pero que ahora evolucionan y se perfeccionan. Es el caso del fusil, el arma fundamental e inseparable de la infantería, clave en el campo de batalla. Desde la mitad del siglo XIX se impuso el fusil de retrocarga, que se carga no por el cañón, sino por la parte posterior. Ahora se perfecciona. Se imporne ya desde el final del siglo XIX y en el primer tercio del siglo XX el fusil de cerrojo generalmente con cargador. Entre los fusiles más utilizados se haya el Springfield aliado o el Mauser 98 alemán, de gran precisión, fiabilidad y resistencia a las inclemencias del tiempo. Tenderán a acortarse para su mejor manejo, a la vez que aumentan en precisión.  En 1914 un simple soldado de infantería británico disponía de un fusil que en manos expertas, podía alcanzar a un blanco de tamaño humano a una distancia máxima de 800 metros, arma con la que podía apuntar y disparar de diez a doce tiros por minuto. En consonancia con ello, adquiere importancia especial en la guerra de trincheras el disparo de precisión: los francotiradores experimentados apuntaban objetivos concretos en las líneas enemigas. 
Sin embargo, la tradición pervivia en las viejas armas blancas como la bayoneta, un cuchillo afilado acoplado en el extremo del cañón del fusil, útil en la luchas cuerpo a cuerpo en la trinchera, pero que poco podía hacer contra las nuevas armas que ahora entran en escena. La bayoneta tenía un efecto más sicológico que práctico, aunque su uso fue masivo por todos los ejércitos. 

Soldado alemán con su equipamiento. Fusil y
bayoneta y pickelhaube de cuero en la cabeza.


Fusil Mauser alemán


Soldados alemanes parapetados disparan con sus fusiles. En la cabeza
 tienen el tradicional pickelhaube del ejército germano.

Otra arma ahora perfeccionada es la ametralladora, que había surgido en el siglo XIX, durante la guerra civil americana. Ya en 1900 la infantería contaba con ametralladoras que hacían 600 disparos por minuto.  Semejante arma cambiaba las formas de guerra y demostraba la invalidez de los ataques a la carga de caballería o las cargas de infantería a la bayoneta que provocaron numerosas bajas. La ametralladora era una arma automática capaz de disparar gran cantidad de balas de un cargador o de una cinta de municiones, alcanzando en la primera guerra mundial los 400 a 600 balas por minuto, aunque su potencial fue aumentando con el conflicto, a la vez que se reducía su peso, que resultaba demasiado pesado para el transporte por soldados de infantería  Se calentaban con facilidad, por lo que eran refrigeradas con agua o aire para que pudieran funcionar. Entre las más legendarias estuvo la norteamericana Browning M1917. Su potencial de tiro cambio la forma de la guerra. Resultaba especialmente efectiva contra las cargas de infantería o caballería, destruyendo con facilidad grandes formaciones de atacantes. Este hecho explica tremendas matanzas en la guerra, como durante la batalla de Yprés, donde en un solo día fueron acribillados más de 20.000 soldados británicos, o las carnicerías del Somme y Verdún.



Carga de infantería francesa contra las posiciones alemanas.


La infantería alemana rechaza un ataque aliado desde su trinchera
utilizando una ametralladora.

La infantería francesa es acribillada por el enemigo durante una carga 
contra las posiciones alemanas.

Trincheras francesas tras un ataque enemigo sobre sus posiciones.


Los cambios y perfeccionamientos llegaron también al ámbito de la artillería. Se controla el retroceso de los cañones al disparar, se aumenta su calibre y precisión y se construyen cañones capaces de alcanzar objetivos de más de 20 km. Se crean ahora grandes piezas artilleras, algunas tan grandes que se establecían sobre raíles. Un ejemplo de estos grandes cañones fue el Gran Bertha -llamado así por la esposa del industrial alemán Gustav Krupp que se encargaba de su fabricación-, que alcanzaba un diámetro en la boca de 42 cm. y cuyos proyectiles pesaban 800 kg. Se construyeron entre 12 y 18 unidades y fueron eficaces al principio de la guerra contra los fuertes de hormigón belgas, lo que les dió merecida fama. No lo fueron tanto contra los franceses, en los que se había reforzado el hormigón con acero, resultando fortalezas más resistentes. En todo caso estos cambios en la artillería y su capacidad de destruir cualquier fortificación clásica, acaba con el concepto tradicional de muro de defensa y convierten al concepto de fortaleza en algo del pasado, que solo pervive por pura inercia.
Por lo general la artillería se utilizaba como apoyo a la infantería, con grandes concentraciones de cañones que con su fuego masivo machacaban las posiciones defensivas del enemigo y convertían el campo de batalla en un erial embarrado por el que se desplazaba la infantería con dificultad.


Cañón alemán Gran Bertha

Cañón de gran calibre alemán. Se desplazaba sobre raíles.

