BLOG DE JOSÉ ANTONIO DONCEL DOMÍNGUEZ (I.E.S. LUIS CHAMIZO, DON BENITO, BADAJOZ)
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jueves, 27 de octubre de 2016

Comentario de un mapa de tiempo en superficie

Fuente: Blog/ rtve/el tiempo.

DESCRIPCIÓN Y LOCALIZACIÓN DEL MAPA

Nos encontramos ante un mapa del tiempo en superficie que representa el estado de la atmósfera en un momento concreto (tendría una fecha determinada que debemos señalar y suele estar indicada en una esquina inferior del mapa). Utiliza para ello isobaras, líneas que unen puntos con la misma presión atmosférica. La presión atmosférica es la presión o fuerza que ejerce el aire sobre la superficie terrestre  y se mide en milibares. Representa un área determinada (generalmente muestra la Península, incluyendo Europa occidental, el noroeste de África y una parte del Atlántico (zona oriental)).

ANÁLISIS DE LOS CENTROS DE ACCIÓN 
(indicar y definir los distintos elementos que componen este mapa del tiempo)

Señalamos los principales centros de acción existentes en el mapa. Para hacerlo es fundamental tener clara la estación en la que estamos, lo que permitirá que los podamos identificar.

Los anticiclones o altas presiones

Son reconocibles porque aparece señalada la (A) y las isobaras presentan una presión de 1016 o superior. Conforme nos acercamos a su centro la presión irá aumentando, como observamos en las isobaras.
- Primero definimos lo que es un anticiclón y señalamos el tiempo que genera: un anticiclón es el área donde la presión atmosférica es más alta que la normal (1016 mb). El aire frío, más pesado, desciende, al ser frío y seco, propicia tiempo estable y sin lluvia.
- Después identificamos los que hay: los situamos en el espacio y señalamos su radio de acción, establecemos su mayor o menor potencia en milibares e indicamos su origen (especificando si es de origen dinámico o térmico, el primero estaría ligado a la circulación general atmosférica, el segundo a un enfriamiento del aire cercano a la superficie, que le hace pesar más).
- Observamos la proximidad de las isobaras para establecer la fuerza del viento y tenemos en cuenta que en el hemisferio norte (donde está España) se mueven en el sentido de las agujas del reloj.

Borrascas o bajas presiones

Son reconocibles porque aparece señalada la (B) y las isobaras presentan una presión de inferior a 1016 mb. Conforme nos acercamos a su centro la presión irá disminuyendo, como observamos en las isobaras.
- Primero definimos lo que es una borrasca y señalamos el tiempo que genera: una borrasca es el área donde la presión atmosférica es más baja que la normal (1016 mb). El aire cálido y húmedo, más ligero, asciende y se enfría, provocando lluvias y tiempo inestable.
- Después identificamos las que hay: las situamos en el espacio y señalamos su radio de acción, establecemos su mayor o menor potencia en milibares e indicamos su origen (especificando si es de origen dinámico o térmico, la primera estaría ligada a la circulación general atmosférica y la corriente en chorro, la segunda a un calentamiento del aire cercano a la superficie, que le hace pesar menos).
- Observamos la proximidad de las isobaras para establecer la fuerza del viento y tenemos en cuenta que en el hemisferio norte (donde está España) se mueven en contra del sentido de las agujas del reloj.

Los frentes

- Definimos frente y señalamos sus consecuencias: Los frentes separan dos masas de aire con distinta temperatura y grado de humedad. En Europa es frecuente el frente polar, que separa el aire tropical cálido y el aire polar frio, y que está ligado a la corriente del jeat stream. Él genera las borrascas que suelen tener asociadas frentes cálidos y fríos. Los frentes van asociados a precipitaciones.
- Señalamos la existencia de frentes cálidos y fríos y los definimos: el frente cálido  es cuando una masa de aire cálido avanza sobre una de aire frío y asciende por encima de ella. El frente frío, por el contrario, surge cuando una masa de aire frío se acerca a una masa de aire cálido, al ser el primero más denso desplaza al aire cálido hacia arriba.
- Situamos los frentes en el mapa y los vinculamos a la borrasca concreta que sea.

 PREDICCIÓN METEREOLÓGICA

- Debemos explicar cuáles son las características más destacadas del tiempo que se registró en España según esta situación metereológica. No debemos olvidar la estación del año en la que nos encontramos.
- Hay que señalar los periodos del año en que se suele presentar dicha situación metereológica.


COMENTARIO DEL SIGUIENTE MAPA DEL TIEMPO


 DESCRIPCIÓN Y LOCALIZACIÓN DEL MAPA

Nos encontramos ante un mapa del tiempo en superficie que representa el estado de la atmósfera el 12 de diciembre de 1978. Utiliza para ello isobaras, líneas que unen puntos con la misma presión atmosférica. La presión atmosférica es la presión o fuerza que ejerce el aire sobre la superficie terrestre y se mide en milibares. Representa un área determinada, en la que se incluye la Península, además de Europa occidental, el noroeste de África y la parte oriental del Atlántico.

