BLOG DE JOSÉ ANTONIO DONCEL DOMÍNGUEZ (I.E.S. LUIS CHAMIZO, DON BENITO, BADAJOZ)

viernes, 28 de octubre de 2011

La sabana africana y la lucha por la vida

Las inmensas planicies del Serengueti (Tanzania) albergan una enorme
 cabaña de herbívoros,. En la foto, ñues azules (fuente J.Atrio).
Hemos seleccionado dos videos realmente interesantes a través de los que acercarnos a la enorme belleza de la sabana africana. Un ecosistema muy rico en fauna, convertido por el cine y la literatura  en un símbolo de la naturaleza salvaje. Conocemos más la fauna de la sabana africana que de la nuestra propia, cuando somos niños los primeros animales que identificamos son los de Africa. Es atrayente para niños y grandes y para los que han estado allí deja una marca imborrable: una naturaleza con mayúsculas. Pastizales inmensos con impresionantes puestas de sol, enormes manadas de hervíboros, majestuosos animales como el elefantes, ríos dominados por feroces cocodrilos y la mayor reserva de carnívoros existente en el planeta. Estos dos videos nos ponen en relación con la enorme diversidad de la fauna africana.
El primero evidencia la lucha por la vida que diariamente se produce en la naturaleza. En el parque sudafricano de Kruger, una de las mayores reservas de vida animal, unos turistas pudieron grabar algo que a los documentalistas habría costado años registrar. Un búfalo lucha por la vida, atenazado por un grupo de leones. Un cocodrilo se une a la cacería y disputa a los primeros la presa. La intervención de su manada frente a los depredadores permite su liberación. Impresiona ver la solidaridad de la manada, el arrojo de sus miembros frente al enemigo. Ese comportamiento no es el habitual en la sabana, la mayoría de los herbívoros no utilizan la fuerza del número frente a sus depredadores y menos para defender a uno de sus miembros cuando éste ya está en manos del cazador. De ahí el enorme valor de estas imágenes.


                                   


Las hienas y los leones son enemigos irreconciliables. Las primeras obtienen su fuerza de la manada y también de su increíble dentadura, capaz de producir la más letal mordedura entre los mamíferos.  Los segundos son con mucho los animales dominantes en el ecosistema de la sabana africana y los felinos más grandes junto al tigre. Hienas y leones se disputan la supremación entre los carnívoros, y la rivalidad suele ser extrema. Si fuera posible, hablaríamos de un cerrado "odio" de los leones hacia las hienas. En este caso unos leones jóvenes se ven obligado a dejar su comida ante la presión descarada de las hienas, que terminan por obligarles a abandonar su presa. La obstinación y agresividad de las hienas, unido al carácter numeroso del grupo resultan determinantes, influyendo igualmente la juventud de los leones machos, aún sin melena. Probablemente ante ejemplares adultos, más fuertes y experimentados, lo hubieran tenido más difícil.


 


Las grandes migraciones de herbívoros buscando nuevos pastos nos aportan algunas de las más clásicas imágenes de la sabana africana. La mayor migración al respecto es la que se produce desde las sedientas llanuras del Serengueti en Tanzania hasta las tierras más altas y húmedas del Masai Mara. En dicha migración, cientos de miles de cebras y sobre todo ñus se desplazan durante cientos de kilómetros atrayendo a todo un cortejo de carnívoros. El momento más emocionante y también más filmado por los documentalistas es el paso del río Mara, donde muchos animales morirán ahogados o víctimas de los cocodrilos que allí habitan. Este video está en portugués pero contiene imágenes excelentes.



           

lunes, 24 de octubre de 2011

Los milicianos republicanos. Civiles armados en la guerra civil (Parte II)