Otra novedad sería el uso por parte de la infantería de nuevas armas como el lanzallamas, que alcanzaría su cénit durante la Segunda Guerra Mundial, y cuyo uso resultó siempre limitado en la Gran Guerra. Permitía proyectar una lengua de fuego prolongada y controlable sobre el enemigo. Lo usaron primero los alemanes, pero después se extendió a todos los contendientes. Otra arma surgida ahora y que alcanzaría pleno desarrollo en épocas posteriores, es la granada de mano, creada por los alemanes que fueron los primeros en utilizarla. Los soldados la veian con desconfianza, ya que podía explotar antes de tiempo si entraba en contacto con cualquier cosa antes al ser lanzada, lo que era frecuente en espacios cerrados como la trinchera.


El lanzallamas se utlizó en la guerra de trincheras y permitía "limpiar"
los focos de resistencia enemiga.
Stielhandgranate Modelo 24 es la granada más usada por ejército alemán.

Durante la guerra, la caballería fue perdiendo peso y quedando en desuso según ganaban peso la artillería y la automoción, y sobre todo por el avance de otra gran innovación, el tanque o carro de combate. Los iniciales vehículos blindados de ruedas no se adaptaban al terremo y resultaban muy inmóviles por su excesivo peso. La aparición de la oruga mejoró su movilidad y su adaptación al terreno abruto de los campos de batallas, agujereados por bombardeos y trincheras. Al principio fueron utilizados para transportar tropas con seguridad, sin embargo, la introducción de cañones y ametralladoras los convirtió en armas ofensivas. Los británicos son los pioneros de este tipo de arma y el primer prototipo del tanque Mark I fue probado por primera vez en septiembre de 1915. Tenía una forma de rombo que le permitía adaptarse muy bien al terreno de trincheras. Lo emplearon por primera vez en 1916 durante la batalla del Somme.   Los franceses lo desarrollaron en 1917, cuando la empresa Renault fabricó el FT-17, mucho más ligero y pequeño que el tanque inglés, pero más veloz y móvil. Su mérito está en marcar la forma moderna del tanque, con una torreta giratoria superior en la que se instala el arma y un cuerpo blindado movido por oruga. Los alemanes no desarrollaron en la misma medida la tecnología de tanques.
El problema es que resultaban demasiado rígidos y pesados y todo ello les llevaba a una escasa maniobrabilidad. Su número fue escaso durante buena parte del conflicto y su uso solo fue realmente importante a final del conflicto. No se les utilizó adecuadamente, desaprovechando sus posibilidades: convertidos en un simple apoyo de la infantería, surgen siempre en unidades aisladas y nunca en grandes agrupaciones como sí ocurrió en la Segunda Guerra Mundial A pesar de todo su mejora técnica y sus capacidades ya se entreveieron al final de conflicto, revelándose como bastante eficaces en la destrucción de trincheras.


La infantería británica avanza tras el carro de combate.
El Mark I británico es un carro con forma romboide y que se desplaza con
 orugas

Tanque francés FT-17


Con tan solo dos tripulantes el FT-17 era un carro pequeño y muy móvil

En este video se analizan los distintos tipo de tanques de la Primera Guerra Mundial y podemos ver en acción a los modelos de carro de combate británicos y franceses.

                              


Otra innovación en el combate en tierra es la aparición de las armas químicas. Los alemanes fueron los pioneros y a lo largo del conflicto se utilizaron gases lacrimógenos y también agentes incapacitantes como el gas mostaza y agentes letales como el fosgeno. Su efecto era más sicológico que mortal, y en general no provocó muchas muertes, pero si  muchas bajas no letales. Aunque aumentó su uso según avanzaba la guerra, la capacidad de dañar al enemigo se redujo porque se produjeron ingentes cantidades de máscaras antigas. Por otra parte su uso entrañaba riesgos para los ejércitos que la usaban, que se podían ver afectados por los cambios en la dirección del viento.


Tropas australianas equipadas con máscaras antigas.
Soldados británicos cegados por la acción de los gases tóxicos alemanes.


Servidores de una ametralladora alemana protegidos con máscara antigás.


Para terminar, he seleccionado un video de la guerra que nos da una buena visión de conjunto sobre el conflicto mundial de la Gran Guerra, analizando sus múltiples dimensiones en tan solo 10 minutos. Las imágenes son en color, lo que le otorga mayor realismo. 


                                          video

7 comentarios:

  1. esta bien que a alguien le guste historia.

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  2. SOY EL QUE ENVIO LA PRIMERA ES ESPECTACULAR!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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  5. yo tengo un casco pickehaube herencia de mi bisabuelo era de el y estoy interesaad en venderlo eduardom2005@hotmail.com

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  6. jose el blog esta estupendo ¿para cuando el volumen 2 de las armas de la primera guerra mundial? estoy babeando de pensarlo, un beso machote

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    1. No se quien eres, porque pone anónimo. Pero me debes conocer mucho por las formas. Te informo que la parte II se hizo inmediatamente después y que versa sobre la aviación y la marina de la Gran Guerra. Busca en el apartado TEMAS, Historia contemporánea mundial, Primera Guerra Mundial y periodo entreguerras. Un abrazo a la espera de saber quien es el que babea.

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