 PRINCIPALES CENTROS DE ACCIÓN

a) En primer lugar aparece el Anticiclón de las Azores, situado su centro al sur de las islas Azores y que extiende su radio de acción hasta las islas Canarias y el este de África. No afecta por tanto a la península Ibérica aunque sí de lleno a Canarias. Se trata de un centro de acción de masas de aire tropicales (cálidas) y marítimas (húmedas) que en las cercanías del invierno y a finales del otoño ya se ha desplazado hacia el sur.
 b) La no existencia de anticiclones térmicos y polares en el continente europeo favorece por el contrario la aparición y desarrollo de las borrascas  y sus frentes ligados al frente polar. El jeat stream circula recto sin vaguadas. Dos centros de baja presión (de 960 y 956 mb) por encima de las islas británicas muestran una gran borrasca que afecta en su radio de acción a buena parte de la costa de Europa occidental. Es aire frío y marítimo que llega desde el oeste (advección oeste), ya que la borrasca circula en dirección contraria a las agujas del reloj y el viento viene desde el Atlántico. Trae una gran inestabilidad al clima. La proximidad de las isobaras muestra unos vientos fuertes de componente oeste cuya mayor intensidad se ve en el oeste y sobre todo en el noroeste peninsular.
c) Aparecen unos frentes asociados a la borrasca. Frentes fríos separados por frentes cálidos que al norte de la Península se convierten en frentes ocluidos. Un primer frente frío ha barrido ya la Península, lo que habrá provocado lluvias, y otro, precedido de uno cálido, se dispone a hacerlo de nuevo, lo que traerá nuevas precipitaciones.

  PREDICCIÓN

- En la Península Ibérica el tiempo será muy inestable, lluvioso con el paso de los frentes, y también ventoso sobre todo en el oeste y noroeste. El viento sopla del oeste en toda España. Los frentes atravesarán España de oeste a este y distribuirán generosamente las precipitaciones, aunque serán mayores en las costas occidentales y cantábricas. El viento polar marítimo refrescará las temperaturas, pero no hará especialmente frío.  En las islas Canarias la situación será totalmente distinta, pues el domino del Anticiclón de las Azores provocará un tiempo estable, con cielos despejados y temperaturas altas para la época invernal. Los vientos serán del oeste y muy flojos.
- Es un tiempo típico de otoño y primavera, cuando las borrascas suelen atravesar la Península, una vez que el anticiclón de Azores ha bajado de latitud (otoño) o todavía no ha ascendido (primavera). También se puede producir en invierno. De hecho el mapa está situado a finales del otoño, pocos días antes de la llegada del invierno, donde los anticiclones invernales pueden evitar con más frecuencia la llegada de dichas borrascas.

sábado, 30 de mayo de 2015

La taiga: presentación PREZI sobre el bosque boreal.


Iniciamos esta entrada con MI PRESENTACIÓN PREZI sobre la TAIGA, que nos permite visualizar de manera dinámica la realidad actual de los bosques boreales del hemisferio norte, una de las grandes reservas forestales del planeta.



Situación y clima

La taiga es un término ruso que hace referencia a la espesura del bosque deshabitado y hoy es utilizado para denominar a los inmensos bosques boreales que se extienden, en el hemisferio norte, por debajo de las zonas frías más próximas al polo. Estos bosques forman un formidable cinturón verde que se extiende por regiones de latitud norte, entre los 50º y los 60º o 65º, según las zonas. Así. en Alaska o Escandinavia y determinadas zonas de Rusia, la taiga alcanza el círculo polar ártico, en otras como la bahía de Hudson de Canadá se halla muy por debajo de éste. Se trata de la zona boscosa más extensa del planeta que cubre enormes áreas de Canadá y Alaska en América, de Escandinavia y el norte de la Rusia europea en Europa, así como de buena parte de Siberia en Asia, alcanzando finalmente el Pacífico.

Extensión territorial de la taiga.


Los bosques boreales se extienden a lo largo de la franja más fría y elevada en latitud de la zona templada, una franja terrestre casi inexistente en el hemisferio sur, donde correspondería con áreas oceánicas. El clima es templado porque hay meses con medias superiores a 10º y existe el verano como tal, pero las temperaturas pueden ser especialmente gélidas durante el largo invierno, más bajas incluso que en latitudes más elevadas. Al norte, la taiga daría paso a la tundra, según entremos en áreas dominadas por el clima frío subpolar y nos aproximemos a los polos. Al sur, el espacio de la taiga se extiende por zonas más cálidas y con veranos más largos, lo que conlleva un clima más suave. En las zonas más continentales y secas, con menos precipitaciones, el paisaje da lugar a estepas y praderas y más al sur a desiertos. Es el caso de las estepas de kazakistán o Mongolia, al sur de Siberia, o de las praderas canadienses. En las zonas costeras, con una influencia oceánica mayor, las temperaturas son más suaves, la oscilación térmica menor y la humedad creciente, lo que daría paso a bosques mixtos y más tarde a bosques caducifolios templados. Un ejemplo son las costas canadienses, las orientales y atlánticas de Quebec o las occidentales y pacíficas de la Columbia Británica. Este es el caso, también, de las costas noruegas en Escandinavia o las montañas de Sijote Alín en la costa oriental de Siberia.