El golpe de Estado fracasa en muchas partes de España, ese fue el caso de Madrid o Barcelona. En todas esas zonas la iniciativa inmediata de la lucha contra los golpistas y la reducción de los sectores que habían apoyado la insurrección corresponde, por lo general, no a unidades del ejército regular sino a milicias, surgidas en medio del desbarajuste del 18 de julio. Organizadas por determinados grupos políticos, sindicatos o asociaciones de izquierdas (PCE, PSUC, POUM, CNT, UGT), estaban formadas por individuos dispuestos a defender sus ideales frente a un ejército en rebeldía que venía a representar los intereses de los grupos más reaccionarios y conservadores. A ellas se unieron  los restos de los cuerpos de seguridad que por diversas razones se mantuvieron fieles a la República en determinados casos (Guardia civil o Guardia de asalto). Sin embargo, las milicias, cruciales en un principio, mostraron pronto su debilidad como fuerza militar, surgiendo graves problemas que mermaban su capacidad en el combate:
- Su diversidad ideológica. Les unía la existencia de un enemigo común, pero ni siquiera la defensa de una misma causa, porque con frecuencia ni siquiera estaban unidos en defensa de la República, Los anarquistas o el POUM apostaban más por la revolución que por la defensa de la República, a la que consideraban un régimen burgués. Los socialistas o comunistas tenían por objetivo fundamental el frente de combate y cerraban filas en torno al régimen republicano.
- El desorden era la tónica dominante y eran muy diversas las formas de hacer la guerra: Las milicias anarquistas eran por principio opuestas a todo concepto de disciplina y jerarquía militar, optando por asambleas para tomar decisiones en el frente. Era frecuente encontrar milicias socialistas en el frente de Madrid que en los primeros momentos podían acercarse al frente de combate como el que va a una excursión y después volver a casa y regresar a la jornada siguiente. en ocasiones los milicianos de la columna de Hierro anarquista podían dejar el frente para ir al entierro de un líder o ajustar cuentas en la retaguardia con sus enemigos comunistas. Otras unidades por el contrario, como eran las milicias comunistas tenían claro que la única forma de enfrentarse al enemigo era la disciplina férrea y el mando único.
- No todos las milicias tenían la misma preparación, ni estaban dotadas de armamento por igual. Algunas unidades estaban relativamente bien equipadas y organizadas. Otras veces, especialmente en los primeras semanas de la contienda, los milicianos eran simples obreros o campesinos que se habían hechos con algunas armas y que como ocurrió en el caso de la marcha sobre Extremadura, ejercieron escasísima resistencia ante un ejército bien organizado. 

Largo Caballero rodeado de milicianos
El papel de las milicias empieza a decrecer con el acceso a la jefatura del gobierno republicano del socialista Francisco Largo Caballero. Las milicias se habían mostrado como poco eficaces ante los legionarios y regulares rebeldes en los frentes de Extremadura y el Tajo, e incapaces de romper el frente en Aragón ante fuerzas inferiores. A partir de octubre se crea un mando único, se somete a las milicias a los dictados del Código de Justicia Militar y se reconvierte a sus jefes  y oficiales a las escalas y jerarquías del ejército. Las columnas y unidades de milicianos se convierten en la que sería la unidad básica del nuevo Ejército Popular de la República, la brigada mixta.

Cuartel general de las milicias obreras
 en Cartagena



Milicianos



Milicianos extremeños
Miliciano adolescete
Pareja de milicianos




Milicianos combatiendo en el Alcazar de Toledo
Milicianos del POUM. Barcelona
Milicianos en combate en las calles de Barcelona
Miliciano madrileños tras el saqueo de la iglesia del Carmen
Milicias de vigilancia en la retaguardia. Madrid

Las milicias anarquistas

Las milicias anarquistas se organizaban en columnas, algunas de las cuales adquirieron tintes míticos, así como sus jefes, de las que a veces procedía el nombre. Es el caso de columnas como la de Cipriano Mera, que en los primeros meses de la contienda liberó Guadalajara y después Cuenca, la columna de Durruti que combatió en Aragón o la llamada columna de Hierro, que actuó en valencia y el Bajo Aragón, entre otras. Las columnas anarquistas se organizaron bajo principios asambleístas y tomaban las decisiones a través de la democracia directa. Se dividían en pelotones,, agrupados en centurias y éstas en batallones. Los delegados de cada una de estas unidades carecían de privilegios y de mando jerárquico y eran elegidos por los milicianos. Tuvieron menos preocupación por el combate que por la revolución y quizás por eso su eficacia militar fue escasa, siendo además protagonistas de enormes excesos y de parte importante de la represión realizada en la zona republicana, como evidenciaron en el frente aragonés. Esa faceta represiva a la vez que revolucionaria es evidente en columas como las de Durruti o la columna de Hierro de José Pellicer.
Aunque el himno anarquista era Hijos del pueblo la canción que se generalizó entre los milicianos anarquistas era de origen polaco y llegó a España en 1933: ¡A las barricadas!

!A las Barricadas¡
Los milicianos de la columna García Oliver antes de
partir de Barcelona
Negras tormentas agitan los aires,
nubes oscuras nos impiden ver,
aunque nos espere el dolor y la muerte,
contra el enemigo nos llama el deber.
El bien más preciado es la libertad.
hay que defenderla con fe y valor.
 Alza la bandera revolucionaria,
 que del triunfo sin cesar nos lleva en pos.
 Alza la bandera revolucionaria,
que del triunfo sin cesar nos lleva en pos.
 ¡En pie pueblo obrero, a la batalla!
 ¡Hay que derrocar a la reacción!
 ¡A las barricadas! ¡A las barricadas
 por el triunfo de la Confederación!
¡A las barricadas! ¡A las barricadas
 por el triunfo de la Confederación!






Buenaventura Durruti

La milicias comunistas

Quizás la milicia más conocida y también la más prestigiosa, cargada de una aureola mítica que se mantuvo hasta el final de la guerra, fue el Quinto Regimiento. Su origen está en las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas organizadas en Madrid por dirigentes comunistas en los primeros momentos de la guerra. Terminó convirtiéndose en la base sobre la que se creó el Ejército Popular de la República, y siempre fue una de sus formaciones de élite. En su seno surgieron oficiales tan destacados en la guerra como Juan Modesto o Enrique Líster. Aunque de mayoría comunista, en él combatieron republicanos y socialistas y fueron determinantes en la defensa de la capital frente a los franquistas, combatiendo en las batallas de Somosierra, Guadarrama, Talavaera y Toledo. Creció rápidamente y pasó de 6.000 a 20.000 milicianos entre los meses de agosto  y noviembre. Su mayor proyección se debió también a su labor social y cultural, y al alistamiento en sus filas de intelectuales de primera fila como Rafael Alberti y Miguel Hernández. Pero su fama obedeció a su eficacia militar. Aunque los soldados participaran en la elección de los oficiales bajos y suboficiales, las órdenes no se discutían y se obedecían. Su buena organización e instrucción militar la convertían en una unidad muy operativa. Su himno se convirtió también en una de las canciones más conocidas de la guerra:



Miguel Hernández con otros miembros del 5º Regimiento

El dieciocho de julio
en el patio de un convento
el pueblo madrileño
fundó el quinto regimiento.
Anda jaleo, jaleo,
ya se acabó el alboroto,
y vamos al tiroteo,
y vamos al tiroteo.

Con Lister y Campesino,
con Galán y con Modesto,
con el comandante Carlos
no hay miliciano con miedo.

Con los cuatro batallones
que a Madrid están defendiendo
se va lo mejor de España,
la flor más roja del pueblo.

Con el quinto, quinto, quinto,
con el quinto regimiento,
madre, yo me voy al frente
para las líneas de fuego.




Milicianos del 5º Regimiento combatiendo en las afueras de Madrid
Cartel comunista llamando al alistamiento
El regimiento Pasionaria se fundió con el 5º Regimiento

jueves, 20 de octubre de 2011

Vitoria-Gasteiz: Un ejemplo de planificación urbana

El bello casco viejo de Vitoria, con su clásica forma de almendra.
Vitoria-Gasteiz está situada en el País Vasco y además de ser su capital, es también una ciudad excepcional. Pocas poblaciones han crecido tan bien organizadas y a la vez tan rápido. Cuando una ciudad crece demasiado y en poco tiempo suele hacerlo desordenadamente. Eso le ocurrió a muchas ciudades españolas a partir de los años 60 del siglo pasado, caracterizadas por una mala planificación urbana. Vitoria es una excepción: Hasta la década de 1960 era una ciudad conservadora y pequeña, y desde entonces no paró de aumentar su población como consecuencia del enorme desarrollo industrial, alcanzando en la actualidad 239.000 habitantes. La planificación realizada por los sucesivos alcaldes ha permitido una gran calidad de vida a sus habitantes: a pesar de la creación de nuevos barrios sin cesar y de la existencia de un importante sector industrial, en Vitoria se vive bien. Las razones de su crecimiento son las siguientes:
- A partir de 1960 el crecimiento industrial atrajo gran cantidad de población, inmigrantes que vinieron de Extremadura, Andalucía, Galicia o Castilla. Hoy más de la mitad de sus habitantes proceden de otras regiones.
- Tiene una excelente situación geográfica, en un nudo de comunicaciones, entre Madrid, el valle del Ebro y Castilla al sur, y Euzkadi y Francia al norte
- Con la democracia y el estado de las autonomías se convierte en capital, ejerciendo una función administrativa que atrae empleo y población. En ella encuentran su sede el gobierno y el parlamento vasco. Este hecho favoreció la ubicación de parte de la Universidad del País Vasco, algunas de cuyas facultades se situan en la ciudad. Ejerce pues funciones educativas respecto a su entorno.