Bosque mixto de New Brunswick (oeste de Canadá) en otoño.
Bosque mixto en las montañas de Sijote Alin, Siberia oriental.

El clima de taiga es un clima templado continental, marcado especialmente por la existencia de inviernos largos y extremadamente fríos, lo que provoca una elevada amplitud térmica. Existen más de seis meses con temperaturas medias por debajo de 0ºC y la temperatura media del invierno ronda los -30ºC. Las mínimas absolutas pueden llegar a ser increíbles, alcanzando valores solo superados por la Antártida. Así ocurre en algunas zonas de Norteamérica como Yukón o el interior de Alaska, cuyas temperaturas han rozado en alguna ocasión los -60ºC, pero sobre todo en el corazón de Siberia, en la República rusa de Sajá, donde las temperaturas han alcanzando el récord de los casi -70ºC (Verjoiansk) o incluso los han superado en alguna ocasión (Oimiakon).

El largo y duro invierno condiciona el normal desarrollo de la vegetación y la fauna en la taiga.
La población siberiana de Oimiakon es el lugar habitado más frío de la Tierra. En ella se han alcanzado los -71ºC.
El periodo favorable al desarrollo y crecimiento de las plantas es bastante reducido y está en cuatro meses o menos. El período cálido es corto y tibio, superándose los 10º de temperatura media varios meses, lo que permite que se hable de un auténtico verano, reduciéndose el permasfrost y permitiendo el desarrollo de los bosques. Conforme descendemos en latitud, el verano cobra más fuerza y en muchas zonas se pueden sobrepasar los 25ºC grados o incluso los 30ºC,  con medias mensuales en torno a 19ºC o 20ºC. Es precisamente en verano cuando se concentra el mayor porcentaje de precipitaciones, lo que suele traducirse en veranos húmedos. De todos modos, las precipitaciones totales son generalmente moderadas y no suelen superar los 450 mm, aunque aumentan en las zonas más próximas al litoral. Sin embargo, son suficientes porque la evaporación es escasa la mayor´parte del año y cuando ésta aumenta es también cuando más llueve, lo que mitiga sus efectos y nos da un balance positivo. En invierno las precipitaciones son escasas y siempre en forma de nieve, una nieve que por lo general cubre el bosque como un manto durante buena parte del año.

En verano el ambiente de la taiga resulta húmedo. Es en esa época donde se concentran la mayoría de las precipitaciones.
Climograma de la ciudad siberiana de Novosibirsk.

La taiga es uno de los lugares donde más se está evidenciando el cambio climático, lo que puede terminar rompiendo el delicado equilibrio ecológico de la zona. Las crecientes sequías y los veranos cada vez más calurosos y prolongados, están cambiando las condiciones de vida y poniendo en peligro el ecosistema. Los fuegos se multiplican durante el estío y resultan difíciles de dominar, teniendo en cuenta la escasa población y la inmensidad de los bosques. Los veranos excesivamente calurosos están además detrás del aumento de las plagas por la proliferación excesiva de los insectos y la interrupción del normal desarrollo de los árboles. 

Foto satélite. Incendios forestales en Siberia durante el verano de 2012.

Vegetación y fauna

La taiga ocupa por lo general suelos pobres en los que el frío impide la correcta humificación y descomposición de los restos vegetales, que resulta muy lenta. A ello habría que añadir la pervivencia, aunque reducida, del permafrost, que limita el desarrollo de las plantas.
Por otro lado, las hojas aciculadas de las coníferas, la principal vegetación, se descomponen con dificultad y cuando lo hacen acidifican el suelo, pues liberan ácidos. A su vez, esta acidez del suelo favorece el desarrollo de las propias coníferas, que son árboles resistentes que se adaptan con facilidad a tales suelos y que son las absolutas dominadoras del paisaje de la taiga. En este sentido, es evidente la limitada biodiversidad del bosque de la taiga, que contrasta con la gran diversidad de especies vegetales o animales del otro gran ecosistema boscoso del planeta, la selva ecuatorial. Abundan sobre todo las coníferas de la familia Pinaceae, en la que se incluyen géneros como el pinus, larix, abies o picea. La mayoría de los árboles de la taiga se encuadran en alguno de estos cuatro géneros.
Las coníferas se denominan así porque la mayoría lleva las semillas en estructuras especializadas llamadas conos o piñas. Los conos protegen a los óvulos y después a las semillas, facilitando la polinización y la dispersión. Sus hojas son aciculares, en forma de aguja, tratándose en general de árboles de hoja perenne, salvo la excepción del genero larix, que siendo conífera, es caducifolio. Se trata de árboles de tronco recto y alto.
En la taiga europea predomina claramente el abeto rojo (picea abies), realmente una picea a la que también se le llama falso abeto, y el pino silvestre. Cuando se avanza hacia el este y nos adentramos en Siberia aparecen los alerces y los pinos siberianos. En América se desarrollan diversas especies de pinos y abetos que conviven con grandes bosques de piceas como la picea negra (picea mariana) que se extiende desde Alaska a Terranova. 
En general, se trata de árboles con estructura piramidal que les permite repartir el peso de la nieve en invierno, impidiendo su acumulación excesiva, y a la vez captar la radiación solar en verano. Sus acículas les permiten, por lo general, aprovechar la luz existente y acelerar su actividad vegetativa en el breve periodo que va desde la primavera hasta el otoño. En invierno los árboles entran en una etapa de parón vegetativo en la que se reduce su actividad al mínimo y sus acículas se endurecen y pierden su color verde para resistir las bajas temperaturas. En primavera reverdecen y se vuelven tiernas de nuevo. La pobreza de los suelos, la falta de luz y la existencia en las coníferas de un sistema de raíces superficial y potente que absorbe el agua disponible, dificulta el desarrollo de un sotobosque importante.
Conforme avanzamos hacia latitudes más al sur, la taiga se mezcla con especies caducifolias, algunas de las cuales son frecuentes en el bosque boreal, es el caso del abedul. Es además, en dichas latitudes, donde las coníferas alcanzan su mayor densidad y tamaño, debido a la existencia de mejores condiciones para su crecimiento.

El abedul es un árbol caducifolio bien adaptado a los rigores de la taiga.
Bosque de alerces en Siberia. Se trata de una conífera caducifolia.
Picea negra o Picea mariana.
Abeto rojo o falso abeto (Picea abies).




















Respecto a la tundra, la fauna de la taiga es más rica, al existir más recursos alimenticios disponibles. En los densos bosques encuentran su hábitat multitud de hervíboros entre los que destacan los cérvidos como el alce o el reno. Estos últimos han sido domesticados en Escandinavia y Rusia, donde se convirtieron en la base vital de pueblos de cultura nómada, como los lapones, los evenki o los nenets.  Abundan igualmente los roedores como liebres, ratones (lemmings) o ardillas como la ardilla roja, que se extiende desde el oriente de Siberia hasta Escandinavia. La profusión de insectos y mosquitos es enorme en el corto verano, lo que atrae a una gran cantidad de aves que los tienen como principal alimento. La mayoría de los pájaros se trasladan y migran a la taiga en el estío, para abandonarla con la llegada del duro y prolongado invierno. Son importantes las especies de aves nocturnas, de búhos y lechuzas, algunas de gran tamaño. Sin embargo, escasean los reptiles y anfibios, para los que el bosque boreal resulta un medio díficil debido al prolongado y duro invierno y el corto verano, lo que supone un obstáculo para unos animales que necesitan condiciones ambientales muy específicas para regular su temperatura corporal. Entre los depredadores destacan linces, zorros y por supuesto, osos: el oso negro americano y el asiático, y el oso pardo, que incluye al monumental Grizzly, una subespecie de oso pardo de gran tamaño que se halla en el oeste de Canadá y Alaska. Sin embargo, el gran depredador de la taiga es el lobo, que en sus bosques escasamente habitados encuentra uno de sus últimos grandes reductos. Apenas queda rastro del otro gran depredador de la taiga, el tigre siberiano. En peligro de extinción, se trata de la subespecie de tigre que alcanza mayor tamaño, y que antaño se extendió hasta el norte de Manchuria y el lago Baikal, Los últimos de su especie sobreviven en las bellísimas montañas de Sijote Alín, en el confín oriental de Rusia.  
El oso pardo Grizzly habita en el noroeste de América del Norte.
El tigre siberiano está adaptado a la dureza del invierno en la taiga. Hoy en vías de extinción, subsiste en los bosques de Sijote Alín (Extremo oriente de Rusia).
El alce es el mayor cérvido del planeta.
Los lobos tienen en los bosques de la taiga su último gran reducto.
La increíble belleza del lince canadiense.