Vitoria, nudo de comunicaciones y capital de Euskadi

Sobre estas bases la ciudad ha vivido en los últimos 50 años un fuerte crecimiento, que sin embargo ha sido muy equilibrado y ordenado . La razón fue una excelente planificación basada en:
a) Su localización es muy favorable para su desarrollo, crecimiento y planificación. No hay obstáculos naturales, ni grandes montañas, ni cursos fluviales que imposibiliten su normal crecimiento. La Llanada de Vitoria es una llanura con pequeñas elevaciones apta para la expansión urbana.


La llanura de Vitoria, con sus paisajes agrícolas.


b) Aunque creció rápidamente siempre trató de mantener su identidad respetando sus monumentos y conservando el casco viejo, que se situa en una zona más elevada. El casco viejo de origen medieval se desarrolla sobre un plano radiocéntrico, a partir de un centro con calles alrededor formando una especie de "almendra". Las calles estrechas y alargadas dispuestas en torno de ese centro se unían con empinados callejones llamados cantones. En la foto se ve bien el posible itinerario que debía seguir la muralla vieja destruida en el XIX y de la que solo quedan pequeños fragmentos hoy puestos al descubierto. Ese plano se ha extendido parcialmente hacia zonas más modernas convirtiendo la ciudad en el más conocido ejemplo español de plano urbano radiocéntrico. La zona antigua conserva igualmente muchos nombres de oficios en las calles, algo típico de los gremios que había en las ciudades medievales (véase callejero). Se han reconstruido muchos de los  palacios e iglesias existentes y se han peatonalizado las calles, lo que ha revalorizado la zona, hoy salpicada de bares y restaurantes. Al recontruirse y peatonalizarse se le ha dado valor, aunque evidentemente se ha reducido su accesibilidad a través de vehículo privado.

Vista aérea del casco urbano de Vitoria. En el centro el casco viejo.
Plano de parte del casco viejo vitoriano
Plaza de la Virgen Blanca. Centro neurálgico de la ciudad. Zona peatonal

c) La expansión de la ciudad con los sucesivos ensanches se hizo siempre priorizando la calidad de vida, de ahí la importancia de las zonas verdes y áreas de esparcimiento. Existen enormes parques repartidos a lo largo y ancho de la ciudad, desde el céntrico de la Florida al de Arriaga (el mayor). Paseos como el de la Senda muestran una ciudad que busca peatonalizar no solo el centro urbano. Hoy es una de las ciudades europeas con más espacios verdes  y áreas peatonales por habitante.

Parque de la Florida

d) La parte moderna se estructura sobre grandes avenidas que favorecen el desarrollo del tráfico, con buenos accesos hacia el centro desde la periferia (algo favorecido por el plano radiocéntrico) y un buen sistema de circunvalación (Veáse la vista aérea).

Vista aérea de Vitoria-Gasteiz

e) Importante desarrollo de los transportes públicos, con una red de autobuses urbanos muy buena (actualmente suma 143 kilómetros con la particularidad de que los ciudadanos no tienen que esperar más de diez minutos en las 256 paradas existentes para subirse a este transporte). Sin embargo, el transporte público que más ha cambiado la fisonomía de la ciudad es el tranvía, introducido en los últimos años y que ha ayudado a convertir en peatonales zonas de mucho tráfico, permitiendo desterrar el vehículo del centro de la ciudad.

Moderno tranvía en las calles de Vitoria

f) Otra de las características de Vitoria es el uso generalizado de la bicicleta urbana, un medio de transporte en alza que es utilizado por muchos ciudadanos para desplazarse por la ciudad gracias a la existencia de casi 100 kilómetros de carriles bici que además no paran de crecer.

Los vitorianos disfrutan de una amplia red de carriles bici
g) A ello habría que añadir otras medidas como la buena organización de la industria, situada en polígonos industriales y empresariales bien estructurados a las afueras de la ciudad, con su característico plano ortogonal. En Vitoria se sitúa una de las mayores fábricas de vehículos de España, la de Mercedes-Benz.