El hombre y la taiga

La taiga ha sido siempre una zona poco poblada, con bajas densidades de población, que sin embargo, ha estado habitada desde hace miles de años por pueblos adaptados al frío extremo y a la vida en el bosque, comunidades humanas que en ocasiones también se han extendido por los espacios de la tundra. En Europa nos referimos a pueblos como los komi, asentados en el extremo nororiental de la Rusia europea, o los lapones, asentados en el norte de Escandinavia y Finlandia. Estos últimos domesticaron al reno, que se convirtió en su principal sustento y medio de transporte. En Siberia encontramos otros pueblos que también basaron su supervivencia en los rebaños de renos, es el caso de los nenets, pueblo nómada asentado a un lado y otro de los Urales, al noreste de Rusia y al oeste de Siberia, y los evenki, llamados tunguses por los rusos, que ocupan un enorme territorio siberiano de más 2,5 millones de km2 que va desde la tundra hasta Mongolia. En el corazón de Siberia, en la zona más fría, viven los sajá, denominados por los rusos yakutos. En las proximidades de Mongolia, en el extremo sur de la taiga siberiana, existen pueblos emparentados con los mongoles y también budistas como ellos, como los Buriatos, la más numerosa de las minorías indígenas siberiana. Entre los pueblos siberianos predominan las lenguas altaicas, ya sean de raíz turca como la de los sajá, del grupo tungús-manchú como la de los evenki, o mongólica como la de los buriatos.
Algunos de estos pueblos se han visto fuertemente impregnados por la modernidad, algo evidente en el caso de los lapones que habitan los países escandinavos, pero otros han conservado mejor su cultura, como ocurre con pueblos siberianos como los nenets. Estos se han visto influenciados por el cristianismo, aunque han mantenido en muchos casos sus prácticas chamánicas y amnimistas, así como sus formas de vida nómadas y fuertemente vinculadas a los ritmos de la naturaleza. La época soviética, aunque se respetó la lengua de estas comunidades y se les dio autonomía con la creación de repúblicas autónomas, supuso un duro golpe para sus formas de vida tradicionales, viviéndose un intenso proceso de rusificación. El nacimiento de ciudades en sus territorios y la explotación de sus recursos mineros y energéticos terminó afectando a sus comunidades ancestrales.
En América, la taiga esta poblada por pueblos de cultura y lengua algonquina en la parte oriental de Canadá, (ojibwa, cree, etc.), mientras el noroeste de Canadá y el centro-sur de Alaska se haya habitado por pueblos atabascanos como los slave o los dogrib. En territorio canadiense cuentan con reservas territoriales y ayudas estatales, favorecidas por el alto nivel de desarrollo del país. Aún así, su retroceso poblacional y su decadencia cultural resultan imparables, ante el avance implacable de las nuevas formas de vida.
Los nenets han convertido al reno en su principal medio de vida.
Familia evenki en la primera mitad del siglo XX.
Danza cree durante un festival folklórico. Canadá.
En los últimos siglos, son muchos los cambios que se han producido en la población de la taiga. Hoy la mayoría de sus habitantes, tanto en Rusia como en Norteamérica, son blancos de origen europeo y viven en asentamientos urbanos, mientras las antiguos pobladores se han convertido en minoría en su propia tierra. Y ha sido el hombre blanco el que realmente ha transformado el paisaje de la taiga, hasta incluso poner en peligro su equilibrio. Los rusos penetraron en Siberia a partir del siglo XVI y XVII  y la exploraron y colonizaron a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Sin embargo, sería a partir del inicio del siglo XX, con la construcción del tren transiberiano, cuando se dio inicio a la explotación sistemática de sus recursos naturales. Los ingleses y franceses, en el siglo XVII y sobre todo en el XVIII y XIX, penetraron hacia el interior de la taiga canadiense. La punta de lanza de tal expansión fue la explotación de sus recursos naturales, que atrajo primero a tramperos, comerciantes de pieles y madereros, y después, en el siglo XIX, a buscadores de oro que llegaron en oleadas a Alaska o a los territorios canadienses de Yukón o el río Fraser.
A pesar de ello, la dureza del clima ha mantenido hasta hace muy poco a la taiga como una zona poco poblada, permaneciendo en su mayoría casi virgen y sus recursos casi inalterados. En los últimos setenta años eso ha cambiado dramáticamente, y el hombre blanco ha saqueado los bosques boreales, poniendo en peligro su delicado equilibrio ecológico. La sobrecaza ha afectado a algunas especies, lo que resulta dramático en el caso del tigre siberiano, en peligro de extinción. Más importante es la sobreexplotación de sus bosques. Son éstos la  fuente principal de madera del mundo, poblados como están por especies de especial importancia para la industria maderera. Las coníferas dominantes, de la familia de las Pinaceae, son usadas en la construcción, en la producción de papel, en la creación de postes de cerco y teléfono, en la elaboración de muebles o instrumentos musicales.

Explotación forestal en el río Bikin, afluente del Ussuri, Siberia oriental.
Sin embargo, el gran peligro de la taiga es el desarrollo de una potente minería extractiva de petróleo y gas, recursos muy abundantes, y sobre todo de minerales pesados como el plomo o el niquel, La industria pesada, metalúrgica y química, asociada a esos minerales, sería un gran foco de contaminación, a las que habría que añadir los vertidos incontrolados por el mal mantenimiento de oleoductos y tuberías en los centros de extracción de hidrocarburos. Esto es especialmente evidente en amplias zonas de la Rusia europea como la República de komi o la península de Kola, o en extensas áreas de Siberia, donde el desastre ecológico es la norma, afectando gravemente a las aguas, la tierra y el aire, y en consecuencia a las formas de vida de los pueblos indígenas. Un caso paradigmático es la región de Janti.Mansi, en el occidente siberiano, productora de la mayoría del petróleo ruso. En las cercanías de la ciudad de Nizhnevartvosk se haya el campo petrolífero de Somotlor, el mayor de toda Rusia, que ha permitido la pujanza y desarrollo de la zona. Sin embargo, los niveles de contaminación se han disparado en la zona, proliferando los escapes de petróleo que contaminan los bosques cercanos. Nizhnevartvosk no es una excepción: algunas de las ciudades más contaminadas de Rusia se hallan en la taiga, es el caso de Dzherzinsk, Angarsk, Cherepovets, Asbest o Novokuznetsk.