Fábrica de Mercedes-Benz en Vitoria

Todas estas medidas han dado lugar a una ciudad con una enorme calidad de vida, que a pesar de su potente tejido industrial, tiene muy poca contaminación. A ellas habría que añadir en los últimos años la creación de huertos ecológicos que el Ayuntamiento cede gratuitamente a los vecinos mayores de 55 años para su explotación, previa realización de un curso práctico, una iniciativa que ha cosechado un gran éxito ciudadano. Igualmente hay que destacar la decisión de la compañía Mercedes de fabricar en su planta vitoriana una furgoneta eléctrica, que se utilizaría para la carga y descarga en los locales del centro de la ciudad. Existe también un ambicioso programa de reciclaje de residuos y basuras. La ciudad posee además, fuera del núcleo urbano, un auténtico "anillo verde" de más de 500 hectáreas de bosques y espacio naturales con más de 50 kilómetros de senderos para paseantes y ciclistas, un auténtico pulmón exterior.
Por todo esto, Vitoria ha sido nombrada en el 2012 como ciudad verde europea, sucediendo a Hamburgo.

domingo, 16 de octubre de 2011

La mujer miliciana. Civiles armados en la guerra civil (Parte III)

Uno de los elementos más distintivos de la guerra civil fue la presencia de civiles armados agrupados en milicias, sin embargo, aún más llamativo fue el hecho especial de la incorporación de  la mujer en las milicias republicanas. Ya durante el periodo republicano las reformas realizadas por los gobiernos de izquierdas habían colaborado en la eliminación de la tradicional discriminación de la mujer y habían iniciado el camino para alcanzar la igualdad de derechos (divorcio, voto). Sin embargo, la guerra resultó una nueva oportunidad para profundizar en dichos avances y creó un nuevo escenario más propicio para la liberación de la mujer y la eliminación de los roles sexuales. Es el momento de mujeres que alcanzan un enorme protagonismo político, como la Pasionaria, líder comunista que con su fuerte carácter y carisma adquiere la mayor relevancia, y es también durante la guerra cuando accede al ministerio de Sanidad y Asistencia Social en el gabinete de Largo Caballero la que sería la primera ministra de la historia de España, cuya singularidad radicaba además en el hecho de ser anarquista.
Pero el creciente protagonismo femenino es igualmente visible en las calles . Muchas mujeres de izquierdas toman un papel activo, surgiendo asociaciones fuertemente politizadas y con miles de afiliadas como la Agrupación de Mujeres Antifascista de orientación socialista y comunista, o Mujeres Libres, de tendencia anarquista. Otras van más lejos y aparece entonces la mítica figura de la miliciana, dispuesta a alistarse con valentía para combatir en el frente de combate codo con codo con los hombres. Esta actitud suponía una radical ruptura con respecto a la tradicional concepción de la mujer, al irrumpir en una actividad, como la guerra, por definición masculina, históricamente vedada a las mujeres. 

  

Durante los primeros meses de la contienda en los carteles de guerra se multiplicaba la imagen de la miliciana que llamaba a la lucha y el alistamiento, fusil en mano y vestida con atuendos marcadamente masculinos. Dicha imagen se convertía así en un estandarte de la necesaria movilización contra el golpe de Estado, a la vez que suponía una ruptura con los roles sexuales existentes. De todos modos esos carteles nunca pretendieron el alistamiento masivo de la mujer para el combate, sino llamar la atención de los varones a través de una figura femenina: "Si ellas actúan, ¿qué haces tú? Además el gobierno republicano siempre prefirió a las mujeres, aunque activas, en la retaguardia, en la producción, en la sanidad. Sin embargo, durante las primeras semanas de la guerra  y aunque la mayoría de las mujeres coincidieron en conducir su energía y participación en la retaguardia, algunas se unieron a las milicias y participaron en los frentes de Aragón, Euskadi o Madrid. Fue el momento de famosas milicianas como Lina Odena o Rosario Sánchez "La Dinamitera".
Pasados, sin embargo, esos primeros meses de euforia revolucionaria, el papel militar de la mujer fue reorientado de otra manera. La imagen militarista de la miliciana desapareció de los carteles y empezaron a aparecer mujeres en imágenes más tradicionales, dedicadas a las tareas típicas de asistencia social. A partir de ahora, las mujeres fueron las heroínas de la retaguardia, modelo a imitar por todas ellas. Esta imagen llegó a ser un factor importante en las estrategias para movilizar a las  En este ámbito no beligerante, miles de mujeres se lanzaron a esfuerzos bélicos que iban desde trabajar en fábricas de municiones al voluntariado en servicios sociales, campañas educativas, proyectos culturales y actividades de apoyo a los combatientes. Las mujeres pues, desempeñaron un papel decisivo en la resistencia civil al fascismo.
Como legado de aquellas mujeres quedó la vida de Rosario Sánchez, cuya historia inmortalizó Miguel Hernández, convirtiéndola en un símbolo de la causa republicana. Con diecisite años se había incorporado a las milicias comunistas del Quinto Regimiento, que partieron el 19 de julio de 1936 hacia Somosierra para parar el avance de las tropas que al mando del general Mola pretendían desde el Norte tomar Madrid. Sin instrucción militar alguna y lejos de las tareas clásicas de auxiliares y enfermeras de la mujer en la guerra, Rosario fue destinada a la sección de dinamiteros, donde fabricaba bombas de mano caseras. Allí perdió parte de su mano al estallarle un cartucho. En el hospital conocería al poeta que la lanzó a la condición de leyenda.Había transcurrido un año de guerra cuando se le presentó la ocasión de volver al frente. Este es el poema escrito alrededor de 1937 por Miguel Hernandez  basado en la experiencia de Rosario Sánchez en el frente:


Rosario Sánchez
Rosario, dinamitera
Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.
Nadie al mirarla creyera
que había en su corazón
una desesperación,
de cristales, de metralla
ansiosa de una batalla,
sedienta de una explosión.
Era tu mano derecha,
capaz de fundir leones,
la flor de las municiones
y el anhelo de la mecha.
Rosario, buena cosecha,
alta como un campanario
sembrabas al adversario
de dinamita furiosa
y era tu mano una rosa
enfurecida, Rosario.
Buitrago ha sido testigo
Rosario Sánchez y dos milicianas
de la condición de rayo
de las hazañas que callo
y de la mano que digo.
¡Bien conoció el enemigo
la mano de esta doncella,
que hoy no es mano porque de ella,
que ni un solo dedo agita,
se prendó la dinamita
y la convirtió en estrella!
Rosario, dinamitera,
puedes ser varón y eres
la nata de las mujeres,
la espuma de la trinchera.
Digna como una bandera
de triunfos y resplandores,
dinamiteros pastores,
vedla agitando su aliento
y dad las bombas al viento
del alma de los traidores.
Rosario, como muchas de aquellas mujeres comprometidas con la causa republicana, terminada la guerra, sufrieron la represión, la tortura y la prisión. Muchas pasaron por cárceles como la de Ventas, la propia Rosario, o fueron asesinadas por los vencedores. La conocida historia de las Trece rosas, milicianas comunistas asesinadas, ayudó a descubrir la tragedia de dichas mujeres comprometidas, cuya historia encontró su mayor eco en la fabulosa obra de Dulce Chacón "La voz dormida", que refleja con increíble humanidad el drama de las perdedoras. De hecho la portada de la obra de Dulce es precisamente la imagen superior que representa a la dinamitera.
De todos modos, la posguerra y la represión posterior es ya otra historia, a desarrollar en otra entrada. Nos quedamos con las fotos de la guerra, aquellas que nos hablan como nadie del valor en la lucha de aquellas mujeres valientes:













sábado, 8 de octubre de 2011

Falangistas y carlistas. Civiles armados en la guerra civil (Parte I)