  • Torre de extracción petrolífera. Salym (Siberia occidental).

  • Vertido de petróleo en el yacimiento de Somotlor, cerca de la ciudad de Nizhnevartvosk (Siberia occidental).
    Diferente, solo en parte, es el caso de Canadá y Alaska (EE.UU). Son países muy desarrollados, con altos niveles de vida y de concienciación medioambiental. La explotación de los recursos naturales y mineros es clave en la economía canadiense o de Alaska, pero se hace con muchos más reparos hacia el medio ambiente, que implican también fuertes inversiones para paliar el impacto medioambiental. Un ejemplo es el oleoducto Trans-alaska, que recorre de norte a sur el territorio estadounidense, conduciendo el petróleo desde los yacimientos de la costa norte, en la bahía Prudhoe, hasta el puerto de Valdez, en el sur. Aún así, también en Norteamérica la taiga sufre grandes desastres ecológicos. En agosto de 2014 se registró el mayor desastre minero de la historia de Canadá, cuando colapsó el dique de la mina Mount Polley, situada en la Columbia Británica, y de la que se extrae cobre, oro y plata. La rotura de la presa derramó 15 millones de metros cúbicos de aguas residuales, lodos y metales pesados (plomo arsénico y mercurio), que se vertieron al arroyo Hazeltine, que desemboca en el lago Quesnel. El desastre afectó seriamente a aguas superficiales y subterráneas, prohibiéndose su consumo por los pobladores locales, y dañando seriamente la producción de salmón en la zona.

  • El oleoducto Trans-alaska recorre de norte a sur Alaska. desde la bahía de Prudhoe hasta el puerto de Valdez.

  • La rotura en 2014 de la balsa de la mina de Mount Polley, en Canadá, provocó el vertido de gran cantidad de lodos y metales pesados.

    viernes, 30 de noviembre de 2012

    El castaño común europeo. El castañar de Montánchez y su transformación a lo largo del año.


    Bosque de castaños en Castañar de Ibor (Cáceres). La ruta de los Castaños de la Calabaza ofrece durante el otoño
    paisajes de una belleza insuperable.






    El castaño pertenece a la familia de las fagáceas, igual que los robles o las hayas. Como éstos, es un árbol caducifolio que necesita un apreciable grado de humedad (más de 600 lm/2 de precipitación anual y exigencia de algunas lluvias en verano), aunque los suelos deben estar bien drenados y no encharcados. Prefieren lugares frescos y abrigados, umbrias donde es menor la evaporación, este es el caso del castañar de montanchez, del que nos vamos acupar en esta entrada. Estas exigencias de humedad hacen que en la españa mediterránea se asiente solo en zonas montañosas, como en el caso de las montañas del norte de extremadura donde abunda. Por el contrario en las zonas de clima oceánico como el norte peninsular o el oeste de Francia, puede llegar al nivel del mar.
    Aparece en forma de individuos aislados o pequeños bosquetes, con frecuencia asociado a los bosques de robles melojos, ya que se extienden por las mismas zonas. También encontramos bosques grandes en los que son la especie dominante y que por lo general proceden de antiguos cultivos de castaños para obtener frutos -castañas- o madera.
    Prefiere suelos silíceos como los del oeste penínsular (ver mapa de Europa) y son muy longevos, llegando a vivir cientos de años. Se trata de un árbol corpulento que puede desarrollar una copa ancha y redondeada. Supera con frecuencia los 20 metros y puede alcanzar los 35 metros. El tronco es corto y grueso en los ejemplares cultivados para obtener castañas y más largo y delgado en los árboles silvestres.
    Es un árbol propio de zonas templadas del Hemisferio Norte, que con distintas especies se extiende en Asia por Japón y China y en América por el este y el sur de Estados Unidos. En Europa se desarrolla la especie Castanea sativa Mill o castaño común, que se extiende al sur, desde el Cáucaso y las costas del Mar Negro en Turquía, hasta Italia, España y Francia, los países con mayor extensión de castaño. En España está presente en la Cornisa Cantábrica, especialmente en Asturias, pero también en Galicia, Euzkadi y Navarra. En la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica lo encontramos en los Montes de León y el Bierzo leonés. Es muy importante en las estribaciones salamantina y extremeña del Sistema Central. Más al sur aparece en Sierra como las Villuercas cacereña, y en Andalucía en la Sierra de Aracena, Ronda o Sierra Nevada. Existen pequeños bosquetes en las islas canarias y es abundante en el norte de Cataluña (Girona).






    Existe una "leyenda urbana" que asegura que el castaño fue introducido en Península Ibérica por el Imperio Romano, no en vano el castaño gozaba y goza hoy de una amplia extensión por Italia y es conocido el valor que los antiguos romanos daban a su fruto, la castaña. Parece claro por los restos de polen y carbón encontrados en la Península, que su existencia en nuestras tierras en muy anterior. Lo si parece claro es que el imperio romano favoreció su expansión por todo el Mediterráneo. En todo caso el castaño estuvo siempre ligado al cultivo y la mayoría de los bosques actuales proceden de la asilvestración de cultivos abandonados a partir del siglo XVI o XVII.
    Y es que el castaño siempre tuvo una explotación intensa producto del uso alimenticio de su fruto, la castaña (se presenta agrupadoa de tres en tres dentro de una cápsula endurecida y armada con espinas), empleada por los campesinos como alimento de fuerte carga energética, aunque también se utilizaba para alimentar a los animales domésticos, sobre todo cerdos. La llegada de la patata americana la desplazó de la dieta del oeste y norte español, lo que permitió el abandono de las explotaciones y el aumento de los bosques. Actualmente la castaña vuelve con fuerza, hay dulces y platos novedosos, pero la principal explotación es la maderera, favorecida por el rápido crecimiento del castaño y las características de su madera, muy valorada para fabricar muebles, entarimados de madera o instrumentos musicales -antaño era la madera más utlizada por los campesinos para fabricar su mobiliario-. En Extremadura, donde el castaño está presente en las zonas montañosas de la provincia de Cáceres a partir de los 600 metros, existen ejemplos de estos dos aprovechamientos: por un lado estaría la explotacion maderera de los castañares de Hervás, por otro los cultivos de castaños en las Villuercas, especialmente en el valle de Navezuelas.

    Cultivo de Castaños en Navezuelas, Sierra de las Villuercas ( Cáceres).

    El castaño ocupa hoy el 1% de la superficie arbolada española, aproximadamente unas 130.000 ha. En la actualidad está en retroceso, en parte por el desarrollo de enfermedades como la tinta del castaño y el chancro del castaño, producidas ambas por hongos, en parte también por el abandono de las actividades rurales y agrícolas.

    Los castaños de la Calabaza se hayan en el término de Castañar de
     Ibor. Están entre los castaños más viejos de la Península Ibérica.

    EL CASTAÑAR DE MONTÁNCHEZ

    En esta entrada nos proponemos hacer un pequeño viaje por la evolución de un bosque caducifolio a través de las distintas estaciones. Los árboles de hoja caduca se asientan en zonas templadas y pierden la hoja en otoño, entre noviembre y diciembre, para volver a reverdecer a lo largo de la primavera, en abril. En nuestra tierra predominan las especies propias del bosque mediterráneo como la encina y el alcornoque, que tienen la hoja perenne. Aunque el madroño, la higuera y algunas especies de bosque de ribera nos permiten disfrutar de los colores del otoño, la desnudez del invierno o el renacer de la primavera, en general nuestros bosques y dehesas son inmunes a esos cambios. Sin embargo, nuestras montañas, con más precipitaciones y temperaturas más suaves en verano, contienen importantes bosques de especies de hoja caduca como el roble o el castaño que nos permiten disfrutar con toda intensidad de los cambios de estación. Hemos elegido el pequeño y coqueto castañar de Montánchez para observar la evolución del bosque caducifolio a través del año. Un bosque de árboles jóvenes, en el que no existen ejemplares viejos, de centenares de años, que si encontramos en otras zonas como las Villuercas -en Castañar de Ibor los Castaños de la Calabaza- o el valle del Ambroz -Castaños del Temblar en Segura de Toro-. El castañar de Montánchez se dispone longitudinalmente a lo largo de una estrecha franja boscosa de entre 200 y 400 m. de ancho y no más de 2 km. de largo, en una zona muy próxima al pueblo. Se haya situado a una altura aproximada de 800 m., en la umbría del pico Montánchez, en unas sierras donde el castaño es una excepción y donde predomina el alcornoque y el roble. Si vemos la imagen satélite de Google map observamos una mancha verde al sureste de la localidad de Montánchez, ese es el castañar.



                                  
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    VERANO EN EL CASTAÑAR DE MONTÁNCHEZ

    Un caluroso día de finales de julio se tomaban estas imágenes. El exceso de luz de la mediodía, marca los tonos especialmente brillantes de las fotos. Eran las 13:00 h. de la mediodía y el calor veraniego empezaba a apretar con fuerza, también en Montánchez. El termómetro del coche marcaba en torno a 3Oº de temperatura, y ese dia se superarian los 35º unas horas más tarde. El tórrido verano extremeño se nos mostraba con toda su crudeza, en cielos despejados y pastos que amarilleaban en los suelos, pero a lo lejos se veía la mancha de un verde intenso del castañar, situado en las proximidades de la población. Cuando, siguiendo la ruta establecida, entrábamos en el bosque, la umbría nos protegía del intenso sol, penetrábamos en un mundo nuevo marcado por los brillos de las hojas iluminadas y por la penumbra y el frescor que nos proporcionaba la densa arboleda.