La guerra civil estuvo marcada por la aparición y el protagonismo, sobre todo en los primeros meses de la contienda, de las milicias de los distintos partidos y agrupaciones políticas existentes. Tanto en uno como otro bando, dichos grupos tuvieron un importante papel en la represión sobre el enemigo, acometiendo fuertes excesos. Fueron los carlistas y falangistas los que realizaron la mayoría de los crímenes sobre las masas de jornaleros izquierdistas del sur español o los que reprimieron con dureza en la Navarra o la Castilla afín al "Alzamiento". Fueron también los milicianos anarquistas los que cometieron numerosos desmanes en la retaguardia republicana, especialmente en Cataluña o Aragón. Las "chekas" madrileñas y sus actividades represivas estuvieron ligadas en su mayor parte a las milicias comunistas y anarquistas. Dichos grupos, fuertemente ideologizados, carecían sin embargo, de la disciplina que si tenían los falangistas y carlistas en el bando rebelde, controlados en todo momento por los poderes militares. Con frecuencia los milicianos del bando republicano, especialmente en los primeros meses de la contienda, constituyeron un poder paralelo, el real en las calles, que actuaba al margen del gobierno legítimo, cuando no desafíaba su autoridad.
El peso llamativo de dichos grupos civiles paramilitares, explica por sí solo la extrema violencia de la represión, y se explica a su vez por la evolución política de la II República y el ambiente de crispación política y enfrentamiento social que fue marcando los últimos años del periodo repúblicano. La creciente lucha de clases, la hostilidad abierta de los grupos sociales privilegiados a cualquier tipo de reformas, el ambiente revolucionario que se vivía en muchas ciudades y sobre todo en muchas zonas rurales del sur de España, así como la aparición definitiva de las dos Españas enfrentadas en las elecciones de febrero de 1936, permiten la irrupción de unos odios seculares que se liberan con el golpe de estado del 18 de julio.


Pretendemos ahora mostrar a través de imágenes la presencia destacadas de esos grupos civiles armados que tanto van a marcar la memoria colectiva de la guerra civil. El gran icono de nuestra contienda, la célebre fotografía de Robert Capa que nos muestra un combatiente en caída por el disparo del enemigo, es en realidad la representación de un miliciano republicano. El instante congelado de Capa, por el que la guerra civil española es conocida en todo el mundo, nos trae a la memoria las palabras de un pionero de la fotografía de guerra que definía a la fotografía como "el ojo de la Historia". Es difícil explicar por qué una foto adquiere el valor icónico que tiene ésta y que le permite condensar a través de un instante petrificado todo un proceso histórico tan complejo: Capa no era cualquier fotográfo y sus fotos adquirían mayor y más rápida  proyección y valorización que las de otros autores,  por otro lado el personaje central está en movimiento, registrado en plena caida cuando muere, es fotoperiodismo puro. Sin embargo, uno de los elementos que más valor le ha otorgado ha sido el hecho de que su protagonista era un miliciano, un hombre del pueblo en armas, quizás uno de los grandes rasgos distintivos de nuestra guerra. No hay lugar para la duda, si el personaje hubiera sido un soldado de uniforme con su balloneta nunca hubiera adquirido el valor que trascendió.
En el bando rebelde, las MILICIAS FALANGISTAS, agrupadas en banderas, tuvieron un peso muy importante en el triunfo del golpe de estado allí donde se produjo, siendo igualmente determinantes en la represión subsiguiente -practicando fusilamientos y paseillos- y las operaciones militares posteriores, combatiendo en el frente bajo el mando militar de los sublevados. La ideología fascista y ultranacionalista que los envuelve, les otorgaba una propensión evidente al uso de la violencia, que les concedió un indudable valor como fuerza de choque. Su gusto por las simbologías también los hacía especialmente llamativos: cantando el cara el sol, ondeando sus banderas con el yugo y las flechas, alzando sus manos con el saludo fascista y vestidos con sus camisas azules, se hacían omnipresentes en los pueblos y ciudades ocupadas por el bando rebelde. A posteriori el franquismo  supo convertir todos esos símbolos en suyos
Uniformes de la Falange

Milicias falangistas en San Juan. Badajoz, 1936

Una horda de falangistas entran en un pueblo extremeño.

La milicias falangistas desfilan por las calles de Donosti tras su ocupación


Centuria falangista.

Cartel falangista
Cartel falangista


Los VOLUNTARIOS CARLISTAS se agruparon en Tercios Requetés. De firmes convicciones religiosas y profundamente católicos, participaron activamente en la guerra civil del lado del bando franquista. Su imagen era llamativa, coronada por sus boinas rojas y sus símbolos religiosos (crucifijos, vírgenes,etc.) y su bandera tradicional con la cruz de borgoña. Procedían del País Vasco y especialmente de Navarra, pero existían Tercios en Castilla, Galicia, Cataluña, Aragón o Andalucía, en la cual el carlismo había crecido espectacularmente durante la II República. El Requeté o milicia carlista había preparado una insurrección armada contra el gobierno legítimo republicano, aunque al final y tras arduas negociaciones terminaron por sumarse al golpe de estado protagonizado por el ejército.










Carlistas en la batalla del Ebro (F.: www.requetes.com)

Desfile carlista ante el "Caudillo"

"Pelayos" requetés