    En primer término viñas y alcornoques entre hermosos muros de piedra.
    Al fondo, con un verde intenso, el bosque de castaños.
    La densidad del bosque crea un microclima marcado por el frescor
     y la humedad.
    Los helechos cubren los suelos del castañar.

    La intensidad de la luz del mediodía veraniego contras-
    ta penumbra que envuelve el interior del castañar.

    EL OTOÑO EN EL CASTAÑAR DE MONTÁNCHEZ

    A mediados de noviembre el bosque de castaños de Montánchez, como cualquier bosque caducifolio, se había transformado por completo. Hacía ya semanas que las lluvias del otoño habían cambiado el paisaje cercano: los pastos verdes, la hierba fresca y el musgo en los muros de piedra, nos mostraban la intensa humedad existentes en el ambiente, pero ahora el bosque de castaños se habia transformado en una llamarada de tonos ocres, amarillentos y rojizos, que suponían un deleite absoluto para nuestros ojos. A lo lejos se percibía ya la belleza del castañar otoñado, más si cabe en medio de la encantadora penumbra de un día de lluvia. Las fotos se hacen bajo una intensa lluvia, aunque no se perciba, una lluvia que disminuía al entrar en el bosque, que se convertía en un formidable paraguas y nos sobrecogía con el ruido de la lluvia sobre el dosel de hojas. En el otoño, la majestuosidad el castaño, aunque sea joven, su solemnidad y su luminosidad alcanza las máximas cotas.


    En primer término, verdes prados y muros teñidos del verde del musgo.
    Al fondo, el castañar de Montánchez.
    La riqueza de tonos -ocres, anaranjados, rojizos y amarillentos-  invade el
    bosque durante el otoño.

    La inconfundible belleza y colorido del castañar durante el otoño.

    Un mar de hojas cubre lo suelos del castañar en noviembre.

    Entre los castaños crecen algunos alcornoques .

    EL INVIERNO EN EL CASTAÑAR DE MONTÁNCHEZ

    Los árboles caducifolios de clima templado como el castaño pierden sus hojas y pasan todo el invierno desprovisto de su follaje, adaptándose así a las condiciones climáticas más desfavorables de la estación. Las copas desnudas ya no protegen al caminante de las lluvias intensas o de los rayos solares. Y esto es lo más llamativo del bosque en invierno, su desnudez permite la penetración fácil de los rayos del sol y el bosque tiene un intensa luminosidad que contrasta con la penumbra de épocas más soleadas como la primavera o el verano. Es un lugar irreconocible, en el que podemos observar el cielo azul, inundados por la luz abundante de las tardes de finales de febrero. 

    Al fondo, el bosque de castaños desnudo de follaje.

    Desprovistos de hojas los castaños muestra mejor sus finos troncos,
     propios de los árboles jóvenes y no cultivados.
    Las copas desnudas de los castaños permiten la penetración
     abundante de la luz solar durante el invierno.  

    Los escasos alcornoques que crecen en el castañar dan una nota
     discordante, con su copa exhuberante, entre la desnudez de los castaños.



    LA PRIMAVERA EN EL CASTAÑAR DE MONTÁNCHEZ

    La primavera sienta muy bien a los castañares en particular y a los bosques caducifolios en general. Las hojas tiernas que nacen parecen devolver a los árboles a la vida después del invierno y son de un verde intenso, que brilla con fuerza a la luz de un sol primaveral. A principios de mayo recorro el castañar de Montánchez en un día apacible y soleado. La primavera ha tardado en llegar y las lluvias han sido intensas durante marzo y buena parte de abril, así que el paisaje está esplendoroso. Algunos años, si la sequía es fuerte, el campo extremeño ya en mayo nos muestra, incluso en las montañas, señales de la proximidad del estío, pero este año la hierba crece por doquier y las flores lo inundan todo. El dosel de hojas característico del bosque de castaños vuelve a imponer de nuevo y poco a poco la penumbra a los caminos del castañar, que pronto quedarán cubiertos por completo de un techo natural de verdes hojas. El castaño es más tardío a la hora de reverdecer que el roble, dominante en las umbrías de las Sierra de Montánchez, pero a principios de mayo ya está en pleno esplendor .

    Al fondo el verde intenso del castañar en primavera. En primer término
    los campos floridos teñidos de los más diversos tonos.
    Al fondo el castañar de Montánchez. En primer término las viñas, en las
    que surgen también las primeras hojas de un verde intenso.

    El sol ilumina con fuerza el intenso verde de las hojas tiernas del castaño.

    A principios de mayo el castañar va recobrando su frondosidad habitual.

    El castañar parece volver a la vida en primavera.